Liga Endesa

¿Por qué el Real Madrid cayó en el Palau Blaugrana?

La primera derrota liguera de los hombres de Laso esta temporada, a manos del eterno rival, se gestó a partir de estas cinco claves.

Ante Tomic con el balón durante el Clásico.

Ante Tomic con el balón durante el Clásico. ACB Photo

Quizá el peor error que pudo cometer el Real Madrid este domingo en el Palau Blaugrana fue confiarse. El equipo llegaba al partido invicto en la ACB, con tan sólo una derrota en la Euroliga (ante el Baskonia) y con toda su plantilla lista para la acción. Una manera de afrontar el Clásico totalmente contraria en cuanto a sensaciones a la del Barça: una derrota liguera (contra el Bilbao Basket) y más que sufrimiento en algunos partidos, dos tropiezos europeos (Fenerbahçe y Estrella Roja de Belgrado) y medio roster fuera de juego. Y, sin embargo, ambos equipos se intercambiaron los papeles en su segundo enfrentamiento de la temporada, que acabó como el primero: victoria azulgrana (85-75), y con bastante más superioridad que en la última Supercopa. ¿Sorpresa? Sí, pero relativa.

La constatación del triunfo de los pupilos de Bartzokas sólo fue in crescendo desde el minuto uno hasta el 40. El Madrid no tuvo ni una oportunidad, por mucho que su segunda parte estuviese bastante más a la altura de su caché habitual. ¿Por qué los blancos no asaltaron el Palau en esta ocasión? Aquí van cinco razones.

El mejor Ante Tomic

Al pívot croata le ha tocado oír demasiadas veces que se borra de los partidos grandes, que no es lo suficientemente duro o que su carrera es un “sí, pero no” imperecedero. A buen seguro harto, este domingo acalló a sus detractores y satisfizo a sus benefactores con uno de sus mejores partidos recientes. No sólo dominó el partido como quiso en ataque, con 19 puntos que le convirtieron en el mejor del Barça y de la totalidad del encuentro. Su clínic en la zona también se trasladó al rebote, con siete capturas, y al pase, con cinco asistencias. Nadie le superó tampoco en estas dos facetas, con un 33 de valoración que da buena cuenta de su influjo en la victoria azulgrana.

Perperoglou y Rice tampoco se guardan nada

Tomic no pudo estar mejor secundado. El alero griego ya venía mejorando prestaciones en las últimas fechas, así que tan sólo confirmó su buen feeling ante el Madrid: 18 puntos, con un más que decente 7-12 en el tiro. Fue el ejecutor del Barça desde el perímetro, dando el paso adelante que reclamaba para sí mismo y los suyos en la previa.

Como era de esperar, Tyrese Rice tampoco se escondió. No le tocó mostrarse tanto como en el anterior Clásico de este curso, pero sí apareció en momentos clave, esos que luego resultan los más dolorosos. Su estadística final refleja 16 puntos, todos y cada uno imprescindibles para los suyos. Tuvo mejores noches en el tiro (5/11), pero respondió como esperaba la opinión generalizada.

Tyrese Rice conduce el balón en el Barça-Madrid.

Tyrese Rice conduce el balón en el Barça-Madrid. ACB Photo

Falta de ganas

“Hay que venir con más ganas”, reclamaba Andrés Nocioni en la entrevista inmediatamente anterior al descanso. “Me preocupa que no estamos haciendo nada”, decía Pablo Laso en la misma línea antes de empezar el tercer cuarto. Lo preocupante no eran los 33 puntos del Madrid al descanso, el qué. Las malas señales se enviaban desde el cómo: no era el día en el tiro exterior, que se explotaba una y otra vez sin éxito.

Además, los ataques no eran nada trabajados, sin mesura y sin ideas. Al otro lado de la cancha, la circulación de balón del Barça y una ofensiva bastante más racional volvía locos a los blancos. La situación mejoró en la segunda mitad, pero ya fue demasiado tarde. El bloqueo de juego y mental de los 20 primeros minutos resultó letal para los visitantes.

Protagonistas desaparecidos

Mientras el Barça se sustentaba mediante tres líderes claros, el Madrid carecía de referentes capaces de cambiar el signo del partido. Los principales ausentes en este sentido fueron Sergio Llull, Rudy Fernández y Gustavo Ayón.

El menorquín sólo encestó dos tiros de campo en todo el encuentro. Nada que ver con su portentoso mes de octubre o con su gran sprint final ante el Galatasaray. Tampoco fue el día más notorio de su compañero de batallas mallorquín, también muy difuminado en el Palau. Y bien que lo notó el tiro exterior madridista durante bastantes minutos.

Como también se percibió sobremanera la carencia de Ayón, al que sacaron del partido las dos personales que cometió en un abrir y cerrar de ojos durante los primeros compases. Otro que desapareció por completo del mapa fue un Anthony Randolph negado como nunca en el tiro (1/7), en la jornada más gris que se le recuerda en el Madrid. Y ni Doncic ni Carroll ejercieron de desatascadores esta vez.

Con los secundarios no es suficiente

El banquillo del Madrid, por si no lo estaba ya, salió reforzado de este Clásico. Dontaye Draper fue el mejor de los visitantes gracias a su buena segunda parte, que dio pie a un leve conato de reacción (13 puntos). Su intento de darle la vuelta al partido recuperó para la causa a un Othello Hunter mareado por Tomic en defensa, pero mucho más efectivo de cara al aro (11).

Aunque, sin duda, el mayor carácter lo puso en liza Andrés Nocioni (10). Tiró del equipo como pudo a base de garra, sobre todo en la primera parte. Se diluyó después y terminó expulsado, pero aclaró que nunca se debe dudar de él. Como tampoco debería cuestionarse el hasta ahora buen periplo del Madrid. Porque es humano, porque la temporada es muy larga y porque, aun con una rotación más completa, caer ante el máximo adversario siempre es una posibilidad.