Pablo Laso en el segundo partido de la final de la ACB.

Pablo Laso en el segundo partido de la final de la ACB. Juan Carlos Hidalgo EFE

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¿Pablo Laso podría dejar de ser entrenador del Real Madrid de baloncesto este verano?

Caer en la final de la ACB contra Valencia Basket señala al técnico, que devolvió el prestigio a la canasta blanca. Los problemas del último tramo de curso no han gustado en el club.

16 junio, 2017 22:24

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“Ser subcampeón no es una carta credencial para el Madrid”. Así lo consideraba Lolo Sáinz hace unos días. Lo dice uno de los mejores entrenadores de la historia de la sección de baloncesto del club, así que la frase cobra aún más relevancia. Al caer en la final liguera ante Valencia Basket (87-76), el puesto de Pablo Laso al frente del banquillo madridista podría correr serio peligro.

Respondemos a algunas de las inquietudes que deja este final de curso en el Madrid de la canasta, que todavía está a tiempo de dejar consecuencias drásticas.

1. ¿Laso podría salir?

Sí, previa rescisión de contrato. Renovó hasta el 30 de junio de 2018 en diciembre de 2015, así que el Madrid debería abonarle el salario que le queda por cobrar hasta esa fecha. Es decir, una temporada más. Ganar sólo la Copa después del doblete doméstico del año pasado (se le cuestionó al caer eliminado en Europa) y del repóker del anterior (Supercopa, Copa, Euroliga, Liga e Intercontinental) sabe a muy poco en el club.

Las reminiscencias con lo ocurrido en 2014 empiezan a ser evidentes. Entonces, el título de mayor enjundia también fue la Copa (se ganó, además, la Supercopa). Sin embargo, la ACB fue para el Barça, con la recordada expulsión de Laso en silla de ruedas (se había roto el tendón de Aquiles) durante el cuarto partido de la final en el Palau Blaugrana. Sus entonces ayudantes (Hugo López y Jota Cuspinera) acabaron fuera del Madrid y él estuvo cerca de salir, pero Alberto Herreros presionó para que se quedase. La cuantía de su finiquito (casi 1,5 millones de euros) fue otro de los motivos de su continuidad.

La expulsión de Pablo Laso. Todas las imágenes que no viste por la tele

2. ¿Quién le sustituiría?

En el caso de que Laso deje de ser el entrenador del Real Madrid, no se vería con malos ojos que Joan Plaza volviese a tomar las riendas del equipo. Entrenador del gusto de la directiva, aún se añora el buen sabor de boca que dejó su primera estancia en el equipo (ayudante de Boza Maljkovic y después primer técnico entre 2006 y 2009). Su gran temporada al frente de Unicaja, conquistando la Eurocup, le hace ganar enteros. Le queda un año de contrato en Málaga que podría romperse previo pago de una cláusula de 150.000 euros antes del próximo 10 de julio.

Otro claro candidato a ocupar el puesto del vitoriano es 'Sasha' Djordjevic. Exjugador blanco y azulgrana, entre otros equipos, y seleccionador de Serbia, el actual técnico del Bayern de Múnich alemán suena desde hace tiempo como futuro preparador madridista. Firmó dos años con el conjunto bávaro, pero su salida del equipo nacional serbio, rumoreada estos días (los seleccionadores no pueden dirigir a clubes en la ACB), podría acercarle a la capital española.

Fotis Katsikaris también entró en las quinielas para sustituir a Laso en su momento y podría volver a hacerlo ahora. El técnico griego es un buen conocedor de la liga española, ya que triunfó en Bilbao y Murcia, adonde regresó hace unos meses. También pasó, con menos impacto, por Valencia. Su segunda etapa en el UCAM expiró, según términos contractuales, al concluir la presente temporada.

Joan Plaza en un partido con Unicaja esta temporada.

Joan Plaza en un partido con Unicaja esta temporada. EFE

3. ¿Debería salir Laso?

Si se compara la situación del Madrid de baloncesto antes de su llegada con la actual, la respuesta está clara: no. No cuando se ha pasado de ganar 13 títulos en 25 años (de 85 posibles) a llevarse los mismos entre 2011 y 2017. No cuando se ha dotado al equipo de un estilo de juego atractivo para el espectador y para el propio deporte de la canasta en sí. No cuando se ha vuelto a mirar de tú a tú a los mejores equipos de Europa y a disputar finales en todas las competiciones. No cuando el cómputo global es muy superior al de una única mala temporada. No, en definitiva, cuando el Madrid ha vuelto a ser el Madrid gracias a Laso, que mira de tú a tú a Pedro Ferrándiz y Lolo Sáinz en la escala de mejores entrenadores históricos de la sección.

