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Cuando la Masía deja de ser una prioridad: de 16 canteranos en 2012 a ocho en 2016

Tito Vilanova llegó a alinear a once jugadores de la casa en noviembre de 2012. Pasados cuatro años, el Barcelona no ha subido a ninguno del filial esta temporada. 

Munir, tras un partido con el Barcelona.

Munir, tras un partido con el Barcelona. EFE

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Ha presumido, presume y presumirá el Barcelona de tener una de las mejores canteras del mundo. Y lo ha hecho, lo hace y lo hará con argumentos sólidos. Eso no se puede negar merced a su historia reciente. Sin embargo, algo ha cambiado en los últimos años. La Masía -joya de la corona por razones evidentes- ha dejado de ser una prioridad a la hora de confeccionar la plantilla. Hace cuatro años sí lo seguía siendo. Guardiola, en primera instancia, y Tito Vilanova, mientras pudo desempeñar el cargo, formaron sus equipos en torno a jugadores de la casa y complementaron el equipo con fichajes. Ahora, la tendencia es otra: se recurre primero al mercado y después se completa el plantel con lo que se genera de puertas para dentro. O lo que es lo mismo: en 2012, la plantilla del Barcelona estaba formada por 16 canteranos; en 2016, en cambio, sólo hay nueve.  

Este cambio de modelo se explica fácilmente recurriendo a dos fechas concretas en la historia reciente del Barcelona. La primera, en 2011, en la final del Mundialito de Clubes celebrada en Yokohama. Aquel día, con el título en juego frente al Santos de Neymar, Guardiola alineó a nueve canteranos y dio entrada a dos más antes de que finalizara el partido. Y la segunda, el 25 de noviembre de 2012, cuando Tito Vilanova salió de inicio con once jugadores de la casa ante el Levante (0-4). Ahora, en cambio, de los ocho que forman parte de la primera plantilla (Piqué, Busquets, Iniesta, Messi, Rafinha, Jordi Alba, Sergi Roberto y Masip), sólo cinco parten como titulares -y cuatro de ellos ya estaban en aquel once de Tito.

Iniesta celebra un gol con el Barcelona.

Iniesta celebra un gol con el Barcelona. EFE

La regresión, o el cambio de modelo, o como quieran llamarlo, es evidente y se sustenta en datos. Pero también en hechos. Si en otro tiempo Busquets, Pedro o Thiago se formaron en el primer equipo -aunque los dos últimos hayan terminado por salir-, ahora la política es otra: se cede -o se vende por un módico precio con opción de recompra- a los hombres de la casa y después, si han respondido a las expectativas, se les repesca. Eso ha cobrado especial relevancia este verano, en el que se ha establecido esta fórmula con Sandro, Munir y Samper. Incluso, si quieren, con Halilovic, que, aunque no es estrictamente canterano (la UEFA establece que para ello el jugador debe pasar tres temporadas en un club y tener menos de 21 años), sí que ha sido vendido al Hamburgo (cinco millones de euros), pero podría volver por 10 kilos.

Este cambio ha venido propiciado por la nueva directiva encabezada por Josep Maria Bartomeu y, obviamente, por el cuerpo técnico dirigido por Luis Enrique. Así lo ha dejado patente el entrenador azulgrana en este último verano, en el que ha optado por contratar a Alcácer a cambio de 30 millones de euros y vender a Munir, que podría haber hecho las veces de cuarto delantero. Es decir, la preferencia ha sido fichar antes que dar la oportunidad al canterano de ser la alternativa al tridente formado por Messi, Neymar y Suárez.

13 CANTERANOS VENDIDOS EN LAS TRES ÚLTIMAS TEMPORADAS

Los datos hablan por sí solos: el Barcelona ha dejado escapar a un total de 13 canteranos en los últimos tres años y, por otra parte, se ha gastado cerca de 260 millones de euros en fichar a un total de 15 jugadores. Esto deja patente que la tendencia ha cambiado, pero ésta no ha influido ni en los resultados (ocho títulos desde que llegara Luis Enrique) ni en el estilo -que no ha cambiado en la base, aunque sí en la ejecución.

Este cambio de modelo, que podría llegar a poner nerviosa a la directiva, no lo hace por el momento. Sin embargo, Robert Fernández, secretario técnico del club, sí que reconoció ante la prensa este jueves que hay cierta preocupación: “Este año no hemos visto la posibilidad de que pudiera subir ningún jugador del filial. Sí que detecto que en cuatro años vamos a tener a dos o tres canteranos en el primer equipo”. Una media muy inferior a la de los años en que Guardiola y Tito dirigieron al Barcelona desde el banquillo. Simplemente, toca volver a ese noviembre de 2012, cuando Vilanova alineó a 11 en un partido. Entonces, hasta 16 canteranos formaban parte de la primera plantilla. Hoy son ocho -y cuatro ya estaban en aquel equipo.