Atletismo

El maratón que te cambia la vida

EL ESPAÑOL pasa los días previos con cinco deportistas anónimos que corren en Nueva York. El coste está entre 2.500 y 3.500 euros.

El maratón de Nueva York / Alex Goodlett / Reuters

El maratón de Nueva York / Alex Goodlett / Reuters

Más de 50.000 personas inscritas, cerca de 400 millones de euros de impacto económico y 100.000 zapatillas atravesando el puente de Verrazano. Muchas historias juntas con un sueño común: acabar el Maratón de Nueva York. Algunas de ellas, viajando desde diferentes puntos del planeta con billete al centro del mundo. Unos 300 corredores populares procedentes de España que se montaron en un avión entre el jueves y el viernes con la camiseta de Fernando Pineda, organizador de varios pasajes, en la maleta. Ejecutivos y famosos, pero también personas anónimas que afrontan uno de los retos de su vida tras desembolsar entre 2.500 y 3.500 euros. EL ESPAÑOL pasó los días previos con cinco corredores anónimos que completarán el recorrido hoy. 

Álvaro de Saavedra Pérez (empresario, 57 años)

Probó con varias disciplinas, jugó al golf y practicó tenis. Sin embargo, un día se decantó por el running. Fue hace seis años, casi por casualidad. Álvaro vio que lo hacían sus amigos y se unió al grupo. Terminó una carrera de 10 kilómetros, después alguna que otra media maratón y, finalmente, buscó hacer cumbre en Nueva York. ¿Por qué? “Quería acabar una y creo que es la más interesante. Es la primera, así que no sé qué me voy a encontrar. No sé qué se piensa tantas horas corriendo, pero lo veremos”. Allí, acudirá con sus cinco compañeros, sin familia, tras quitarle muchas horas a su empresa, Las Jaras, encargada de la venta al por mayor de plantas: “Hay que entrenar serio porque no es un maratón cualquiera. Es un reto importante y no es fácil acometerlo ya con mi edad”, reconoce.

Álvaro de Saavedra / Pablo Mateos

Álvaro de Saavedra / