Champions League

Ajustes de cuentas en semifinales

El Atlético buscará la venganza frente al Bayern, pendiente  hace 42 años, mientras Manuel Pellegrini regresará al Bernabéu con su City para aguar la fiesta al Madrid (y a Guardiola, su sucesor).

Pellegrini y Ronaldo, en 2009.

Pellegrini y Ronaldo, en 2009. Getty

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La temporada 2009-2010 no será recordada con mucha emoción por Manuel Pellegrini. Fue un mal año en el Bernabéu: después de una inversión muy fuerte en fichajes, el técnico chileno fue el principal señalado por la directiva blanca después de que el equipo terminase la temporada sin conseguir ningún título oficial (aunque obtuviese registros estadísticos históricos para el club). El Barça de Pep Guardiola, el entrenador que le reemplazará en junio, era sencillamente un equipo intratable en aquellas fechas. (Salvo para el ultradefensivo Inter de Mourinho, precisamente el técnico que le reemplazaría al año siguiente).

El desastre del 4-0 frente al Alcorcón en Copa del Rey y la severa eliminación en octavos de final de la Champions ante el Olympique de Lyon sentenciaron a un Pellegrini que nunca se sintió valorado en el club de Chamartín (como reconocería después). La vida, justo cuando se despide del City, le da la oportunidad de vengarse del equipo merengue después de haber logrado llevar a los 'citizens' a las primeras semifinales de Champions de su historia y de haber prorrogado la angustia europea del PSG, el equipo que más ha gastado en fichajes en el último lustro, superado por los británicos en unos cuartos de final que no les contemplaban como favoritos.

El reencuentro del preparador chileno con el Real Madrid será un aliciente indudable en una eliminatoria considerada más asequible que un hipotético enfrentamiento frente a atléticos o bávaros, a pesar de que Zidane dijese este viernes que "la única ventaja es jugar la vuelta en casa" en un enfrentamiento que calificó como "disputa total". Su resucitado equipo jugará con el mejor estado de ánimo de la temporada tras su remontada al Wolfsburgo, coincidente en el tiempo con el fuerte bajón (y eliminación europea) de su rival, el Barcelona, que le da incluso alguna posibilidad de ganar la Liga.

42 años esperando

El 15 de mayo de 1974, en el estadio Heysel de Bruselas, el Atlético fue campeón de Europa durante seis minutos (como lo sería en 2014 durante más tiempo, hasta el célebre gol de Sergio Ramos). Un gol de Luis Aragonés en el minuto 114 del partido daba ventaja al Atlético tras un impecable lanzamiento de falta, pero Hans-Georg Schwarzenbeck batió a Miguel Reina en el último suspiro de la prórroga y provocó un partido de desempate, 48 horas después, en el que los 'colchoneros' fueron barridos (4-0) por los bávaros, anímicamente revividos.

42 años después, el enfrentamiento entre los planteamientos antitéticos de Simeone y Guardiola, apoyados en plantillas de muy distinto corte, configura un duelo apasionante que podría deslucir definitivamente la etapa alemana del técnico catalán (que nunca ha pasado de semifinales en Champions con el Bayern) y, de paso, dar a sus hinchas la revancha largamente esperada.

Guardiola afirma que el ambiente del Calderón "es probablemente el mejor de Europa" y lucha contra la ansiedad por salir victorioso de Múnich, las lesiones que afectan a su línea defensiva y cierto desapego (según la prensa alemana) de sus jugadores hacia un entrenador que abandona Baviera, por ahora, sin trofeos continentales. Enfrente de su armada ofensiva encontrará al mejor sistema defensivo de Europa. Un duelo apasionante, que podría deparar una apasionante reedición de la final de 2014 y convertir Milán, el 28 de mayo, en una pequeña reproducción de la capital de España.