Quique Sánchez Flores

"Intento mezclar a Benítez y Guardiola para lograr la excelencia"

Entrevistamos a Quique Sánchez Flores, técnico del Watford londinense, en su temporada debut en la Premier.

El madrileño sólo suma cinco derrotas en 13 jornadas.

El madrileño sólo suma cinco derrotas en 13 jornadas. Getty Images

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“Our time is now” -es nuestra hora- reza uno de los lemas inscritos en las paredes del Vicarage Road Stadium acompañado del escudo del equipo. Al fondo se oye hablar un fluido inglés con acento español en un grupo de tres personas, una de ellas es Quique Sánchez Flores (Madrid, 1965) ultimando pequeños detalles con sus jefes de prensa. El técnico madrileño recibe a EL ESPAÑOL en su casa, en el estadio del Watford en un día lluvioso y frío en el noroeste de Londres. “Aquí llueve un día sí y otro también”, subraya antes de tomar asiento en una de las salas contiguas a la de prensa.

Se muestra cómodo, con una sonrisa que permanece durante toda la entrevista al igual que la bufanda envuelta alrededor de su cuello y acorde al clima británico. Se le ve feliz. Por la marcha del equipo -sólo cinco derrotas en 13 partidos- y también por el sueño de la permanencia, pues Elton John, su mayor ídolo musical, el seguidor más conocido del equipo londinense y quien fuera presidente del club en los años 70, podría incluso premiarle con un dueto si el equipo sigue una temporada más en la máxima categoría inglesa.

Debuta esta temporada en la Premier League, catalogada como la liga en la que todo entrenador quiere estar. ¿Es tan especial como dicen?

Sí, mucho. Desde la distancia lo piensas y una vez que estás dentro confirmas todas las expectativas.

¿Cómo surgió la posibilidad de entrenar al Watford?

Había fijado el interés de entrenar sólo en España o Inglaterra y es entonces cuando el Watford promociona y está sin entrenador. Me cuentan un proyecto bonito, un proyecto de crecimiento, de posibilidades y donde hay una experiencia importante en la dirección del club, algo vital para mí. Sólo tuve que revisar un par de cosas que eran fundamentales y creí que era el lugar idóneo para entrenar en Inglaterra.

¿Hubo alguien que le aconsejara entrenar en Inglaterra?

No hubo ninguna persona en concreto que me recomendara Watford, pero tuve tres conversaciones con el propietario, Gino Pozzo, que para mí fueron fundamentales. José Mourinho, en una comida que tuvimos juntos hace un tiempo, me dijo que esta liga tenía los condicionantes para que el entrenador se sintiera cómodo. También hablé con Óscar, ex técnico del Watford, y me lo confirmó.

Su inglés es bastante bueno. Se puede decir que es la clave para tener una adaptación rápida, ¿verdad?

Es muy importante sobre todo desde el primer momento en el que llegas y demuestras que quieres adaptarte a ellos y a su cultura y eso es lo que he hecho. Llegué con un nivel básico y con la idea de seguir aprendiendo más, ya que, al fin y al cabo, es fundamental.

¿En Inglaterra un entrenador tiene más o menos responsabilidades en comparación con uno de la liga española?

Las dos cosas. Por un lado tienes menos tiempo porque te dedicas bastante, no sólo a la preparación del equipo, sino también al futuro del equipo desarrollando la figura de manager. También es verdad que la organización de esta liga te devuelve tiempo y como entrenador eso es oro.

El inicio de liga no puede ser mejor. Ocupa la decimotercera plaza con siete puntos por encima del descenso tras 13 jornadas. ¿Lo esperaba tan positivo?

Sabía que iba a ser complicado porque tenemos un equipo nuevo con 14 jugadores nuevos, muchas nacionalidades diferentes y hay que ganarse el respeto de la liga. Los resultados influyen mucho los primeros partidos y ser resultadistas al principio no es fácil pero lo hemos conseguido. Estamos más contentos de las sensaciones que de el sumatorio de puntos.

Objetivo la permanencia...

Sí, este año no hay más. No nos vamos a distraer en absolutamente nada y una vez que consigamos la permanencia tendremos que plantearnos nuevas cosas para la temporada que viene.

El club cuenta con un español entre sus filas, José Manuel Jurado. ¿Fue petición suya?

Sí, completamente. Nosotros cuando imaginamos una forma de jugar en una liga que nos ofrece diversidad, José nos da esa diversidad además de una pincelada ofensiva, dando pausa al juego y con transiciones más fáciles. Todo eso nos lo ofrece él. Esperemos que se recupere pronto porque le echamos de menos en el campo.

En su rueda de prensa de presentación dijo que Benítez era una referencia para usted debido al modelo organizativo. ¿Lo está llevando a cabo aquí?

Yo siempre he tenido un modelo organizativo, siempre he construido un método variándolo en función del equipo. Con el paso del tiempo evidentemente he cambiado pero Benítez fue una gran referencia en los inicios. Analicé mucho al Valencia campeón de Liga de Rafa con los marcajes zonales, estructuras de bloques, tanto defensivo como ofensivo, la presión, etc. Luego digamos que me he fijado en la figura emergente e importante de Guardiola, que es la que nos abre los ojos del fútbol ofensivo, dónde se puede hacer daño de verdad a los rivales o cómo crear espacios. Intento mezclar los dos métodos para conseguir la excelencia. Aquí gusta mucho la metodología, pero es complicada de implantar en este equipo.

