Vuelta a España

Rubén Fernández muestra su poderío en Ézaro

Se coloca líder en la general de La Vuelta tras concluir segundo en el primer final en alto de la carrera, en el que se impuso el francés Geniez. Contador perdió 28 segundos en la general.

Rubén Fernández con el maillot rojo.

Rubén Fernández con el maillot rojo. La Vuelta

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La primera etapa de montaña o, mejor dicho, el primer final en alto de una carrera siempre suele dejar algunas conclusiones. Y la de este lunes es que Movistar es muy probablemente el equipo más fuerte de esta Vuelta a España. Al menos por ahora, aunque queda un mundo por delante. Pero lo cierto es que el conjunto español ha dado una verdadera muestra de poderío en la subida al Mirador de Ézaro.

Una superioridad vista durante los casi dos kilómetros de ascensión que, no obstante, tampoco ha visto una gran recompensa en forma de ventaja en la línea de meta, salvo para Rubén Fernández, que se ha vestido con el maillot rojo de líder. El murciano, valor emergente y de futuro en labores de gregario para Nairo Quintana y Alejandro Valverde, se ha mostrado manifiestamente superior a sus capitanes. Con la intención de “hacer más dura la carrera”, según ha dicho después, ha enfilado el pelotón desde los primeros metros de ascensión hasta terminar haciéndolo jirones.

Tal fue el ritmo de Fernández que en la parte central de la subida dejó el grupo reducido a cuatro corredores: él mismo, Quintana, Valverde y Esteban Chaves (Orica-Bike Exchange) como agregado al trío telefónico. Cuando dejó de rueda a todos sus compañeros, se paró y desde el coche de equipo le dijeron que luchara por el maillot. Entró en la cima del Mirador de Ézaro con los brazos en alto cual si celebrase la victoria de etapa, aunque según ha dicho después se debía a “la alegría de ser líder”. Y es que el equipo se lo estaba comunicando por línea interna.

Porque el triunfo parcial de la tercera etapa, meritorio por cierto, ha sido para Alexandre Geniez, que logró hollar la cima como único superviviente de una fuga de siete. El galo a los pies de Ézaro con Pieter Serry (Etixx-Quick Step) y el combativo Simon Pellaud (IAM), que anduvo 40 kilómetros en solitario pero gastó demasiadas balas en el camino. Para Geniez, que cambia FDJ por AG2R el año que viene, es la segunda victoria de etapa en la Vuelta a España. Los siete minutos de los que llegó a disfrutar en la escapada quedaron reducidos a un puñado de segundos ante el empuje de Rubén Fernández.

El francés Geniez coronando el Mirador de Ézaro.

El francés Geniez coronando el Mirador de Ézaro. EFE

Pero más allá del maillot rojo, lo cierto es que Movistar no ha sacado mucho más. Porque Chris Froome, que se cortó en las primeras rampas del muro gallego, siguió como siempre pendiente a su medidor de vatios para ir adelantando corredores y terminó llegando casi en la línea de meta a la altura de los mejores de la carrera, que por ese momento eran Esteban Chaves y Alejandro Valverde, con Quintana a unos segundos. El británico ha dado muestras de su capacidad de resistencia y se sitúa en una posición inmejorable de la apretada general.

No así Contador, que aguantó lo que pudo con los primeros, pero terminó rebasado por el británico y dejándose 28 segundos en meta. Ya está a 1’31” de Fernández en la general. Peor le ha ido a Kruijswijk, que cedió dos minutos, y sobre todo a un Miguel Ángel López que se llevó un fuerte golpe en la aproximación a Ézaro. El colombiano de Astana, con tres dientes rotos y varios cortes en la cara y la mano, ha perdido cualquier opción en la carrera e incluso no es segura su salida en la cuarta etapa. Se ha encaminado hacia A Coruña, donde se le está examinando.

La montaña gallega tendrá un nuevo episodio este martes en San Andrés de Teixido, final de este díptico de llegadas en alto, donde habrá que ver la postura que toma Movistar. Por ahora Rubén Fernández, ganador del Tour del Porvenir en 2013, lo tiene claro: “Sabía que llegaba bien, pero no se me pasó por la cabeza atacar y sólo me he ido cuando el equipo me lo ha dicho. Mi misión es seguir trabajando para Nairo y Alejandro”. El día de gloria ya no se lo quita nadie. De ahora en adelante, que la carretera decida.