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El Barça no se despeina: otra goleada fácil en Liga

Enésima victoria culé sin complicación ante un Eibar que no le puso en apuros (0-4). Dos goles de Messi y otro penalti a favor.

Los jugadores del Barcelona se abrazan tras un gol en Ipurua

Los jugadores del Barcelona se abrazan tras un gol en Ipurua REUTERS

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En una Liga tan larga, de 38 partidos, es imposible estar al cien por cien en todos los encuentros. Se antoja como una tarea inhumana jugar siempre bien al fútbol, porque, aunque a veces este Barça parezca de otro planeta, sigue estando en la Tierra.

Pero este equipo ha sabido golear sin jugar de forma excelsa al fútbol. Un equipo que ha bordado el balompié, también machaca cuando juega al tran tran. Porque este Barça ha sabido refundarse cuando quizás ni lo necesitaba y aprender a hacer cosas que antes no sabía. Golea jugando bien y jugando regular. Golea estando aun al 50%. En Ipurua, siguió la racha (0-4).

El estadio vasco, de los pocos que conservan ese aroma a fútbol antiguo, no fue un problema para el Barça. El Barça fue allí a ganar y se llevó otros cuatro goles a su zurrón prácticamente sin inmutarse. Y lo hizo en un partido por momentos aburrido, sin más historia que la importancia de su propia existencia: un encuentro de Liga que sirve a los catalanes para ser más líderes.

Débiles acercamientos del equipo de Luis Enrique acabaron con una pésima primera parte sin apenas intensidad y emoción. Tan solo un gol de Munir, titular en Eibar ocupando la plaza del sancionado Neymar, acabó con la monotonía de los primeros minutos. El hispano-marroquí solo tuvo que empujar, a un metro de la portería, un balón que le había brindado Suárez. Era el 0-1, el minuto 10, y ahí acabó el partido.

Cuando más se estiró el Eibar, e incluso hizo amagos de que podía empatar, Messi les castigó con un tanto a la contra, donde él cogió el balón, él se lo guisó y él acabó marcando, con un disparo desde dentro del área después de recorrerse gran parte del campo. Muy al estilo Messi fue el gol.

Y el partido, ya decidido, se fue muriendo entre el aburrimiento y la poca intensidad que tenía. Poquísimas cosas pasaban, porque el Barça quitó el pie del acelerador y porque el Eibar, lógicamente, firmaba un 0-2 que era lo menos dañino. Pero en una jugada de ataque por banda, el central Ramis hizo unas manos tan involuntarias como 'pitables' y Messi puso su segundo gol desde el punto de penalti. Era la pena máxima número 14 a favor del Barça en esta Liga, por solo una en contra. Como este es la jornada 28, las cuentas están claras: al Barça le pitan un penalti cada dos partidos.

Con todo ya decidido, Suárez se inventó el mejor gol de la tarde para hacer más daño a un Eibar que dio la cara, pero que su nivel es limitado como para que no se la 'partan'. No lo está haciendo mal el equipo de José Luis Mendilibar, ampliamente salvado con 36 puntos (diez por encima del descenso), aunque con cuatro derrotas consecutivas.

Del Barça, poco más se puede decir. 36 partidos seguidos sin perder, batiendo todos los récords e imparable hacía otro título de Liga. Les da igual lo que hagan Madrid y Atlético que van a su rollo. Y ese no es otro que, como diría el recordado Luis Aragonés, el de ganar, ganar y ganar y volver a ganar. Se juegue bien o mal, al 100% o al 50%. Ganar y golear. Ese es el Barça.