Champions League

El muro del Sevilla se llama Sergio y se apellida Rico

Empata contra la Juventus en Turín y saca un punto de oro (0-0) con una magnífica actuación del portero. Higuaín la mandó al palo. 

Sergio Rico detiene la pelota.

Sergio Rico detiene la pelota. Reuters

  1. Sevilla FC
  2. Juventus

No fue el mejor partido del día. De hecho, fue el único en el que no se marcaron goles. Y puede, quizás, que no fuera el más atractivo para el aficionado neutral. Sin embargo, si usted es del Sevilla, entonces estará contento. Y no es para menos. Al conjunto andaluz le sirve el empate ante la Juventus (0-0). Incluso, es oro. Y, además, como bloque, el conjunto de Sampaoli puede sacar muchas conclusiones tras este encuentro. Entre ellas, que las ideas del técnico argentino van calando poco a poco, que Sergio Rico está en su mejor momento y que la solidez heredada de la temporada pasada, esa que lo hizo fiable con Emery, sigue vigente. Y eso, a estas alturas, es suficiente [Resultado y estadísticas: 0-0].

Yendo al partido. No es fácil comparecer en Champions. Y mucho menos si es contra la Juventus y en su estadio. Pero el Sevilla, lejos de amedrentarse, lo hizo razonablemente bien. Resistió en la primera mitad. Sin excesos, metido en su campo y esperando atrás. Sí, sin tirar a puerta. Y sí, quizás sin jugar demasiado bien al fútbol. Pero, ¿alguien pide más? El empate, bendito en muchos encuentros, sirve cuando se trata de la fase de grupo de Champions y ante un rival de tamaña entidad. En estos casos es mejor pasar por precavido que por valiente. Mucho mejor ser cobarde con un punto en la maleta, que atrevido y con un zurrón de goles encajado.

Pero claro, al otro lado, la película era la contraria. Y la Juventus, con un centro del campo que no honra a su historia reciente, esa en la que Pirlo, Pogba y Marchisio formaban pareja, saltó al campo nada menos que con Khedira, Lemina y Asamoah. Es decir, con tres jugadores que sirven para la contención, pero, dicho de forma sutil, tienen problemas con la pelota en los pies. Y con ellos enarbolando el juego, sus esperanzas pasaron por un Higuaín que hace las veces de segunda punta, y un Dybala que tuvo hasta dos ocasiones para adelantar a los de Turín en el marcador en la primera mitad.

Pero ésta no es la mejor Juventus. No es, definitivamente, aquella que llegó a la final hace dos temporadas contra el Barcelona. Sigue sin perder solidez, pero su medular dista mucho de aquella. Y sin centrocampistas no se crea juego. Se puede reinar en Italia, tal y como hace, pero este equipo (y en estas fechas) no parece ser candidato para agarrar la Orejona y abrazarla hasta tocar la gloria. Pero, dicho lo anterior, no lo hizo porque se encontró a un gran Sergio Rico -eso también vale-, que consiguió sacar una manopla en el 91 para meterse un punto en la maleta camino de Sevilla.