A pesar de estar totalmente centrado en el Watford, ¿sigue viendo partidos de la liga española en sus ratos libres?

¡Muchísimos! Tengo la suerte de jugar a las tres de la tarde casi todos los sábados y tengo el resto del día y el domingo para ver partidos. Veo hasta siete partidos cada fin de semana (risas).

Hablemos de sus anteriores equipos. Comenzó entrenando en Primera División con el Getafe. ¿Guarda similitud el Watford con aquel Getafe?

Mucha. Empezando por mi situación de llegada, pasando por la situación del equipo que acaba de subir a una categoría nueva y que contaba con el método de otro entrenador para luego tener que implementar el tuyo, hasta la misma atmósfera de vestuario.

¿Los buenos resultados y el buen juego con el equipo madrileño propiciaron su fichaje por el Valencia?

Sí, totalmente. Había jugado durante diez años aunque eso no hace que tu vayas a entrenar a ese equipo en el futuro.

Quique, junto a Deeney y Heurelho tras la victoria 0-2 ante el Stoke.

Quique, junto a Deeney y Heurelho tras la victoria 0-2 ante el Stoke. Getty Images

Curiosamente en el equipo ché usted alcanzó todos los objetivos pero sin embargo fue destituido. ¿Qué fue lo que ocurrió realmente?

Obviamente el tiempo ha demostrado que yo actué de forma coherente cumpliendo con objetivos y títulos, pero la dirección del club fue muy mala. El presidente fue caprichoso y en esos momentos es mejor echarse a un lado y sacar lo positivo de esos años.

Tras su marcha del Valencia, el Benfica portugués llega a un acuerdo para que usted sea su entrenador. Curiosamente consigue su primer título frente al Sporting de Lisboa en un clásico portugués. ¿Cómo vivió la final ante lo que podía ser su primer trofeo como entrenador?

Fue maravillosa esa final aunque fue un año de transición para el Benfica. El Oporto y Sporting de Lisboa estaban muy fuertes aquel año, pero las expectativas de nuestro equipo a nivel de jugadores no fueron las mejores. A pesar de que ganamos un título, ciertamente, nos quedamos a la mitad. Tengo una espina clavada con este club.

Su aventura portuguesa tan solo dura una temporada. ¿Qué ocurrió para rescindir su contrato con el Benfica?

Decidí que debía volver a una liga potente como la española y entendí que la liga portuguesa no me proporcionaba esa competitividad además de que el equipo no era el mejor. Con el paso del tiempo me he dado cuenta que le debo una al Benfica.

En el 2009 llega quizás el mayor reto de su carrera que fue dirigir al Atlético de Madrid. ¿Cómo recuerda aquella experiencia?

Llegué al equipo siendo ex jugador del Real Madrid y en una época muy difícil. Si lo llego a pensar fríamente no hubiera ido (risas) pero me apasionan los retos y lo hice. Encontré una situación difícil, inestable, de depresión absoluta.... pero lo que te da el girar la situación es una de las cosas más bonitas que he hecho nunca. Ese agradecimiento de esa afición y de esos jugadores fue algo irrepetible.

Se podría decir que usted fue el que tiró, en vez del muro de Berlín, el de Hamburgo consiguiendo un título europeo 48 años después.

Había muchas generaciones perdidas de familias explicando a sus hijos el porqué de seguir apoyando a ese equipo. Fueron 48 años esperando de nuevo un trofeo europeo y la final de Hamburgo fue como tirar un muro infranqueable. Yo tengo una sensación de haberlo disfrutado íntegramente porque son recuerdos muy bonitos.

Ha entrenado también a equipos de los Emiratos Árabes. ¿Con qué se queda de aquella experiencia?

Me quedo con la reflexión. Me llamó Fabio Cannavaro diciéndome que tenía un equipo joven con el fin de que yo les entrenara y les enseñara. Pensé que me vendría bien un periodo de reflexión, es decir, un periodo de reflexión trabajando, alejado de la presión de una liga competitiva. Me sirvió para mejorar en el plano táctico.

Después de once años como entrenador, ¿cuál ha sido el mejor jugador al que ha entrenado?

He entrenado a muchos y muy buenos pero Silva y Agüero son los mejores a los que he entrenado.

Se ha barajado su nombre junto con otros como sucesor de Vicente del Bosque en la Selección española. Sería una oportunidad única, ¿verdad?

Yo admiro mucho a la selección española y lo que está haciendo Vicente Del Bosque o lo que hizo también Luis Aragonés. Efectivamente, creo que sería una oportunidad única de poder entrenar a grandísimos jugadores en un mismo equipo, es una generación única que no podría juntar en otro sitio que no fuera con España. Si un día me dicen que doy el perfil para dirigir ese equipo, estaré encantado de hacerlo.

Por último. ¿Qué le queda por hacer como entrenador?

Todo, absolutamente todo. Lo que estoy haciendo ahora igual era impensable cuando entrenaba en el Valencia o cuando ganaba la Europa League con el Atlético. Bajar un peldaño y entrenar a un equipo que acaba de ascender es un reto y me llena como entrenador. Me queda todo por hacer.