Champions League

El Real Madrid se clasifica ante una Roma sin puntería

Sólido encuentro de los blancos, que sin embargo concedieron claras oportunidades a los romanos en la primera mitad. Goles de Cristiano Ronaldo y el cuestionado James.

Los jugadores madridistas celebran el primer gol.

Los jugadores madridistas celebran el primer gol. Reuters

El Madrid ya está en cuartos de la Champions después de completar un partido sin bajones de ritmo, solidario y compenetrado, en el que sin embargo volvió a dar muestras de desajustes defensivos que darán trabajo a Zidane antes de la ronda de cuartos. Como en la ida, fue Ronaldo quien dio la tranquilidad a la hinchada con el primer gol (después entregó el segundo en bandeja a un James que escuchó solbidos en la primera parte).

Spaletti, el técnico italiano, salió con todo en el Bernabéu (menos su leyenda, Totti): Dzeko, Perotti, Salah, El Shaarawy, Pjanic y hasta Keita componían una alineación que inspiraba respeto, aunque demostrarían demasiada falta de pegada colectiva. Zidane, por su parte, consagraba a Casemiro en la medular y daba la oportunidad a James de brillar en una noche europea: se colocó a la derecha, dejando a Bale la banda que le vio convertirse en una estrella mundial. Sólo el gol le evitó pasar una noche en blanco al colombiano.

El Madrid se formó en un 4-3-3 habitual en el que Modric y Kroos se sentían mucho más libres para descolgarse arriba, con Casemiro de retaguardia, que cuando juega Isco. El Madrid tocaba con aparente suficiencia, pero la Roma estaba herida y salía al contragolpe con la fiereza del que no quiere reprocharse nada de vuelta en casa. El incesante cántico de los ‘tifossi’ conservaba la trascendencia escénica de los partidos europeos. Pero sus delanteros no pudieron estar a la altura.

Sustos

Bale, incisivo por la izquierda, pareció recuperado y fue el jugador más insistente en la primera parte. En el minuto 7 cedió un balón de gol a Marcelo que el brasileño remató fuera, junto al poste. Era un buen presagio para los visitantes, aunque Dzeko dio un buen susto al Madrid, el primero, tras un desborde de Salah por la derecha que volvió a retratar cierta lentitud de Sergio Ramos. El Madrid siguió dominando, pero sus centros no llegaban a los destinatarios elegidos. Bale cambiaba de banda con James, al igual que los tres centrocampistas intercambiaban posiciones en su triángulo para descolocar a los italianos, pero no llegaba el gol. Sólo un orden con apariencia de comodidad que de vez en cuando dejaba ver agujeros a la espalda.

La Roma se dio cuenta sobre el minuto 20 que había encontrado por dónde incordiar al Madrid: siempre por la espalda de Marcelo con el velocista egipcio Salah como estilete (Pepe, de nuevo en un estado de forma espléndido, corregía a sus compañeros como último hombre). Las pérdidas de balón infundía terror al Bernabéu. Con Danilo y Marcelo adelantados, las contras transalpinas eran muy peligrosas en potencia, pero ingenuas en acto.

Modric al timón

El croata, de interior adelantado, tomó el mando del Madrid, que tocaba bien hasta el área pero no lograba dejar a Cristiano en posiciones ventajosas: eran casi todo disparos desde la frontal. La Roma pegó otro susto en el 25; el equipo atrás sigue ofreciendo síntomas de inconsistencia. Dos minutos después Salah volvió a dejar sin aire al Bernabéu con otra ocasión clarísima, que tiró fuera, tras una decisión arbitral discutible. El Madrid no andaba sobrado de ideas pero sostenía (como hizo en Roma) un ritmo elevado y juntaba líneas con disciplina. Cristiano tuvo la primera en el 31, bien defendida por Szczesny. Volvió a intentarlo poco después, pero siempre desde lejos.

