Champions League

La mano que esconde la decadencia del Barcelona

El claro penalti no pitado por manos de Gabi podrá tapar los males de un equipo que en diez días ha ido hundiéndose sin freno. Con la MSN desaparecida y tocados moralmente tras el Clásico, los de Luis Enrique se encuentran en una situación desconocida para ellos.

Luis Suárez protesta al árbitro la mano de Gabi.

Luis Suárez protesta al árbitro la mano de Gabi. EFE

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Imagínense que la clara mano de Gabi en el tiempo de descuento en el Calderón no se hubiera cometido. Que el capitán rojiblanco hubiera despejado la jugada con su pecho. El Barça no tendría ningún argumento para justificar su pésimo estado de forma, su lamentable eliminatoria ante el Atlético y su caída en una temporada que se presentaba de ensueño y que está cerca de acabar en pesadilla.

Se hablaría, entonces, de un Atlético muy superior, de una lección táctica de Simeone a Luis Enrique (primera victoria del argentino sobre el asturiano), de un Calderón que llevó en volandas a su equipo, de un equipo heroico que eliminó al que iba a repetir triplete. Del milagro de este Atleti que ha pasado de caer ante el Albacete en Copa a codearse con los más grandes de Europa.

Se estaría hablando de un Barça que no tiró prácticamente a puerta en el Calderón, que rozó la ruina con una MSN desaparecida salvo para sacar el codo a pasear (Suárez) o el pie (Neymar). Se hablaría también de un equipo en descomposición, que corrió ¡12 kilómetros! menos que su rival, que pasó de pasarse seis meses (39 partidos) sin perder a caer derrotado en tres partidos consecutivos. De un equipo que llegó a estar a 13 puntos de ventaja del Madrid en Liga, cuando ganaba 1-0 en el Clásico, a estar actualmente a cuatro.

Pero la mano, clara, de Gabi lo cambia todo. El barcelonismo, si quiere, podrá utilizar el argumento legítimo y con razón de que le han 'tangado' un penalti clave. Si el árbitro hace bien su trabajo, la mano que pita era penalti y no falta. Un penalti que no asegura ser gol, y más en este Barça que ha fallado la mitad de las pena máxima que ha lanzado. Pero en caso de acierto, lo más probable, Messi hubiera llevado a su equipo a la prórroga.

La mano de Gabi, sin olvidar las expulsiones perdonadas a Iniesta y Suárez, valieron para dos cosas: demostrar que el arbitraje UEFA cada vez es de menor calidad y para tapar, si es que lo hacen, los problemas del FC Barcelona. ¿El penalti no pitado tapa los males del Barcelona?

En la ciudad Condal deberán reflexionar si les conviene centrar su eliminación en el penalti o en sus propios errores. La derrota del Calderón cierra el círculo de una semana y media en la que los de Luis Enrique se han venido abajo al estilo Queiroz. Primero perdieron ante el Real Madrid, en el que fue un golpe moral. Tres días más tarde, vencieron al Atlético, en un encuentro marcado por jugar 60 minutos ante 10 por la expulsión de Torres. Sin tiempo para reaccionar, en Anoeta volvieron a caer, dejando muy abierta la Liga. Y para redondear el abril horribilis, están eliminados de la Champions.

Aún siguen líderes en Liga y con una final de Copa, allá por finales de mayo, en la que todo puede pasar. Un doblete no es ni mucho menos un fracaso, pero la realidad es que las sensaciones que deja son horribles. El Barcelona vivía en una nube, en una felicidad constante, representada por los hoy desaparecidos Periscope de Piqué. Todo era maravilloso porque los resultados acompañaban. Pero era marzo, mes en el que no se gana nada.

La decadencia de este equipo, que es el mismo que enamoró hace un mes, la propicia el Real Madrid. La victoria en El Clásico fue mucho más que tres puntos. El gol de Ronaldo cambiaba la tendencia y, sobre todo, dejaba dudas en el eterno rival. El partido que se vendió como goleada azulgrana acabó en remontada blanca. A partir de ahí, el Barcelona ha ido dando tumbos, golpeados moralmente y con dudas entre los propios compañeros.

Analizable también es el estado físico de los jugadores, muchos de los cuales andaron literalmente por el Calderón. La ausencia de la MSN ahoga cualquier posibilidad de triunfo de este equipo. Y dentro de esa MSN, Messi es el alma máter, la luz de todos. El argentino ni apareció contra el Real Madrid ni en los dos partidos ante el otro equipo de la capital. Sus compañeros acabaron desquiciados en el Calderón, ante la defensa que seguramente en más problemas les ha puesto. A Neymar, mareado y desordenado, solo se le recuerda una patada a Juanfran, mientras que Luis Suárez parece atrapado por el Luis Suárez más agresivo (hasta tres acciones antideportivas en esta eliminatoria) que por el Suárez depredador ante el gol.

¿Esta situación es un fracaso? Analizando detenidamente, el Barcelona sabe que tiene la Liga en su poder desde hace meses. Si gana el torneo, no será por lo hecho en este último mes sino por las rentas conseguidas con anterioridad. La Liga es un título que se daba ya por cerrado en can Barça, sin haberlo celebrado aún, lógicamente. Era la Champions la que podía juzgar el estado de forma actual de los culés.

La mano de Gabi era tan clara como que este Barcelona no pierde la eliminatoria por esa acción. Apenas creó problemas a Oblak y el partido fue tal y como lo planteó Simeone. Sin ocultar el claro penalti no pitado, deberá ver más allá para entender el porqué no está en el bombo del próximo viernes. Mientras tanto, tendrá al Valencia (domingo, 20:30 horas) como el juicio final. Si a los chés se les ocurre puntuar en el Camp Nou, el incendio en Barcelona puede ser mayúsculo.