El Clásico

La herencia de Cruyff contra la pegada de la 'BBC'

El toque y la posesión del Barcelona, que enamoran al mundo, tratará de inutilizar nuevamente la contundencia de un equipo directo, que tira el doble de centros al área y mete el triple de goles de cabeza.

Madrid-Barça de la primera vuelta en el Santiago Bernabéu.

Madrid-Barça de la primera vuelta en el Santiago Bernabéu. Getty

Ha llegado el mes de abril y las casas de apuestas confirman una impresión unánime: el Madrid camina hacia otra temporada estéril mientras su máximo rival, con media Liga ya en el bolsillo, aspira con fundamentos a lograr su segundo triplete consecutivo. Dominan de forma incontestable en España y también en Europa. El homenaje a Johan Cruyff que precederá el encuentro en el Camp Nou dará a los futbolistas culés el plus de intensidad que quizá necesitaban para el Clásico, dada la abultada diferencia (diez puntos) en la clasificación. 

El Madrid encadena esta temporada goleadas infructuosas con decepciones colectivas cada vez que se enfrenta a un equipo 'grande'. Basta un dato para reflejar su bipolaridad: ha metido un gol más que el todopoderoso Barça de Messi, Suárez y Neymar, pero perdió ya en febrero toda opción al título. Las espectaculares cifras ofensivas de la 'BBC' no le sirven prácticamente de nada al aficionado medio.

Los dos mejores ataques del mundo 

El Madrid vive de esta contundencia 'galáctica' hasta que se le cruza un equipo poderoso. Entonces acaba dependiendo de Keylor Navas (junto con Casemiro y Lucas, la mejor novedad de la campaña). Desde la llegada de Zidane, los blancos marcan más de tres goles por encuentro. Sin embargo, el francés cogió a un equipo a cinco puntos del líder y está ahora a 10. En la orilla de enfrente, la MSN abandera, con cifras similares, un equipo alegre y estético que lleva una década jugando de la misma forma y al que ni siquiera el Bayern de Guardiola o el PSG parecen amenazar seriamente. Son los dos mejores ataques del mundo en números, pero con una traducción colectiva muy diferente.

Posesión frente a juego directo

El Barça tiene un promedio de posesión del balón del 66,3% (una curiosidad: sólo un equipo le ha 'quitado' la pelota a lo largo del año, el Rayo Vallecano). El Madrid, a su vez, tiene una media apreciablemente inferior: 58,4%. Dos datos completan la explicación estadística sobre la clara diferencia que se aprecia en el juego de ambos equipos:

(I) el Madrid mete más del triple de goles de cabeza que el Barça, como se aprecia en el gráfico (es el mejor equipo de España en este aspecto, en el que el Barça ocupa el 14º lugar).

(II) el Madrid tira casi el doble de centros al área que los culés (el tercer equipo que menos utiliza este lance del juego), fieles a su estilo de toque y movilidad permanentes que encuentra en su temible 'MSN' un tridente más hábil para la combinación que la explosiva 'BBC', donde Cristiano y Bale explotan ante todo su impresionante físico y pegada sin contemplaciones.

(Como curiosidad, OPTA ofrece el dato de que en las últimas diez temporadas ligueras el Real Madrid solo ha tenido un porcentaje de posesión menor al 30% en cuatro partidos, todos ellos ante el Barcelona). 

Más de 100 goles por temporada

Jugarán en el Camp Nou los dos equipos más efectivos del campeonato, a estas alturas de campaña también los más goleadores de las cinco grandes ligas europeas (ambos, pese a su diferente trayectoria, se encaminan a superar la cifra de los 100 tantos). La principal diferencia ofensiva entre ambas delanteras es que los blancos rematan más a puerta (235/209) pero los blaugranas tienen una mayor efectividad con sus remates (21,7%-18,3%). El 0-0 daría mucho dinero en las apuestas: un Clásico entre Barça y Real Madrid no termina sin goles, en todas las competiciones, desde noviembre de 2002.

Desajustes defensivos blancos

Ante la eficacia goleadora del Madrid, sólo cabe buscar sus carencias en el aspecto defensivo colectivo (es decir, no sólo el trabajo de los defensas), la mejor del "juego sin balón" que viene enfatizando Zidane desde su llegada (además de la recuperación física de la plantilla) y que ha venido impulsada por un mayor compromiso emocional del trío atacante con el entrenador a la hora de correr hacia atrás y la sustitución de un tibio Isco por Casemiro, el 'coche escoba' brasileño, en la medular.

El Madrid arrastra problemas de repliegue desde el primer partido de la era Benítez, criticado antes de llegar por su supuesto talante defensivo, pero incapaz de compactar un bloque con cierta tendencia al individualismo y la anarquía, cobijado por su excelente calidad individual, lastrado por la cortedad del banquillo cuando se lesionan las 'prima donnas' del vestuario. Al hoy entrenador del Newcastle, si recuerdan, se le acabó el refugio de las estadísticas a mediados del mes de octubre.

El Madrid permite más remates en contra (340 hasta ahora) que otros siete equipos: una estadística incompatible con la aspiración al campeonato, y en la que el equipo barcelonés ocupa la segunda posición, sólo por detrás del férreo Atlético de Simeone, el mejor equipo de Europa en términos defensivos.

Los de Luis Enrique han recibido cuatro tantos menos que los madrileños (24 frente a 28) y acumulan más encuentros sin encajar (13 frente a 10) que los blancos. Sólo en tiros que van entre los tres palos de su portería muestran cierta igualdad: 108 el Barça y 112 el Real Madrid.

Descafeinado, pero peligroso

Se habla poco de un Clásico desvirtuado por la pobre temporada merengue, que muchas veces anuncia una demostración de su orgullo genético: el Barcelona nunca ha ganado un partido liguero ante el Real Madrid siendo líder y aventajando a los blancos en al menos diez puntos (como ahora).

No obstante, el homenaje a Cruyff y la extraordinaria competitividad de Messi podrían crear una tormenta perfecta para que el inestable Madrid de Zidane (que acumula, eso sí, una racha de 4 victorias consecutivas) sufriese un correctivo terrorífico ante unas gradas consumidas en el sentimiento culé y catalanista de agradecimiento al genio holandés, ese que transformó la concepción futbolística del club y le imprimió su filosofía de que "al fútbol siempre debe jugarse de manera atractiva, de manera ofensiva; debe ser un espectáculo".

De cumplirse el peor presagio para el madridismo, la renovación anunciada para este verano tendrá ya nombres y apellidos definitivos, más allá del número de goles que marque la 'BBC'. Un punto de inflexión definitivo en la historia moderna del club blanco.