Liga BBVA

La crisis del Valencia explicada en cinco puntos

El conjunto ché se encuentra a seis puntos del descenso y le queda enfrentarse a cuatro de los seis primeros. EL ESPAÑOL analiza los factores que lo han llevado a esta situación. 

Gary Neville, tras la derrota contra el Levante.

Gary Neville, tras la derrota contra el Levante. EFE

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La RAE (Real Academia de la Lengua) define expectativa en su segunda acepción como la “posibilidad razonable de que algo suceda”. En ese sentido, el pasado verano, la afición del Valencia se hizo a la idea de que esta temporada sí podría estar luchando por títulos. Y la esperanza era comprensible merced a la inversión realizada en fichajes (138 millones de euros) y la posibilidad real de disputar Champions.

Sin embargo, si algo es peligroso para el ser humano es generar más expectativas de las que realmente puede cumplir. ¿Por qué? Ya saben, porque la caída es mayor. Y así ha sucedido. La afición creyó haber comprado a jugadores de primera y tener en el banquillo a un gran entrenador. El problema, obviamente, es que nada de eso era verdad. No fue más que una ilusión que ha tornado en desencanto y por ende en la situación actual: el conjunto ché está a seis puntos del descenso y el club inmerso en una crisis institucional y deportiva a todos los niveles. ¿Por qué ha ocurrido todo esto? Los errores, en cinco puntos.

1. AUSENCIA DE PLANIFICACIÓN DEPORTIVA

El problema arranca en verano. Durante la temporada 2014/15, el Valencia, ya con Peter Lim en la presidencia, había conseguido la clasificación para la Champions League y, sobre todo, había deslumbrado con su juego. En resumen, la brecha entre el conjunto ché, Barcelona y Real Madrid se hizo más pequeña, en gran parte, gracias al acierto con los fichajes y a la buena gestión de los recursos hecha por parte de Nuno. Sin embargo, todo cambió durante el periodo estival. Rufete, por entonces director deportivo, y Amadeo Salvo, presidente ejecutivo del consejo de administración, salieron al sentirse traicionados por el técnico portugués y Jorge Mendes. ¿La razón? Se dejó de contar con ellos para confeccionar la plantilla.

Sin director deportivo, el Valencia se gastó 138 millones de euros en 'futuras' promesas a precio de oro. Y el resultado está a la vista. Ninguno de los fichajes han cuajado esta temporada. El conjunto ché fue eliminado en la fase de grupos de la Champions League en un grupo donde sus tres rivales eran teóricamente inferiores: Gante y Zenit, que pasaron a los octavos, y Olympique de Lyon. Cayó en la Europa League la semana pasada a manos del Athletic y marcha a la deriva en Liga, donde se encuentra a seis puntos de la zona de descenso. Y eso que en invierno, desde la directiva, quisieron arreglar algo con las adquisiciones de Cheryshev y Siqueira.

Una vez localizado el problema, el Valencia lo ha solucionado con el fichaje de Jesús García Pitarch, hombre cercano al club -y a Mendes-, y que ya ocupó el puesto entre 2002 y 2004. Él será el encargado de planificar la próxima temporada. ¿Con Neville? Eso está por ver. Sobre todo, después de que Mestalla despidiera a su actual entrenador entre pañuelos y silbidos tras la última derrota ante el Celta de Vigo (0-2).

2. LA SOMBRA DE JORGE MENDES

Peter Lim puede hacer lo que quiera y está en su derecho, pero en Valencia no ha sentado bien la intromisión de Jorge Mendes en la política de fichajes del club. ¿La prueba? Al menos 13 jugadores tienen (o han tenido) relación con el superagente: ya sea mediante su agencia de representación (Gestifute) o del fondo de inversión del que es asesor, Quality Sport Investments. Los jugadores mencionados son Rodrigo Moreno, André Gomes, Cancelo, Santi Mina, Bakkali, Enzo Pérez, Otamendi, Vezo, Adennour, Danilo, Aderlán Santos, Cheryshev y Siqueira. Un negocio que tiene poco que ver con las necesidades del equipo y mucho con el interés personal y particular de los implicados.

3. CAMBIO DE ENTRENADOR

Peter Lim decidió a su llegada que Nuno sería su entrenador. Y su apuesta funcionó durante la primera campaña. El técnico portugués consiguió la clasificación para la Champions y, con plenos poderes, confeccionó la plantilla de esta temporada. Sin embargo, los resultados acabaron con él de patitas en la calle: ocho victorias, ocho derrotas y cuatro empates entre todas las competiciones. Y si se extrapolan solo los datos a la Liga: 19 puntos en 13 encuentros. ¿Malos resultados? Depende con qué o con quién los comparen.

Peter Lim, ante esa mala racha, decidió prescindir de Nuno -aunque la versión oficial dice que el entrenador dimitió-. Y para reflotar el barco, fichó a Neville, con quien comparte negocios en Inglaterra y un club de fútbol, el Salford City. Pero su apuesta no le ha salido bien. Gary llegó sin experiencia, sin saber español y con escasos conceptos futbolísticos. Y sus resultados, a día de hoy, son peores que los de su predecesor: 11 derrotas, siete empates y 10 victorias entre todas las competiciones. Y en Liga, menos puntos en más partidos que Nuno (14 en 16 choques), con la consiguiente cruz: el Valencia se encuentra a seis puntos del descenso.

4. PROBLEMAS EXTRADEPORTIVOS

Hace tiempo que en Valencia no se habla de fútbol. Ya con Nuno, la comidilla fue Negredo, apartado por el técnico portugués sin motivos aparentes hasta su marcha. A esto se le sumó la mala relación de los jugadores con Neville, al que “no entendían”. Y para ello se llamó a Pako Ayestarán, exasistente de Rafa Benítez y de vuelta al club. Pero ni con esas. Los técnicos y la grada no han conectado esta temporada. De hecho, en el último partido contra el Celta (0-2), Mestalla le hizo saber su opinión a Gary con mensajes como 'go away' o el más expeditivo: 'Vete ya'.

5. NI JUEGO NI RESULTADOS

Todo lo anterior desemboca en una situación deportiva deplorable. El equipo -con pitos o sin ellos, con un entrenador o con otro- no sabe a lo que juega ni lo aparenta. A su llegada, Neville no prometió estilo. “Dependiendo del partido jugaremos de una u otra forma”, reconoció. Y no acertó, pues el equipo juega mal siempre. Una crisis  tan evidente que el técnico ha retrasado su marcha con la selección inglesa, donde sigue siendo el asistente del seleccionador Roy Hodgson. Finalmente, se quedará hasta el jueves en Valencia, entrenando a los suyos y después se incorporará a la disciplina de Inglaterra. Quizás, quién sabe, para no volver. Total, el futuro no le aguarda nada bueno: tiene que enfrentarse a cuatro de los seis primeros de aquí a final de temporada.