Tour de Francia

¿A qué espera Nairo para atacar?

Tras definirse en los Pirineos, el Tour de Francia afronta su primer díptico decisivo con Chris Froome ejerciendo de líder incisivo y Nairo Quintana afilando el cuchillo a sus espaldas.

Nairo, a rueda de Froome en la subida a Ordino.

Nairo, a rueda de Froome en la subida a Ordino. Getty Images

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“Estuve esperando a su ataque. Todo el rato, hasta el último kilómetro. Pensaba que quizá estuviera guardando energías para un último gran ataque, pero se quedó pegado a mi rueda como si llevara pegamento”. Describe Chris Froome (Sky), vigente líder del Tour de Francia y ganador de dos ediciones de la ronda francesa, la actitud del hombre que le escoltó en aquellas dos victorias desde el segundo cajón del podio, Nairo Quintana (Movistar), en la etapa del pasado domingo con final en Ordino Arcalís.

“Quiero pensar que estaba en su límite”, concluye. Y suena más a deseo que a realidad, porque el colombiano no ha mostrado fisuras más allá del ‘despiste’ del Peyresourde. Fue un momento extraño, de confusión, que propició la escapada de Froome, le concedió 23 segundos de renta e impidió que el adlátere de Quintana en este Tour, Alejandro Valverde, consiguiera una victoria de etapa para la cual tenía francas opciones y se impusiera de paso el maillot amarillo.

“No sé si habrá habido otra razón que no sea la sorpresa, será algo que tendré que hablar con Nairo”, contestó el mánager de Movistar Team, Eusebio Unzue, cuando le preguntaron en meta por qué a su líder se le había escabullido su gran rival en una situación tan extraña. “Froome me pilló en un descuido por tomar un bidón y de ahí los segundos que nos sacó. Vio su momento y lo aprovechó”, zanjó el interesado en la rueda de prensa del día de descanso. Entonces llegó la pregunta que todos esperaban: después de haber sido burlado el día anterior, ¿por qué no atacaste en Ordino, sacando partido del caos reinante para tomar ventaja? Su respuesta fue ‘cholista’. “Voy día a día y todavía queda mucho Tour”.

Uno de los argumentos esgrimidos desde Movistar en el día de descanso para justificar la actitud defensiva de su líder fue la clasificación general. En ella Nairo figuraba a sólo 23 segundos de Froome llegado el primer día de descanso. “Hemos pasado exámenes muy difíciles, nos ha respetado la mala suerte y en las tres oportunidades de montaña Nairo ha estado a la altura de los mejores y especialmente de Froome. Aún nos faltan seis ó siete exámenes uno contra uno”, contaba orgulloso y esperanzado Unzue.

Nairo firma autógrafos a los aficionados colombianos en el Tour de Francia.

Nairo firma autógrafos a los aficionados colombianos en el Tour de Francia. Efe

Es cierto que en el primer día de descanso de la edición de 2013 la distancia entre ambos era de 2’02” y en 2015 de 1’59”, siempre en favor del británico. También lo es que en la primera ocasión ya se había superado un final en alto muy propicio para Froome (Ax-3-Domaines) y en la segunda se habían disputado dos contrarrelojes, una individual y otra por equipos. Esta vez el pelotón ha superado una etapa de media montaña y un bloque montañoso, los Pirineos, tan duro como poco propicio para generar diferencias por la disposición de sus puertos. Lo demuestra el hecho de que los 13 primeros de la general estuvieran en sólo 1’30”.

“No podemos volvernos locos y gastar fuerzas dando ventaja a los rivales”, dice Nairo. “Hay que atacar cuando hay que atacar”, pronuncia Valverde. En el otro lado, un Froome insaciable que el sábado aprovechó el descenso del Peyresourde para mover un plato de 54 dientes y asestar un primer golpe psicológico y este miércoles consumó otro cabalgando en Sagan. Como si ahorrar fuerzas no fuera con él y prefiriera mostrarse intratable. “¿Froome intratable? Y Nairo también”, repuso Valverde en la Cope.

Movistar demuestra confianza en su líder y en el terreno que tienen por delante, especialmente una tercera semana en la que Nairo siempre ha recortado tiempo a Froome y que esta vez será especialmente dura con unos Alpes muy cargados. No obstante, el anglokeniano es consciente de esta circunstancia y se ha preparado en consecuencia: “Mi objetivo personal durante todo el año ha sido llegar más fresco al Tour para realizar una tercera semana mejor que la de años anteriores”. Nairo lo asume con cautela. “Nos sorprende tantas veces que no sabemos qué esperar. Nos encontraremos en un mano a mano y ahí las piernas decidirán”.

El bloque telefónico lo fía todo al mano a mano porque, en tácticas colectivas, el arsenal de Sky es imposible de derrotar. Los británicos tienen el presupuesto más elevado del mundo: 29 millones de euros. Movistar maneja poco más de la mitad. Esto se traduce en la carretera con una alineación de estrellas en la cual ciclistas de la talla de Wout Poels, Mikel Landa o Sergio Henao son meros gregarios. Así, aventuras como la emprendida por Valverde el pasado domingo están condenadas a fracasar sin el beneplácito del conjunto dirigido por Dave Brailsford.

Mano a mano se resolverán las contiendas de jueves y viernes, díptico decisivo del Tour de Francia que tamizará una general en la que aún queda mucha paja. En primer lugar se ascenderá la ruta del Mont Ventoux: no se llegará hasta la cima por culpa de un viento que se pronostica de hasta 100 km/h, pero sí hasta el Chalet Reynard. Se han recortado 6 kilómetros: aún quedan 15 de subida inclemente para medir las fuerzas de los corredores.

El viernes llegará la contrarreloj individual más larga de esta edición del Tour de Francia: 38 kilómetros entre Bourg Saint Andéol y La Caverne du Pont d’Arc, con algunos tramos de subida y otros largos de llano en los que Froome debería ser capaz de distanciar a su máximo rival. “Es un gran contrarrelojista”, admite Unzue, “y estos kilómetros de crono son más favorables para él que para nosotros”. Pese a las señales positivas emitidas por Nairo, ganador de la CRI de la pasada Route du Sud, el pronóstico es pérdida. “Es un interrogante cuánto”. Por fortuna para los telefónicos, después vendrán los Alpes.