CICLISMO

¿Motores eléctricos en la clásica Strade Bianche?

Un investigación periodística con cámaras térmicas revela el uso de al menos siete motores eléctricos durante la clásica de la Toscana.

Imagen de las cámaras térmicas del documental de Stade 2.

Imagen de las cámaras térmicas del documental de Stade 2.

  1. Dopaje

De Fabian Cancellara fue del primero que se dudó. El suizo fue acusado sin prueba alguna de dopaje mecánico, sólo sospechas. Y dudas, muchas dudas. Aquello fue el Tour de Flandes de 2010. Después vendrían las sospechas sobre Ryder Hesjedal en la Vuelta de 2014, las que sobrevolaron a Alberto Contador en el Giro de Italia de 2015 o a Chris Froome en el Tour de Francia del mismo año. Incluso le buscaron las vueltas a los mecánicos del Team Movistar. Sin embargo, el primer, y hasta ahora único, positivo por dopaje mecánico fue el de la belga Femke van den Driessche durante los Mundiales de ciclocross de 2015. Eso sí, no parece que vaya a ser el último.

La cadena francesa Stade 2 acaba de emitir un documental en el que dos de sus periodistas investigaron la posibilidad del dopaje mecánico o fraude tecnológico en la Strade Biache y la Settimana Coppi e Bartali, dos pruebas disputadas en Italia durante el pasado mes de marzo. Y los resultados fueron, cuando menos, preocupantes.

Según Thierry Vildary y Marco Bonarrigo, los periodistas que derrollaron la investigación para Stade 2 y el diario italiano Corriere della Sera, los motores eléctricos ocultos en bicicletas son una práctica real y en uso dentro del pelotón profesional. De hecho, su investigación con un detector de calor durante ambas pruebas sugiere al menos la existencia de siete motores eléctricos ocultos.

Sin aportar nombres de ciclistas o equipos implicados en el supuesto fraude tecnológico, los investigadores afirman que encontraron siete motores ocultos: cinco dentro del cuadro de la bicicleta, uno en la llanta trasera y otro en el cassette.

Una práctica del siglo pasado

El documental se completa con una entrevista a Istvan Varjas. Se trata de un ingeniero húngaro que sería, supuestamente, el creador y proveedor de los motores a los ciclistas profesionales. Según él, el uso de estos motores podría remontarse hasta 1998 y en la actualidad se trataría de unos pequeños motores de apenas cinco centímetros de tamaño y capaces de producir 250 vatios de potencia.