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Por qué Christian Pulisic no será un nuevo Freddy Adu

Con 17 años el canterano del Borussia Dortmund ya ha batido récords en la Bundesliga y con su selección. Podemos estar ante el primer jugador de talla mundial estadounidense, algo que se esperaba con Freddy Adu.

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Para los que gusten del fútbol norteamericano el nombre de Christian Pulisic no es nuevo. Él apenas tiene 17 años pero desde hace mucho su nombre resuena con fuerza, Christian era visto por sus entrenadores como ‘the next big thing’. Tanto es así que las bases del fútbol estadounidense se le quedaron pequeñas. El Borussia Dortmund le ató en corto en 2013, pero tuvo que esperar hasta 2015 –por la política de fichar menores de 16 de la UEFA- para llevárselo a Alemania. Algo vieron en él todos, y está llamado a ser uno de los nombres que dominen el futuro, pero en Estados Unidos todos se muestran escépticos: el recuerdo de Freddy Adu, a quien Pelé eligió como su sucesor, todavía pesa mientras él (ya con 27 años) juega en ligas menores de Estados Unidos.

Los primeros pasos firmes

No podemos conocer cuál será el futuro de Christian Pulisic, pero por su toma de decisiones en su corta trayectoria y la gestión de su talento, podemos saber que el joven canterano del Borussia Dortmund no será un juguete roto como Freddy Adu. Pulisic puede seguir creciendo y llegar a ser uno de los mejores de su generación o puede estancarse, pero la evolución y la cabeza fría en sus primeras decisiones profesionales nos permiten ser optimistas con este talento que ya rompe récords en la Bundesliga y con la selección absoluta de Estados Unidos.

Pulisic no tuvo prisas por jugar en el primer equipo de algún club estadounidense, se decidió llevar su carrera con calma. De las muchas ofertas que recibió decidió emigrar a Europa para apostar por un proceso de adaptación en la cantera. Además se decidieron por la propuesta del Dortmund después de conocer el plan a largo plazo que tenían para él (contrato hasta junio de 2018) y las pocas prisas para verle con los mayores, ya que le fichaban para la categoría sub 17.

Poco a poco el bueno de Christian fue destacando y subiendo, compitiendo en su categoría y demostrando que era verdaderamente valioso: no sólo que tenía buena prensa y altas expectativas a su espalda. Llegó pasado el ecuador del campeonato, pero sus 8 partidos, 6 goles y 5 asistencias en el título liguero sub 17 le hicieron ascender al Borussia sub 19 para esta temporada, donde en 17 partidos, 8 goles y 8 asistencias se ha ganado su presencia en el primer equipo.

Desde su debut el 30 de enero, Pulisic lleva 12 partidos y 2 goles al máximo nivel. De hecho, con su tanto al Hamburgo en abril se convirtió en el goleador extranjero más joven en la máxima competición germana. Apenas dos semanas después de debutar con la selección, siendo el estadounidense más joven en disputar un partido clasificatorio al Mundial.

No hubo prisas para jugar en el primer equipo del Borussia Dortmund y con su debut con Estados Unidos los norteamericanos se aseguraban que el joven no era llamado por Croacia, país de origen de su padre. Con los ‘yanks’ ya había disputado 44 partidos en las inferiores, anotando 22 goles. Ya se ha hecho fijo en la absoluta, siendo el goleador más joven en la era moderna de Estados Unidos (gol a Bolivia con 17 años y 253 días) y debutando en la Copa América.

Cómo es Pulisic y por qué le necesitaba EE.UU.

La realidad es que en este plan sin prisas seguramente nadie esperaba verle con la selección tan pronto. Las dudas sobre si Croacia podría conseguir convencer al jugador –la federación llegó a un acuerdo con su familia pero Christian se negó- y las deficiencias de la selección americana le han obligado a dar el salto. Pulisic es un jugador muy talentoso, capaz de jugar en ambas bandas, de gran personalidad pidiendo el balón y dando soluciones creativas. Su mejor posición es en la banda izquierda, pidiendo el balón al pie y moviéndose hacia dentro.

La selección que entrena Klinsmann necesita de un perfil como Pulisic para dar cierto criterio en campo rival, alguien que dé apoyos y que regatee tan bien como el joven de 17 años. Aún le falta mejorar el manejo de su pierna izquierda y ser algo más agresivo sin balón, pero la selección le necesita ya. Lo cual también nos habla del mal momento de Estados Unidos.

La diferencia entre Adu y la generación de Pulisic

Con Freddy Adu se levantaron expectativas con base verídica: con 14 años marcaba hat-tricks en un Mundial sub 17 y tres años después en el Mundial sub 20 anotaba tres tantos a Polonia para un par de días después dar dos pases de gol en la victoria 2-1 contra Brasil. Un adolescente de tres años menos que sus rivales haciendo que Estados Unidos ganara a Brasil. Pero las prisas por hacerle real al máximo nivel le pudieron.

El problema llegó en los despachos. Le dieron su primer contrato con 14 años para que debutara en un primer equipo con 15. Los patrocinadores le exhibieron y le organizaron actos con Pelé, quien aprovechó para señalarle como su heredero y asegurar anuncios junto a él. Se descuidó el fútbol, se desarrolló la estrella publicitaria y cuando su talento sufría para hacerse hueco en la MLS, su equipo (DC United) le envió (a Real Salt Lake) y se le buscó una salida a Europa antes de que se devaluara.

Con 18 años y siendo suplente en Estados Unidos se fue al Benfica portugués, donde encadenó cesiones en Francia, Portugal, Grecia y Turquía. Después de aquello su carrera fue un show que le llevó a fracasar en Estados Unidos, Brasil, Serbia y Finlandia.

Para evitar eso, los nuevos talentos de Estados Unidos están alejándose de los primeros equipos del fútbol estadounidense para hacer más fácil su adaptación en Europa. Es más sencillo llegar e instalarse en las bases para luego ir demostrando su valía. En los últimos 12 meses el resto de la generación de Pulisic ha desembarcado en grandes canteras: Haji Wright (Schalke 04), Matthew Olosunde (Man United), Erik Palmer-Brown (Oporto) y Joshua Pérez (Fiorentina).

El soccer estadounidense tiene demasiadas prisas por encontrar al emblema que les lleve al siguiente nivel. Eso dificulta el correcto desarrollo de estos jóvenes talentos. Su salida a Europa puede parecer perjudicial para su fútbol, pero es todo lo contrario. Si de verdad valen y encuentran el hábitat correcto donde demostrarlo, pronto volverán para ser importantes con la selección. El ejemplo de Pulisic empieza a hacerlo visible.