4. ¿Por qué saldría Laso?

Otra contestación simple: por los problemas del tramo final del curso. Su Madrid ha llegado extasiado en lo físico y en lo mental al momento decisivo del año. Ser campeón de la liga regular tanto en la ACB como en la Euroliga y, por tanto, jugar a un nivel muy elevado durante buena parte de la campaña, ha acabado siendo un factor más negativo que positivo.

El físico ha decaído por el gran número de partidos disputados, tantos como en la mismísima regular season NBA. Por su parte, la mentalidad se fue al traste debido al mal papel en la última Final Four europea. Caer ante el Fenerbahçe turco en su casa entraba dentro de los planes, pero el Madrid salió muy tocado de Estambul. Sobre todo, un juego interior que se presumía uno de los mejores del continente antes de iniciarse el curso y que ha finalizado la temporada pidiendo la hora. El bajón no sólo ha afectado a Othello Hunter, sino, sobre todo, a un Anthony Randolph movido por la irregularidad durante casi toda la campaña.

Randolph ante Dubljevic en el tercer partido de la final.

Randolph ante Dubljevic en el tercer partido de la final. ACB Photo

También se ha echado en falta más carácter durante esta postemporada. Felipe Reyes y Andrés Nocioni, en su despedida de las canchas, han sido los mejores garantes de la garra en el Madrid estas últimas semanas. Sin embargo, su buen concurso apenas ha ido acompañado de más tiempo de juego. El caso del capitán invita a creer, como ha dejado caer su entorno, que no está satisfecho con su protagonismo reciente en el equipo. ¿Quizá se ha dado un nuevo episodio, aunque mucho menos cacareado, de los problemas de Laso con ciertos hombres altos (Mirotic, Bourousis, Willy Hernangómez…)?

No obstante, el principal problema del curso ha sido la gran dependencia de Sergio Llull. Ha disputado la mejor temporada de su vida, con potestad incluso para decir 'no' a la aventura estadounidense, pero a la hora de la verdad ha estado demasiado solo. Gustavo Ayón no ha rendido tan bien como en cursos anteriores, Luka Doncic todavía es muy joven a pesar de su gran talento y a Randolph le ha faltado consistencia.

Además, Rudy Fernández se ha visto demasiado castigado por el físico y Jaycee Carroll ha alternado las luces con las sombras, como Jonas Maciulis. Por último, Trey Thompkins ha resultado penalizado por su condición de extracomunitario, Dontaye Draper ha pasado más bien desapercibido y Jeff Taylor, de corte demasiado defensivo, no ha terminado de cuajar en ataque.

5. ¿Cómo se presenta el verano?

A día de hoy, hay cuatro bajas que parecen seguras: Thompkins, Draper, Taylor y Nocioni (retirada). Hay que añadir la de Álex Suárez, con una presencia residual en el equipo. Que Llull, Randolph y Ayón sigan resulta una gran noticia, como también puede serlo la vuelta de Facundo Campazzo. El argentino podría aportar una frescura en la dirección de juego perdida sin Sergio Rodríguez y posibilitaría que Doncic juegue de escolta o alero.

Quién sabe si Augusto Lima no regresará del Zalgiris Kaunas, donde se encuentra cedido, para ser uno de los refuerzos interiores de la plantilla. Torcida la incorporación de Tornike Shengelia (ha renovado con Baskonia), aún no se pierde la esperanza de fichar a Nicolo Melli y Adam Hanga. Uno parece tenerlo hecho con el Fenerbahçe y el otro quiere intentarlo en la NBA, pero todavía no hay nada oficial al respecto del futuro de ambos.

Pase lo que pase, los hipotéticos fichajes quedan eclipsados, de momento, por el desenlace de la final liguera. Valencia Basket es campeón y puede que, un año después del fin de ciclo de Xavi Pascual en el Barça, asistamos a un cambio de era en el otro grande del baloncesto español.

Laso protesta en plena final.

Laso protesta en plena final. ACB Photo