Liga BBVA

El Barça se regala un set ante un débil Sporting

Goleada azulgrana (6-0) con otros cuatro goles de Luis Suárez, pichichi ya de la Liga. Polémica: tres penaltis a favor de los de Luis Enrique, gol en fuera de juego y posible penalti de Piqué no pitado.

Sergi Roberto, Messi, Suárez y Rakitic celebran un gol.

Sergi Roberto, Messi, Suárez y Rakitic celebran un gol. REUTERS

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14 goles en dos partidos (con ocho de Suárez). Esa ha sido la respuesta del Barcelona a la crisis en la que se vio inmerso con tres derrotas consecutivas en Liga. En Riazor apabulló al Deportivo, pero ante el Sporting el resultado es más engañoso de lo que dice (6-0). 

Muy exagerado sería decir que la victoria del Barcelona es injusta. Pero conviene aclarar que el Barça no dominó ni mandó tanto como dice el 6-0. Los de Luis Enrique ganaron porque el rival que tenía enfrente no era el Valencia ni era la Real Sociedad. Era un Sporting bastante limitado, inferior, que demostró porque está luchando de forma dramática por el descenso (seguirá otra semana más en puestos de Segunda División). El 6-0 fue un castigo excesivo para los asturianos, que aguantaron bien a los catalanes y por momentos, sobre todo en la primera parte, puso en aprietos al Barcelona. Después las decisiones arbitrales (algunas justas, otras no) acabaron con sus pocas opciones.

No faltó la polémica. El Sporting pidió falta de Suárez sobre el portero Cuéllar en el primer gol del Barça. También unas manos de Piqué en el último minuto de la primera parte sobre la línea de gol. Después vino el 2-0 en fuera de juego de Suárez. Y más tarde, tres penaltis consecutivos a favor del Barcelona en veinte minutos. 

Adelantó a los culés Messi con uno de esos tantos que casi te encuentras sin querer y solo tienes que rematar. El 'Pichu' Cuéllar salió mal y el argentino lo aprovechó. No se achicó el Sporting, que vio las debilidades de su rival, pero arriba le faltaba mucho que aportar. Antes de ese 1-0 ya tuvo una Guerrero y posterior al primer gol también asustó a Bravo. Su más clara fue la mencionada mano de Piqué en el minuto 45 que un Clos Gómez desacertado no vio.

La segunda parte, sin desengrasar la máquina, el Barcelona marcó cinco goles, seguramente una 'borrachera' desproporcionada. Los goles fueron viniendo a la vez que el Sporting se hundía, pero los culés se llevaron demasiado premio. El 2-0 llegaba en las botas de Luis Suárez, que empezó la jugada en fuera de juego. Tampoco vio nada Clos Gómez. El uruguayo, con este tanto, alcanzaba los 31 goles de Cristiano Ronaldo, en la lucha por el pichichi. Minutos después, esa cifra quedaría hecha añicos.

Y consiguió Suárez alcanzar el liderato de máximos goleadores gracias a penaltis. Al Barça le pitaron tres en veinte minutos, batiendo ya el récord históricos de penaltis a favor en una misma temporada. No podrá quejarse el Sporting de que los dos primeros no fueron: el primero, por manos de Canella, y el segundo, por falta de Sanabria sobre Neymar. 

Con el engañoso 4-0 y el partido ya decidido, Clos Gómez quiso hacer más daño sobre el Sporting y se inventó el tercer penalti, por un supuesto empujón de Vranjes sobre Neymar. El colegiado expulsó al defensa del equipo asturiano, que se perderá el decisivo partido ante el Eibar de la próxima temporada. Neymar tiró el penalti, gracias a la cesión de Suárez, que minutos después marcó el 6-0 (su cuarto gol, ocho en dos partidos), esta vez de jugada y no desde el punto de penalti.

Y así ganó el Barça. Más goleada que juego y sensaciones de los de Luis Enrique. Tuvieron un rival débil, no jugaron más allá, le ayudaron las decisiones arbitrales y, con eso, le vale para seguir líder. Fue la respuesta de los catalanes a las victorias de los dos equipos madrileños horas antes. 

El tren sigue en marcha y ahora lo conduce el Barcelona. La próxima parada estará en Sevilla, donde a los culés les queda el que seguramente sea el duelo más difícil que les queda: la visita al Benito Villamarín. Allí le esperará el Betis y tendrá una semana entera para prepararlo, ya que en la Champions están eliminados.

Poco se parece este 6-0 al 0-8 de Riazor. Goleó, lo hizo de forma cómoda, disfrutó... pero esta vez no jugó bien. Se dejó llevar por el resultado y fue más el Barça de abril (aquél que perdió casi todo y dejó dudas) que el equipo de los seis meses invictos.