Tour de Francia

Los 10 momentos que definen a Purito Rodríguez

El catalán, tres veces nombrado mejor ciclista del mundo y podio en las tres grandes vueltas, anuncia su retirada en el día de descanso de un Tour de Francia en el cual marcha quinto.

Purito se emociona al anunciar su retirada.

Purito se emociona al anunciar su retirada. Katusha

El día de descanso del Tour de Francia no hace demasiado honor a su nombre. Es cierto que hay reposo, que hay baños en la piscina, que los mecánicos cierran los camiones de sus equipos algo antes y pueden incluso salir a darse una vuelta con las bicicletas de repuesto.

Pero, más que relax, hay runrún. Es una jornada propicia para que los contratos se firmen (según Cyclingnews, hoy Contador rubricaba su fichaje por Trek; desde Dinamarca suena que el pinteño podría sumarse a un hipotético nuevo equipo de Bjarne Riis) y para que las noticias se anuncien. Así lo hizo Giant con su nuevo patrocinador principal, Sunweb; también Lotto-Jumbo confirmando que sus auspiciadores continúan dos años más de su lado. Brilló por su ausencia la rueda de prensa del nuevo equipo de Bahréin, que según L’Équipe está estancado pero cuya buena marcha es confirmada una y otra vez por sus responsables.

Sí hubieron ruedas de prensa de los favoritos. Sin embargo, por un día el protagonismo no correspondió a Chris Froome y Nairo Quintana, sino a Purito Rodríguez. El ciclista catalán de Katusha fue uno de los más madrugadores de la jornada para presentarse ante los medios, y lo hizo con una auténtica bomba: “Este será el último año que compita”.

La retirada de Purito no es una sorpresa. Cada vez que le han preguntado ha respondido con sencillez, sin misterios ni dramas, que colgaría la bicicleta en 2016 ó 2017 para estar más tiempo con su familia. No ha sido una decisión improvisada, como demuestra el hecho de que no hubiera renovado aún con Katusha o de que, en la primera semana de Tour de Francia, revelara a Nairo su determinación. “Me contó el otro día que se retiraba y yo le felicité”, contó hoy el colombiano. “Purito ha hecho muy feliz a la afición. Su forma de ser y de competir le ha generado mucho cariño. Esta decisión es la mejor que puede tomar un gran corredor: retirarse en un gran momento”.

Aunque el apogeo de su carrera ya pasó, lo cierto es que Purito no ha llegado a exhibir decadencia más allá de su aciago 2014. Aún continúa a un gran nivel, como demostró subiendo al podio de la pasada Vuelta a España a base de experiencia y astucia competitiva, o con el 5º puesto que ostenta ahora mismo en la general del Tour de Francia. A continuación repasamos los diez momentos que definen una carrera deportiva longeva, intensa y gloriosa a partes iguales, la de uno de los nombres de más quilates de la edad de oro que ha vivido el ciclismo español en este principio de siglo.

2001. Cuando perdió su nombre

Joaquim Rodríguez (1979, Parets del Vallés – Barcelona) pasó a profesionales con el equipo ONCE-Eroski de Manolo Saiz en 2001 después de demostrarse una joven promesa con su filial, Iberdrola. Un año antes, en su primera concentración con los mayores en la localidad gaditana de El Bosque, protagonizó una anécdota imprescindible cuando mantuvo el ritmo de Zülle y Jalabert en una subida y, en su cima, hizo el gesto de estar fumándose un puro para hacer ver lo sencillo que le había resultado. Por la noche le tocó fumarse uno de verdad ante Saiz y el resto de miembros del equipo mientras estos coreaban la mítica publicidad de los Puritos Rey en Carrusel Deportivo. Fue entonces que perdió el nombre 'Joaquim' y se convirtió para siempre en 'Purito'.

2004. Cuando aprendió a subir puertos largos

Después de tres temporadas con la ONCE en las que llegó a ser líder de la Vuelta a España, en invierno de 2003 cambió de equipo amarillo para unirse al Saunier Duval de Joxean Fernández 'Matxin'. Fue en esa temporada cuando entró en contacto con un biomecánico que cambió su forma de pedalear, gracias a lo cual pasó de ser un ciclista dotado para cuestas cortas a un escalador con todas las letras, ganando además en consistencia.

2006. Cuando se encontró con Valverde

Durante la Vuelta a España de 2005, en la cual ganó la clasificación de la Montaña, Purito estrechó sus lazos con Alejandro Valverde, quien había sido su rival en categorías inferiores y ahora lideraba el nuevo proyecto Caisse d’Épargne de Eusebio Unzué y José Miguel Echávarri. Esta amistad con el murciano le facilitó incorporarse al equipo; juntos formaron un tándem espectacular, especialmente en las clásicas de las Ardenas en las que Valverde coleccionó dos Flecha Valona y una Lieja-Bastogne-Lieja bien apoyado por el catalán. Sin embargo, llegó un momento en que Purito quiso más protagonismo. Perderse el Tour de Francia de 2009, con etapas en Barcelona y Andorra, fue la gota que colmó el vaso y precipitó su salida a Katusha tras colgarse el bronce en el Mundial de Mendrisio.

