CICLISMO

Gana una etapa... ¡y se desmelena en el podio!

El ciclista noruego Sondre Holst Enger se marcó un baile antológico para celebrar su triunfo en la última etapa de la Vuelta a Croacia.

Sondre Holst Enger en el podio de la Vuelta a Croacia.

Sondre Holst Enger en el podio de la Vuelta a Croacia. IAM Cycling

  1. Ciclistas
  2. Vueltas ciclistas
  3. Croacia

"Juventud, divino tesoro". Rubén Darío sentó cátedra con el inicio de una de las estrofas más conocidas de su poemario. Cuando la edad acompaña, ¿quién no se cree capaz de hacer cualquier cosa? Declararse a la chica por la que vive los vientos, tirarse en paracaídas de un avión o directamente sin red desde un puente, coger el petate y salir de viaje sin rumbo claro... En definitiva, uno, si se lo propone, puede comerse el mundo.

Sondre Holst Enger pertenece al club de los amantes del carpe diem ("Aprovecha el momento"). A sus 22 años, el ciclista noruego del equipo IAM Cycling todavía puede permitirse ciertas licencias propias de la juventud que señala su carnet de identidad. Como, por ejemplo, creerse Michael Jackson por unos segundos y marcarse un baile apoteósico en un podio.

Al ritmo del "Celebration" de Kool & The Gang, Enger se desmelenó como nunca para hacer honor a la banda sonora que le acompañaba. La ocasión lo merecía, porque acababa de ganar la última etapa de la Vuelta a Croacia en una llegada al sprint. Era la primera vez que alzaba los brazos en la línea de meta desde julio de 2015, cuando logró el triunfo parcial en la segunda fecha de la Vuelta a Austria. Por tanto, hacía casi un año que su palmarés se encontraba intacto.

Pero la sequía ha terminado para Sondre. Y, por lo visto, ya tenía ganas de desquitarse sobre la bicicleta. Si ha celebrado a lo grande un triunfo en una prueba menor, ¿qué no hará si un día logra subirse al cajón en alguna gran carrera? Es el único 'pero' a su celebración. Ahora le tocará inventarse algo nuevo la próxima vez que gane. Pero el "más difícil todavía" será más asequible con unos tiernos 22 años a los que aferrarse. Ya saben: "Juventud, divino tesoro".