James fue pitado antes de que empezase la primera parte y empezó a quemarle el balón. Difícil situación la del mejor jugador del último Mundial. Con Modric de distribuidor y Casemiro de cortafuegos, el Madrid llegaba al descanso con buenas sensaciones, con la eliminatoria en el bolsillo y con una actitud notablemente solidaria. Pero las ocasiones, no obstante, habían sido romanas: Salah seguía demostrando que le queda por aprender para llegar a ser un ‘crack’, a pesar de sus desbordes por velocidad.

Más riesgos, hasta el gol

Era previsible la asunción de riesgos por parte de los italianos en la segunda parte, pero no cambió demasiado el panorama: el Madrid llegaba con facilidad al área, y dominaba, pero sin acertar en el pase final. Recuperaba el balón enseguida y acosaba a Szczesny. Pero volvió a dar una facilidad defensiva a Salah, que increíblemente marró otra oportunidad en el minuto 50 que hubiese aproximado al estadio al ataque de ansiedad. (El Madrid habrá de pensar qué sucedería cuando el extremo rival sea Robben, o Neymar).

El partido, con el paso de los minutos, se fue rompiendo en un ir y venir de arrancadas hacia ambas porterías (un ejercicio que suele favorecer al Madrid). La Roma no tenía nada que perder. Pero las ocasiones blancas no eran claras y las rojas, que sí lo eran, se habían desperdiciado. Pepe le amargaba la noche a Dzeko, aunque el Madrid seguía dejando huecos incomprensibles atrás (Keylor hizo un paradón ante el capitán Florenzi en el 56 y otro a Manolas un minuto después). En ataque los merengues seguían disparando bastante (Marcelo, Modric, CR7), pero sin clavarla en la red. Un encuentro raramente ameno e impreciso sin dejar de ser intenso, siempre decorado por los cánticos romanos.

Lucas Vázquez (aplaudido) salió para abrir el campo a la hora de partido y echar una mano a Danilo en defensa; el sustituido fue Bale, que regresaba a la titularidad tras mes y medio. La cosa siguió igual: dominio blanco holgado, pero estéril, y arrancadas rojas. Hasta que Cristiano, el depredador, aprovechó una gran jugada de Lucas en el 65 para anticiparse al defensa y desbloquear, como había hecho en la ida, el partido. (Era la primera aparición del canterano gallego y el primer balón franco de la noche para el luso).

La despedida de Totti

La lata estaba abierta y el Bernabéu ya se veía en cuartos de final. Luciano Spalletti, el técnico romano, se metió en el banquillo, incrédulo ante tantas ocasiones falladas. Y el Madrid, ante un equipo adelantado, vomitó su furia: James salió de la angustia personal al meter el 2-0 tres minutos después tras una generosa asistencia de Ronaldo.  Los blancos siguieron corriendo. Ronaldo perdonó el 3-0 tras un contragolpe primoroso de Marcelo, James y Lucas. Sólo habían pasado cinco minutos y los romanos estaban destruidos.

Totti se despidió de la Champions en el coliseo madrileño y pudo jugar los últimos 20 minutos a sus 39 años. La ovación del estadio fue grandiosa: los futbolistas blancos saludaron al ídolo romano al pisar el césped Para entonces el Madrid ya se dedicaba a disfrutar. Jesé tuvo sus habituales minutos, dando descanso a Modric, que se llevó el otro gran aplauso del público. Salah seguía yéndose de Marcelo, y obligó a que Navas hiciese otro paradón a un disparo de Perotti, abajo junto a la cepa, aunque a nadie le importaba mucho ya. Si se ve el partido en vídeo, el portero costarricense es claro candidato a mejor jugador del partido.

El Bernabéu vuelve a conectar con el equipo, sin salir todavía del contexto volátil que crea la obligación de aferrarse a un solo título con tres meses de temporada por delante. La mente está en el sorteo de cuartos, el próximo día 18: esperan equipos con bastante más mordiente que la Roma de Luciano Spalletti.