2010. Cuando saltó a Katusha

Fue en 2007 que Purito Rodríguez pisó por primera vez Andorra animado por el también ciclista Xavi Florencio. Se compró allí un apartamento y, un tiempo después, se estableció allí con su familia para, a la larga, convertirse en uno de los iconos del Principado. Esto coincidió con su fichaje por Katusha, el gran equipo ruso, con los que se reveló en una temporada extraordinaria: ganó la Volta a Catalunya, rubricó sendos top 10 con victoria de etapa incluida en Tour de Francia y Vuelta a España y se proclamó mejor ciclista del mundo según el ranking UCI World Tour, hito que repitió en 2012 y 2013 merced a su gran regularidad.

2012. Cuando Hesjedal le birló el Giro

La plenitud de Purito Rodríguez fue una racha de derrotas sonadas, de 'casis' dolorosos. El primero de ellos fue el Giro d’Italia. Llegaba como máximo favorito como consecuencia de su continua progresión como escalador y vueltómano, y corrió como tal, vistiendo diez días la 'maglia rosa' y ganando dos etapas. Sin embargo, no pudo llevarse el triunfo absoluto porque Ryder Hesjedal, un tosco ciclista canadiense, compitió con fortaleza y solidez para arrebatarle la victoria en la crono conclusiva de Milán y relegarle a la segunda posición de la general final por sólo 16 segundos.

2012. Cuando Contador le birló la Vuelta

Otra de las grandes derrotas de Purito. Fueron 12 días consecutivos como líder y tres triunfos parciales que demostraban una superioridad casi incontestable sobre una nómina de participantes en la que figuraban Froome, Valverde, un joven Nairo y un Alberto Contador recién retornado a la competición tras su sanción por dopaje. Fue precisamente el pinteño quien armó la tormenta perfecta en una etapa quebrada por la cornisa cantábrica, final en Fuente Dé. Su ofensiva desarboló a Katusha y rompió a Purito, que cedió aquel día casi tres minutos y el maillot rojo para terminar tercero y vencido en Madrid.

2013. Cuando el arcoíris se desvaneció

La derrota más lacerante de la carrera de Purito llegó en el Mundial de Florencia. Faltaban 5 kilómetros para meta y marchaba escapado en solitario por delante de un terceto en el cual Valverde vigilaba a Vincenzo Nibali y Rui Costa para que su compatriota y amigo ganara y se impusiera con el maillot de arcoíris. Sólo que en una doble curva, apenas una 'chicane', el luso se escapó de Valverde, cazó a Purito y le batió en meta. Las lágrimas del catalán aquel día, su mirada perdida durante la conferencia de prensa mientras el 'Bala' no encontraba palabras para excusar su lamentable error, ilustran un momento tan amargo como inolvidable.

2012 y 2013. Cuando se redimió en Lombardía

Entre derrota y derrota, Purito rubricó dos victorias de impresión que por sí solas le colocan en la historia del ciclismo al imponerse por partida doble en Il Lombardía, uno de los Monumentos del deporte de la bicicleta. La clásica italiana, disputada en octubre con un recorrido montañoso por los alrededores de Como, Bérgamo, Lecco y Milán, permitió al corredor de Parets del Vallés firmar dos actuaciones memorables para redimir y paliar el dolor de sus infortunios.

2014. Cuando se cayó en Montecassino

Fue el principio de su declive. Tras el apogeo de los dos años anteriores, Purito llegó al Giro d’Italia 2014 como favorito. Trató de comportarse como tal, pero una caída en una clásica anterior le mermó y otra en una rotonda mojada camino de Montecassino le eliminó de la contienda. Ahí se torció una temporada en la cual no logró encontrar su golpe de pedal, a pesar de lo cual ganó la Volta a Catalunya y fue 4º en la Vuelta a España. Cuando al año siguiente se impuso en la Vuelta al País Vasco pronunció públicamente un deseo: “No pido entrar una buena racha ni cosas así, sino que todo vuelva a la normalidad y que vuelva a ser el corredor que era antes”. Logró volver a ser competitivo, pero el tiempo no pasa en vano.

2016. Cuando anunció su retirada

Fue el lunes 11 de julio, aprovechando la jornada de descanso del Tour de Francia en Andorra, su hogar. Purito derramó lágrimas, se comprometió a disputar los Juegos Olímpicos (“quiero que sean mi broche de despedida”) y prácticamente descartó correr la Vuelta a España (“no me gustaría sufrir en mi última carrera”). También prometió seguir ligado al ciclismo, quizá con Katusha.

A sus 37 años es el primero en retirarse de una generación dorada que también incluye a Samuel Sánchez (38), Alejandro Valverde (36) y Alberto Contador (33). Le echaremos de menos, pero antes, disfrutaremos de su canto del cisne en este Tour de Francia en cuya general es 5º a sólo 37” del líder Chris Froome.