Liga BBVA

El Atlético se queda sin liderato

Empata contra el Deportivo con un error de Giménez en la segunda mitad (1-1). Pierde la oportunidad de colocarse primero.

Giménez tras fallar en el gol de Lucas Pérez / EFE

Giménez tras fallar en el gol de Lucas Pérez / EFE

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El Atlético pudo ser líder. Incluso, por minutos, llegó a colocarse primero en la clasificación. Sin embargo, una jugada desafortunada en la segunda mitad acabó con cualquier ensoñación. El gran trabajo colectivo realizado se fue al traste en un fallo individual de Giménez, que se durmió y le dejó la pelota franca a Lucas Pérez para que lograse el empate. Ese error, el único del conjunto del Cholo Simeone en todo el encuentro, les costó caro. Porque si bien es cierto que los rojiblancos llegaron a La Coruña después de quitarse de en medio a casi todos los rivales directos con un balance más o menos satisfactorio, también lo es que la Liga se gana en campos pequeños y se escapa en noches como las de Riazor.

En términos generales, el partido de los colchoneros fue bueno. Si algo está demostrando esta temporada el Atlético es ser un conjunto solido, que defiende muy junto, lee con pericia los partidos y sabe cuando buscar la portería contraria. Eso, que es lo normal, lo fue también en Riazor. Durante 75 minutos el plan funcionó. Incluso, llegó a ir demasiado bien. Por momentos, los rojiblancos controlaron el encuentro, fueron dueños de la posesión y mandaron en el marcador merced a un disparo de Tiago que se coló en la portería muy pegadito al palo derecho.

Sin embargo, ya saben, hay instantes en la vida, esos en los que todo va bien, en que es necesario estar más atento de lo habitual. A menudo, las desgracias llegan cuando menos se las espera. Y algo parecido les pasó a los colchoneros, que tienen un historial amplio de infortunios a lo largo de su historia. Eso sí, esta vez el fallo está justificado por falta de concentración. Si quieren, y dicho llanamente, por dormirse en los laureles. Porque no hay otra forma de explicárselo. A escasos 15 minutos para el final, Giménez se hizo un lío en defensa y Lucas Pérez, peleón como el que más, rebañó la pelota, enfiló hacia la portería defendida por Oblak y marcó el empate.

El disgusto, fruto de un despiste y de una cierta relajación, llegó demasiado tarde. El Atlético intentó reaccionar ya con Correa sobre el terreno de juego y Carrasco en el banquillo. Pero ni con esas. Porque el Deportivo no sólo hizo el empate, sino que empezó a creer en una posible victoria. Y la tuvo en las botas de Fajr, que estrelló el balón en la cruceta a pocos minutos del final.

El punto, obviamente, no deja contentos a los rojiblancos, pero tampoco es un paso atrás. El empate no debería preocupar a nadie en demasía porque fue una simple mácula en una noche más o menos placida. Sí, quizás en la que el Atlético pudo acabar con el partido y no lo hizo. Puede ser. Pero, en cualquier caso, la evolución es favorable. El Atleti funciona cada vez mejor y es un  bloque más solido, casi una roca. Y sí, cometió un error en uno de esos días raros en los que han decidido que se juegue al fútbol. Pero eso le puede pasar a cualquiera.