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La FIFA acusa a Sudáfrica de pagar por el Mundial 2010 y reclama "millones de dólares"

La primera medida Gianni Infantino ha sido presentar una denuncia ante la justicia estadounidense contra 39 miembros de la FIFA y otros oficiales de fútbol.

Joseph Blatter, el día de la elección de Sudáfrica como sede del Mundial 2010.

Joseph Blatter, el día de la elección de Sudáfrica como sede del Mundial 2010. Reuters

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Gianni Infantino no lleva ni una mes como presidente de la FIFA y su primer paso ha sido en una dirección clarísima. El organismo que rige el fútbol mundial ha enviado a la justicia estadounidense una solicitud de restitución por la que pretende recuperar las "decenas de millones de dólares" que sus antiguos directivos, imputados ahora por corrupción, se embolsaron en sobornos para conceder el Mundial de 2010 a Sudáfrica.

Esta solicitud lleva implícito el reconocimiento de que la candidatura de Sudáfrica pagó para obtener los votos necesarios en la elección de aquel Mundial.

La FIFA, que se declara en dicha documentación "víctima", presentó una solicitud de restitución a la Oficina del Procurador de Estados Unidos y a la Oficina de Libertad Condicional de Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, para que exija la indemnización por parte de los 41 exfuncionarios de la FIFA y otras organizaciones de fútbol, entre ellos Chuck Blazer, Jack Warner, Jeffrey Webb y otros que han sido acusados en la investigación que está en curso llevada a cabo por el Departamento de Justicia.

"Los acusados abusaron de los puestos de confianza que tenían en la FIFA y otras organizaciones internacionales de fútbol y causaron daños graves a la FIFA, sus asociaciones miembros y la comunidad del fútbol. El dinero que se embolsaron pertenecía al fútbol mundial y estaba destinado para el desarrollo y la promoción del juego. FIFA, como el órgano rector del fútbol, quiere que el dinero esté de vuelta y estamos decididos a conseguirlo sin importar el tiempo que sea necesario", dijo Infantino, nuevo máximo mandatario de la FIFA tras ser elegido el pasado 26 de febrero para relevar a su predecesor, Joseph Blatter, imputado por la justicia suiza.

La FIFA cree que decenas de millones de dólares fueron desviados de la comunidad del fútbol ilegalmente a través de sobornos, comisiones ilegales y esquemas corruptos llevados a cabo por los acusados. Esta cantidad es probable que aumente a medida que la investigación continúe.

La FIFA pide la restitución del dinero que los acusados se embolsaron para enriquecerse, así como los sueldos, prestaciones y bonos que percibieron durante su permanencia en la FIFA y otras organizaciones de fútbol. Además, reclama también dinero por los daños causados debido a sus acciones sobre la marca FIFA y su reputación, su propiedad intelectual y sus relaciones de negocios.

Infantino entiende que los acusados se apropiaron también del dinero de los jugadores, entrenadores y aficionados de todo el mundo que se benefician de los programas que desarrolla la FIFA para promover el fútbol.

"Estos dólares estaban destinados a construir campos de fútbol, no mansiones ni piscinas; para comprar equipos de fútbol, no joyas y automóviles; y para financiar la cantera y el desarrollo técnico, no para suscribir lujosos estilos de vida. Cuando la FIFA recupere este dinero, se dirigirá de nuevo a su propósito original: para el beneficio y desarrollo del fútbol internacional"

Entre los documentos presentados por la FIFA, y respecto a Sudáfrica 2010, el organismo entiende que se pagaron diez millones de dólares en sobornos a cambio de votos para la elección del país africano al trinitense Jack Warner, expresidente de la CONCACAF, y expresidente de la FIFA, así como a Chuck Blazer, exsecretario general de la CONCACAF, y un tercer miembro del comité ejecutivo.

Warner, que fue detenido y acusado por la justicia estadounidense de fraude y blanqueo de capitales, está en su país con una orden de extradición a Estados Unidos pendiente. Por su parte, Blazer, suspendido a perpetuidad por la FIFA, renunció en 2013 porque estaba siendo investigado. Su confesión ha sido clave en la investigación y es el origen de todo el 'caso FIFA'.

El organismo futbolístico universal explica en uno de los 22 folios de la petición que Warner y su familia habían establecido estrechos vínculos con Sudáfrica durante el intento fallido del país para ser sede del Mundial 2006, concedido finalmente a Alemania.

"Por ejemplo, Daryan Warner -hijo de Jack- había organizado una serie de partidos amistosos entre los equipos de la CONCACAF en Sudáfrica, apoyándose en la red de contactos allí de su padre. También había servido como cobrador de su padre, viajando a un hotel en París, para recibir un maletín con 10.000 dólares en efectivo de un funcionario de alto rango del comité de la candidatura de Sudáfrica e inmediatamente volver a Trinidad y Tobago para dárselo al acusado de Warner", apunta.

Y, asimismo, los responsables de Sudáfrica "ofrecieron un soborno más atractivo" de 10 millones de dólares a Warner, Blazer y a un tercer miembro del Comité Ejecutivo por su voto, para cuyo soporte se recurrió a una supuesta "diáspora africana" en la región del Caribe, "cuando en realidad se trataba de un soborno".