Fútbol

El cáncer, un mal recurrente en el mundo del deporte

Tito Vilanova, Severiano Ballesteros o Paquito Fernández Ochoa también murieron por causa de la enfermedad. Otros como Abidal, 'Doc' Rivers o Armstrong se salvaron.

Tito Vilanova en una imagen de archivo cuando dirigía al Barça.

Tito Vilanova en una imagen de archivo cuando dirigía al Barça. EFE

La muerte de Johan Cruyff es sólo una de las muchas que se ha cobrado el cáncer en el terreno deportivo. La temible enfermedad ha causado algunas víctimas de enjundia en los últimos años, con casos tan o más conocidos que el del holandés. Sin embargo, también hay supervivientes a sus terribles efectos. Estos son algunos ejemplos de la vinculación entre el cáncer y el deporte.

Tito Vilanova

El que fuera ayudante de Pep Guardiola en el Barça y después primer entrenador del conjunto azulgrana acabó sucumbiendo a la batalla contra la enfermedad tras una larga lucha. Un cáncer en la glándula parótida le obligó a suspender temporalmente su concurso en los banquillos en diciembre de 2012. Recaía un año después de comenzar un tratamiento para paliar la dolencia.

Tras una estancia en Nueva York, Vilanova pudo reincorporarse como primer técnico el 2 de abril de 2013. Aun así, en julio tuvo que abandonar definitivamente el cargo debido a su cáncer. Fallecería menos de un año después, el 25 de abril de 2014, a los 45 años. En el recuerdo siempre quedará la Liga conquistada con el Barça en la temporada 2012-2013.

Luis Aragonés

El exfutbolista y entrenador madrileño ocultó hasta el último momento la leucemia que acabó significando su muerte a los 75 años el 1 de febrero de 2014. Al 'Sabio de Hortaleza' siempre se le recordará por su estancia en el Atlético de Madrid, tanto en el césped como en la banda. También por la Eurocopa que conquistó dirigiendo a la selección española en 2008.

“Han sido el cáncer y la leucemia los que se le han llevado. Ha tenido recaídas y ha ingresado en los últimos dos meses varias veces debilitándose. Esa complicación se lo ha llevado tranquilo. Ha sufrido poco porque no ha sido muy largo, pero ha sufrido. En la clínica recibía su tratamiento", declaró el traumatólogo Pedro Guillén a la COPE en su día.

Severiano Ballesteros

El golfista cántabro anunció a los medios que padecía un tumor cerebral el 12 de octubre de 2008. Una semana antes, había sido ingresado en el hospital madrileño de La Paz tras quedarse inconsciente momentáneamente. Fue operado hasta tres veces para extirparle el tumor y sus restos.

Dos meses después de ser ingresado, recibió el alta médica y retomó su vida con normalidad hasta dos años y medio después. Fue entonces cuando el tres veces ganador del Abierto británico y dos del Masters de Augusta sufrió un empeoramiento de su salud que acabaría significando su muerte. Falleció en su Pedreña natal a los 54 años el 7 de mayo de 2011.

Paquito Fernández Ochoa

El primer medallista olímpico de la historia de los deportes de invierno en España (oro en eslalon especial en Sapporo '72) padeció un cáncer linfático. La enfermedad le fue diagnosticada a finales de 2005, obligándole a pasar por el quirófano dos veces en enero y agosto de 2006, además de recibir tratamientos de quimioterapia y radioterapia.

Su última aparición pública fue en un homenaje en su Cercedilla natal (Madrid) el 28 de octubre de 2006. Ya muy desmejorado y en silla de ruedas, murió a los 56 años unos días después, el 6 de noviembre. “Se bebía la vida a sorbos y decía que con un cáncer también se podía vivir. A pesar de los dolores que tenía, ha mantenido siempre su carácter y un espíritu vital impresionante. Lo único que le habría gustado es disfrutar un poco más de sus nietos”, declaró entonces su hermano Juanma.

Joe Frazier

El boxeador estadounidense acabó en la lona definitivamente debido a un cáncer de hígado al que era muy difícil sobrevivir. Recluido en un hogar para enfermos terminales en Filadelfia, murió el 7 de noviembre de 2011 a los 67 años. Tan sólo habían pasado dos meses desde que tuvo constancia de que sufría la enfermedad.

Tras ganar un oro olímpico en Tokio '64 y ser campeón del mundo de los pesos pesados, Frazier tuvo que dejar de lado su faceta como entrenador cuando el cáncer le sobrevino. También fue uno de los rivales más duros a los que se enfrentó el legendario Muhammad Ali en el ring.

Algunos supervivientes célebres

No todo han sido historias desdichadas en lo que respecta a la vinculación entre el cáncer y el deporte. Es el caso de futbolistas como Eric Abidal, que acabó recuperándose de un tumor en el hígado, o José Francisco Molina, que superó un cáncer de testículos.

El 'Mono' Burgos, actual segundo entrenador del Atlético de Madrid, acabó con el cáncer de riñón que padeció en su etapa como futbolista rojiblanco. Luboslav Penev y Arjen Robben también sobrevivieron a la enfermedad, como Sergio Aragoneses y Jonás Gutiérrez.

En otros deportes destacan casos como el del ciclista Lance Armstrong, que empezaría su posteriormente fallido reinado en el Tour de Francia dos años después de derrotar al cáncer. Los españoles David Cañada y Markel Irizar también lo superaron, al igual que el italiano Ivan Basso, actual compañero de Alberto Contador en el Tinkoff-Saxo.

El baloncesto también presenta unas cuantas batallas ganadoras contra la enfermedad. El caso más reciente es el de Kyle Kuric, del Herbalife Gran Canaria, operado de un tumor cerebral hasta en tres ocasiones durante noviembre de 2015. Por su parte, el entrenador de Los Angeles Clippers, 'Doc' Rivers, temió por que unas molestas en su garganta estuvieran relacionadas con el cáncer, aunque al final no fue así.

También lo superaron otros entrenadores como Bogdan Tanjevic (cáncer de colon) o George Karl (cáncer de próstata y de garganta). Además, toda una leyenda como Kareem Abdul-Jabbar, máximo anotador histórico de la NBA, anunció en 2011 que su vida no corría peligro tras diagnosticársele leucemia dos años antes. Son algunos ejemplos de que, a veces, la batalla contra el cáncer tiene un final feliz.