Selección Española de Fútbol

Villar asciende al seleccionador de las categorías inferiores

El presidente de la Federación premia la fidelidad de Lopetegui y le pone al frente de la selección. La transición pendiente, principal reto del vasco.

Lopetegui y Villar en la sede de la Federación.

Lopetegui y Villar en la sede de la Federación. REUTERS

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A plena hora de siesta, por Twitter y casi por sorpresa, la Federación Española de Fútbol confirmó a Julen Lopetegui (Asteasu, Guipúzcoa; 1966) como nuevo seleccionador. Con este nombramiento se abre así una nueva etapa en el fútbol español, aunque si el vasco permanece fiel a sus ideas, será más bien un cambio de nombre: su idea de juego y su estilo se parece al que ya se viene viendo en el combinado nacional los últimos ocho años.

A un mes de cumplir los 50 años, a Lopetegui le llega la llamada de la selección sin haber todavía entrenado ni en Primera o Segunda División en España. Apuestan por él por su experiencia en la Federación, a la que llegó en 2010 tras fracasar en el Rayo Vallecano y Real Madrid Castilla, su único paso por banquillos de clubes españoles. Sus éxitos con la sub-19 y sub-21 han sido sus principales avales. También su 'feeling' con Villar. 

Un hombre de la casa para la definitiva transición

Del Bosque quería a Guardiola, al que señaló como su sustituto, y muchas Federaciones territoriales, empezando por la de Madrid, confiaban en Caparrós. Villar, en Lopetegui. Y como casi todo lo que pasa en la Federación, la opinión del presidente fue la que se impuso.

Villar ve en el técnico vasco la persona más ideal para continuar el trabajo que llevaba haciendo Del Bosque. El presidente confirmó en la última Asamblea de la Federación que quería que el salmantino siguiera y ante la negativa de éste, optó por Lopetegui. Es el más continuista posible, el que asegura seguir con la filosofía futbolística que se lleva realizando en la selección en la última década y un hombre de la casa.

Frente a un Caparrós que cambiaba la idea, con un estilo más aguerrido y defensivo, recuperando la vieja furia, Lopetegui ofrece toque y posesión. Lo que se ha venido haciendo. A la vez que la absoluta disfrutaba de sus años de gloria, el exportero imitaba desde abajo a los grandes. Entrenó a la sub-19, a la sub-20 y a la sub-21 y ganó tres campeonatos de Europa con el mismo fútbol, llevando el tiki-taka por bandera. La idea era que la cantera de España se fuera ya adaptando a lo que después le tocaría en la absoluta. 

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Al extécnico del Oporto también le ve Villar como el más adecuado para finalizar con la transición que se le atragantó a Del Bosque. Tras el fiasco de la última Eurocopa, se necesita una renovación que pasa precisamente por aquellos jugadores a los que Lopetegui ya entrenó. Son los Morata, Koke, Thiago Alcántara, Koke, De Gea, Carvajal, Isco o Bartra. También ellos han sido decisivos en la decisión: Villar quería contar con la opinión de jugadores y no optar por un nombramiento unilateral que pudiera provocar facciones en el vestuario.

Su filosofía de cantera no anula que pueda contar con pesos pesados: está claro que de la generación campeona en 2010, como Sergio Ramos o Iniesta, seguirán yendo pero queda abierta la eterna duda de Casillas. El meta dejó entrever su adiós pero no lo oficializó aun. Precisamente Lopetegui fue el técnico que apostó por Iker llevándoselo a Oporto y ahora se enfrenta a la diatriba de seguir convocando al portero de Móstoles.

"Estamos orgullosos del pasado pero no podemos vivir de él", aseguró Lopetegui, que no quiso mojarse ante los cambios que habrá en la Federación. Su nombramiento puede ser ya la última gran decisión de Villar, que en septiembre optará a la presidencia de la UEFA. En la RFEF están ya preparados para sustituirle su secretario general, Jorge Pérez, que se ha alejado tímidamente, y Luis Rubiales, actual presidente de la Asociación de Futbolistas. Lopetegui no quiso ni perder "dos segundos" en si un cambio de presidente le afectaría a él. 

Del desplome al 'Lotopegui'

Al nuevo seleccionador siempre le perseguirá su desmayo en el programa 'Sport Center Mundial 06' de laSexta, cuando la cadena, ahora de Atresmedia, acababa de nacer y su programación únicamente se basaba en la cobertura del Mundial 2006. Durante mucho tiempo, a Lopetegui se le recordó más por eso que por su labor en los banquillos. La reacción del presentador Patxi Alonso (¿No queríais sorpresas?, mientras Lopetegui estaba ya en el suelo) ayudó a propagar la caída, objeto de memes y bromas durante mucho tiempo.

Se podría decir que Lopetegui tiene más experiencia con el micro que con la pizarra en España. A laSexta se le unió después TVE y, en conjunto, ha estado más comentando que entrenando a clubes en nuestro país. Solo en Vallecas y en el Real Madrid (donde también fue durante un breve espacio de tiempo máximo responsable de los ojeadores internacionales) pudieron comprar sus dotes en el banquillo. No es precisamente un recuerdo agradable ni para el vasco ni para los equipos.

Cansado de las categorías inferiores españolas y falto de oportunidades en la Federación, ya que Del Bosque 'taponaba' en 2014 su posible ascenso, prefirió irse a Portugal, donde tenía todo a favor para triunfar. Pero su aventura en el Oporto duró año y medio, sin títulos y acabando mal con el eterno presidente, Pinto da Costa. Tampoco creó una base con señas de identidad. Aunque, a la larga, le beneficiaría que apostara por tanto español. Allí se llevó a una larga lista de jóvenes talentos nacionales, que le siguieron en el mapa de la Federación como entrenador que cuidaba el producto español. Marcano, Óliver Torres, Adrián, Andrés Fernández o Tello, algunos ejemplos.

Hombre tranquilo, solo un rival pudo sacarle de los nervios en su etapa como técnico. Fue Jorge Jesús, cuando éste estaba al frente del Benfica, proganizando ambos uno de los duelos más sonados de los últimos años. El portugués bautizó al español, en tono despectivo, como 'Lotopegui'. El ya seleccionador le contestó de forma brusca: "Si vuelves a cambiar mi nombre, te doy un puñetazo". Y cerca estuvo de hacerlo.

Desde entonces, un descanso en el que sonó para muchas cosas pero no cogió ninguna. Esta irrupción de la selección obligó a Lopetegui a romper su compromiso con el Wolverhampton inglés, con el que todavía no había firmado pero había cerrado un acuerdo hace solo unas semanas."Ante la llamada de la selección, todo pasó a un segundo plano. Ellos habían apostado por mi, pero en el momento que apareció esta posibilidad, no había otra para mí", se justificó el vasco.

Su fidelidad a Villar, su conocimiento de la Federación y su cantera y los éxitos que consiguió ahí le elevan ahora al puesto de máxima responsabilidad. Debutará en Bruselas ante Bélgica el próximo 1 de septiembre. "Habrá evolución, no revolución", lanzó en su rueda de prensa de presentación, que fue fría, casi en familia y con Villar marchándose antes de tiempo. Tiempo tiene para cambiar hasta eso. Es el reto de Lopetegui.