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El infortunio robó los focos

El debut de la temporada ciclista quedó ensombrecido por dos accidentes graves que estuvieron a punto de terminar en tragedia.

Un ciclista pasa por el punto del accidente en Benigembla (Alicante).

Un ciclista pasa por el punto del accidente en Benigembla (Alicante). EFE

Sábado por la tarde en una carretera del interior de Alicante, a media hora de la playa. El equipo ciclista Giant-Alpecin entrena su sprint. Acabada la serie, los ciclistas buscan resuello y el más joven, un rodador danés recién llegado a la élite llamado Søren Kragh Andersen, se queda un poco rezagado. Eso le permite sortear al coche que invade el carril por el cual circulaba con sus compañeros, a los cuales ve volar, atropellados.

“Es un shock del que tardaremos en recuperarnos”, tuiteó ayer por la tarde Frederik Ludvigsson, uno de los embestidos. “No debería haber ocurrido. Era una carretera completamente recta y de repente nos encontramos a un coche en dirección contraria. Fue imposible para nosotros protegernos”.

A Tobias Ludvigsson, compañero de equipo y hermano mayor de Frederik, lo pillaron los sucesos en Australia, durmiendo tras completar la quinta etapa del Tour Down Under, prueba inaugural del calendario UCI World Tour, primera división del ciclismo. Lo despertó el capitán de Giant-Alpecin en esa carrera, Koen de Kort, para informarle.

“Tuvimos que conversar un buen rato con él para asegurarnos de que procesaba bien la noticia”, explicó el veterano holandés a CyclingTips. Por fortuna, al sueco no le pasó prácticamente nada. “Varias costillas dañadas, así como escoriaciones por todo su cuerpo”, según el comunicado médico emitido por su equipo en la noche del domingo.

Chad Haga, un gregario estadounidense, salió mucho peor parado. Fue el único de los accidentados al que hubo que trasladar en helicóptero hasta el Hospital de San Juan de Alicante, donde procedieron a una cirugía para reconstruirle venas y arterias en una vasta y profunda herida que abarca pecho, cuello, barbilla y labio superior. También se fracturó la cuenca del ojo, de la cual no ha sido aún intervenido en espera de que se rebaje su inflamación. “Estoy vivo y muy agradecido por ello”, tuiteó el domingo.

Al igual que Haga, John Degenkolb también continúa en el hospital. El alemán es la gran estrella de Giant-Alpecin y uno de los ases del ciclismo; no en vano, la pasada temporada ganó Milán-San Remo y París-Roubaix, dos de las cinco clásicas conocidas como ‘Monumentos’. Esta temporada no podrá defender ambos títulos con casi total seguridad.

El accidente le costó fracturas en el antebrazo y una mano, amén de un corte en la pierna. Poco faltó para que se añadiera a la cuenta el dedo índice de su mano izquierda. “Se quedó colgando”, escribió el sábado en Facebook. Por fortuna, han podido reconstruírselo. Que quede completamente funcional es harina de otro costal.

Los otros tres siniestrados fueron un poderoso rodador, Ramon Sinkeldam, que recibió puntos en rodilla y barbilla; Max Waslcheid, un joven velocista, que se rompió la tibia y un pulgar; y Warren Barguil, un ágil escalador con dos etapas en la Vuelta a España en el palmarés, que iba a liderar al equipo en el próximo Tour de Francia y se fracturó el escafoides. “Dice que el coche no frenó y el impacto fue brutal”, explicó su agente en L’Équipe. “Sabe de la que se han escapado”.

La noche antes del día de autos hubo otro accidente en Argentina, donde se disputaba la Vuelta a San Luis. En un tramo de altísima velocidad, Adriano Malori, subcampeón del mundo de contrarreloj individual que corre para Movistar Team, topó con una grieta en el firme y cayó, provocando que medio pelotón hiciera lo propio. Él fue el peor parado: acabó en cuidados intensivos con un “politraumatismo con un traumatismo craneoencefálico”, según el parte médico. El domingo por la tarde presentaba una “importante mejoría clínica”.

Con este estremecedor relato, el infortunio se adueñó del protagonismo que debería haber correspondido a la competición en la semana inicial de la temporada ciclista. En lo estrictamente deportivo, el Tour Down Under deparó una exhibición de los corredores locales, con Simon Gerrans (Orica-GreenEdge) anotándose la victoria por tercera vez en cinco años y dos jóvenes españoles llamados a dar mucho que hablar esta temporada, Rubén Fernández (Movistar Team) y Rafa Valls (Lotto-Soudal), entre los ocho primeros de la general final.

Mientras, en San Luis, el argentino Eduardo Sepúlveda (Fortuneo) estaba en camino de conseguir la victoria definitiva, pero se vio envuelto en la caída de Malori y tuvo que doblegar sus inflamadas rodillas. El factor clave fue el empuje de Nairo Quintana (Movistar Team), que en el final en alto decisivo trabajó para romper a Sepúlveda con objeto de que su hermano Dayer se apuntara su primera ronda por etapas como ciclista profesional.