A este Madrid, a lo largo de año, lo hemos visto con altibajos, pero a pesar de todo ello, ha mantenido una regularidad muy buena. No pudo conseguir la Copa del Rey, en Liga ha llegado a las últimas jornadas con la posibilidad de luchar por el campeonato -aunque no depende de ellos- y en la Champions, con el nivel mostrado, le ha dado para llegar a la final y luchar por la Undécima. Y ahora mismo tienen la recompensa al esfuerzo de todo el año, y con un premio que puede ser muy bonito como es ganar la Copa de Europa.


Parte de esa culpa, obviamente, la tiene Zidane. Él, como cada entrenador, le ha dado un toque a su equipo. Y por su trayectoria como persona, jugador y técnico le da mucha credibilidad al jugador. Él, al fin y al cabo, ha sido jugador del Real Madrid, ha sido una estrella y sabe cómo piensan los jugadores. Sabe lo que es bueno y malo. Y más que en el plano deportivo, creo que él ha dado cordura a todo y ha mejorado al equipo en el plano emocional y ha motivado a los jugadores.

Zidane a su entrada en Anoeta.

Zidane a su entrada en Anoeta. Vincent West Reuters

Respecto al partido de hoy, me llamó mucho la atención el poco ritmo que hubo sobre el campo. No tanto por el Real Madrid, sino también por la poca ambición que ha tenido el Manchester jugándose el pase a la final de la Champions. Sin mordiente, sin movilidad… Y, obviamente, el partido del Bernabéu fue muy diferente a la intensidad del Bayern o al esfuerzo del Atlético. Al Madrid, ese poco ritmo del City, le vino bien porque tuvo el balón y si ellos hubieran pisado un poco más el acelerador, igual sí que podrían haber tenido mucho más margen y marcar otro gol.


Ya hablando de Milán, hoy por hoy no va ningún equipo como favorito. El Atlético de Madrid está muy confiado, muy seguro de sí mismo y en una final puede pasar cualquier cosa. Yo creo que no hay un claro favorito para la final. El Real Madrid tiene muchos buenos jugadores, pero son estilos muy distintos. El Madrid es de toque y el Atlético de defender y esperar su oportunidad. Y con eso les han sacado buenos resultados.


Y, obviamente, es imposible que no se recuerde aquella final de Lisboa, con todos los momentos vividos. Pero será un partido muy distinto. Es verdad que hay jugadores que han estado en la otra final, pero nadie puede vivir del pasado. Es una final nueva. El Atlético tendrá ganas de revancha y el Madrid de conseguirla otra vez. Pero es una final y ya veremos quién gana.