NBA

El regreso del gran hombre blanco

Hasta 40 interiores destacados de raza blanca juegan más de 10 minutos por encuentro en la que puede ser una de sus temporadas más exitosas en las canchas estadounidenses.

Brook López y Omer Asik pelean la posición en un Nets-Pelicans.

Brook López y Omer Asik pelean la posición en un Nets-Pelicans. Reuters

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Bill Russell ganó 11 anillos de campeón NBA. Kareem Abdul-Jabbar seis y Shaquille O' Neal cuatro. Menos que los siete que logró George Mikan en los Lakers originarios. Hakeem Olajuwon y David Robinson conquistaron dos títulos, más que Moses Malone (uno) y que Pat Ewing (ninguno). Exactamente los mismos que Bill Walton y Pau Gasol, pero con un campeonato de desventaja sobre Kevin McHale (tres) y uno de ventaja sobre Dirk Nowitzki y Bob Pettit (un entorchado cada uno).

Mikan y Walton aparecen en novena y décima posición, respectivamente, en el ránking de los 10 mejores pívots de la historia de la liga estadounidense lanzado en ESPN. Por su parte, Nowitzki es tercero, McHale sexto, Pettit séptimo y Gasol noveno entre los ala-pívots más importantes de la liga desde su fundación.

Además de ser interiores, todos estos jugadores tienen otro aspecto en común: son blancos. Siempre en minoría en una competición dominada por los afroamericanos, los hombres altos de raza blanca pueden vivir su época dorada en EEUU justo en estos momentos.

El salto inicial con el que los hermanos Gasol dieron comienzo al último All-Star fue mucho más que una foto para la posteridad. También simbolizó un cambio de tercio del que Pau y Marc son muy dignos embajadores. Junto a Dirk Nowitzki, resultan los mejores ejemplos de una tendencia que empieza a inundar los frontcourts de la NBA.

Y es que hasta 40 jugadores interiores blancos (entre los ala-pívots y pívots mejor valorados de la competición) disputan más de 10 minutos por encuentro en la presente temporada. Jugando en plazas mejores o peores, han logrado hacerse un hueco en un territorio que, con los hombres altos negros llevándose aún buena cantidad del pastel, presenta ahora mayor diversidad.

La mayor pujanza blanca no ha pasado desapercibida en la Quinta Avenida neoyorkina. En la lista de 25 mejores 'cincos' elaborada por la mismísima web oficial liguera al inicio de curso, aparecían hasta seis pívots blancos. Además de a los Gasol, se reseñaba a otros hombres que han logrado acaparar titulares en mercados como Oklahoma (Enes Kanter), Orlando (Nikola Vucevic), Brooklyn (Brook López) o Toronto (Jonas Valanciunas).

Los interiores blancos más destacados

De entre todos ellos, sobresalen las estadísticas anotadoras del gemelo de los López presente en los Nets, segundo mejor pívot de la NBA en esta faceta (20.2 puntos de promedio). Mantiene cierta distancia en la tabla con Vucevic y los hermanos Gasol (todos ellos con 16.7 puntos por encuentro), también entre los 10 primeros.

En cuanto a los rebotes, Pau Gasol es sexto entre los pívots, con las mismas 10.9 capturas de media que avalan a Zaza Pachulia (Dallas Mavericks). En el global de la liga, ambos empatan en idéntica posición.

También hay una presencia destacada de hombres blancos a la hora de valorar a los 25 aleros más notables del campeonato. No tanto ciñéndose a la posición de ala-pívot, donde Kevin Love (Cleveland) es el único 'cuatro' puro blanco, sino incluyendo también a los 'treses'. Entonces, nos encontramos con cuatro jugadores más: Danilo Gallinari (Denver), Chandler Parsons (Dallas), Kyle Korver (Atlanta) y Gordon Hayward (Utah).

A la hora de ponderar sus números, Dirk Nowitzki gana en puntos (quinto mejor entre los ala-pívot con 17.5 por partido) y Kevin Love en rebotes (líder con 10.6 de media, octavo en el total de la NBA). Eso sí, hay que bajar hasta la vigésima posición de la tabla de anotadores de la liga para encontrar al primer interior blanco: Brook López.

Nikola Vucevic intenta anotar ante Amir Johnson en un Orlando-Boston.

Nikola Vucevic intenta anotar ante Amir Johnson en un Orlando-Boston. Reuters

Más madera bajo los aros

Además de los integrantes destacados de la savia blanca de interiores de la mejor liga de baloncesto del mundo, otros hombres también intentan llevarse ciertos méritos. Por ejemplo, Robin López y Kristaps Porzingis están causando sensación como frontcourt titular de los históricos New York Knicks.

Su buena cantidad de minutos se está traduciendo en cifras de puntos y rebotes más que notables. El hermano de Brook promedia 8.8 puntos y 6 rebotes por noche, mientras que el jugador letón hace cifras de 13.9-7.7 nada desdeñables si tenemos en cuenta que se trata de su primer curso en la NBA.

Compatriotas europeos como Kosta Koufos, Omer Asik, Ersan Ilyasova, Marcin Gortat, Donatas Motiejunas o Timofey Mozgov se han hecho un hueco en sus respectivos equipos, con mayor o menor éxito. Andrew Bogut tiene un lugar preferente en Golden State, mientras que Kelly Olynik, Meyers Leonard o Cody Zeller representan un papel más secundario en sus franquicias.

Mejores o peores, más altos o más bajos, la actual hornada de jugadores interiores blancos empieza a escribir su propia historia en la NBA. Las carreras de Mikan, Walton, Pettit o McHale cada vez quedan más lejanas en el tiempo. Es hora de que los 'cuatros' y 'cincos' del presente y del futuro motiven nuevos capítulos de un libro que cada vez tiene más pasajes en los que detenerse. Al fin, el gran hombre blanco ha regresado para quedarse.