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Derbi sin sabor entre Betis y Sevilla en el Benito Villamarín

Los vecinos sevillanos repartieron puntos en un partido sin goles. Adán, portero del Betis, detuvo dos mano a mano a Gameiro.

Cejudo y Ever Banega pelean el balón durante el aprtido.

Cejudo y Ever Banega pelean el balón durante el aprtido. Efe

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El derbi hispalense acabó con la lógica que dan las estadísticas de los dos en lo que va de Liga, pues al Betis le cuesta una barbaridad ganar como local, con seis partidos consecutivos sin vencer, y el Sevilla aún no ha ganado de visitante, por lo que el 0-0 campeó en un choque tenso y sin calidad.

El Betis estuvo mas incisivo en la primera parte pero sin crear nunca verdadero peligro, mientras que el Sevilla dominó más en la segunda, aunque sin acertar el francés Kevin Gameiro en las dos ocasiones que tuvo.

Era un partido, como siempre en los choques entre los 'eternos rivales', de más de tres puntos, con el estadio repleto, los equipos igualados en la tabla -el Betis 19 puntos y el Sevilla 22, y con muchas ganas de ganar después de un curso sin derbi por el descenso de los verdiblancos.

Salió el equipo de Pepe Mel con intensidad alentado por los suyos, lo que hizo replegarse a los de Unai Emery para dejar pasar ese ímpetu inicial y previsible de los locales. La incógnita estaba en saber la continuidad de un Betis al que le cuesta mucho sacar los partidos como local y la respuesta de un Sevilla muy flojo en esta campaña como visitante.

Adán salvó un punto para el Betis

La primera vez que los sevillistas movieron el balón con sentido y éste le llegó a su organizador, Éver Banega, el argentino le dio un pase entre líneas a Kevin Gameiro que no supo transformar en gol el francés a los once minutos solo ante la salida de Antonio Adán. Esa acción fue un lance aislado de un equipo al que le duró poco el balón en su poder y que siempre corrió tras una pelota que movió el Betis, más intenso en sus acciones aunque también algo precipitado a la hora de encontrar huecos.

Los béticos gozaron de muchas jugadas a balón parado para acercarse a las inmediaciones del portero Sergio Rico, aunque ahí el conjunto del barrio de Nervión se mantuvo firme. El partido rebasó la media hora con poco que contar, pues el juego estuvo muy parado por las continuas faltas y sin que el dominio de los de Heliópolis se tradujera en nada ni tampoco los escasos contragolpes de los visitantes.

Con más tensión entre los jugadores, con el canterano bético Dani Ceballos metido en casi todas las polémicas, e incluso entre los componentes de los banquillos, que con fútbol de verdad se acabó la primera parte. El partido se reanudó con otra ocasión de Gameiro, quien de nuevo no supo definir ante la inspirada salida de Adán, que volvió a salvar a su equipo del 0-1.

Tensión en la segunda mitad

El Sevilla pareció salir con más interés por tener el balón aunque Éver Banega siempre estuvo muy controlado por el brasileño Petros dos Santos y ello restó eficacia a sus ataques. Los verdiblancos, con derroche físico, intentaron contrarrestar las acciones del rival, aunque el encuentro continuó con muchas interrupciones y sin un patrón de juego definido, por lo que el gol tenía augurios de llegar en alguna genialidad o en algún error.

Mel dio entrada a un delantero como el holandés Ricky Van Wolfswinkel por Joaquín Sánchez para buscar mas mordiente en la delantera y Emery a José Antonio Reyes por un poco participativo ucraniano Yevhen Konoplyanka, pero el encuentro entró en su recta final ya con pocas fuerzas y también con miedo a perder en ambas formaciones, por lo que el empate fue el resultado.