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Un Madrid compacto tumba a un buen Eibar en Ipurúa

Los de Benítez recuperan consistencia y mantienen la intensidad durante los 90 minutos en un encuentro noble y disputado (0-2).

Cristiano remata durante el partido,

Cristiano remata durante el partido, Efe

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El Madrid no deslumbró en su visita a Eibar, pero supo ganar, se comportó de nuevo como un equipo conjuntado y recuperó sensaciones en un partido que tenía muchísimo peligro. El anfitrión, séptimo clasificado, juega bien al fútbol y ha dejado de ser un 'modesto' asequible: sólo ha perdido esta temporada contra Barcelona, Atlético y Real Madrid.

Salió el Madrid con aplomo y personalidad, moviendo el balón de banda a banda, frente a un equipo valiente y adelantado que no renuncia a su personalidad ni contra los equipos poderosos. En el minuto 14 Asier Riesgo desarboló una doble ocasión de Ronaldo y Kovacic que hubiese hecho justicia a un excelente comienzo de partido visitante.

Sin embargo, al cuarto de hora había logrado el Eibar ralentizar la máquina blanca con una mezcla muy efectiva de presión arriba y manejo de la pelota: sin prisa y sin pausa, el equipo de Mendilibar era capaz de repeler un mecanismo que funcionó con mucha más precisión que en partidos recientes y no se descompondría, pese a la nivelación del partido, con el paso de los minutos.

Toni Kroos hizo quizá su mejor partido de la temporada y Mateo Kovacic supo equilibrar la medular con su dual aportación en defensa y ataque (pese a una falta de entendimiento inicial con Danilo). El lateral brasileño, especialmente animoso en ataque, fue de lo mejor del equipo blanco en la primera parte. Pero fue Modric, en el minuto 43, quien se inventó un centro prodigioso desde el semicórner para que Bale, inoperante hasta entonces en la posición de '9', justificase su actuación con un cabezazo y terminase con una racha de 1241 minutos sin marcar fuera de casa en partido oficial.

El gol, de los llamados psicológicos, no desconcentró a los locales. Liderados por un magnífico Saúl Berjón y el japonés Inui, los guipuzcoanos tenían además en Enrich un incordio permanente para la circunstancial pareja de centrales merengue, Pepe y Nacho, que cumplieron con decoro su labor. Ambos equipos mordían sin cesar en la presión. Algunos visitantes no parecían los mismos hombres de blanco que divagaron por el campo contra el PSG o el Barcelona.

Lucas Vázquez reemplazó en el minuto 62 a un James extrañamente discreto en la tarde del domingo. En media hora demostró por qué se ha ganado el aprecio de su entrenador, y cuando el Eibar se disponía a llenar de balonazos el área madridista exageró un toque de Dani García en la tibia para provocar un penalti en el ángulo derecho del área que Cristiano Ronaldo convirtió en el gol de la tranquilidad.

Cinco minutos antes había marrado el portugués una ocasión clarísima contra Riesgo sin mayor oposición. Sigue sin ser el de otros años, pero la estadística es algo más amable con él: esta semana ha marcado tres goles y ya es el tercer mayor goleador en toda la historia de las cuatro grandes ligas europeas.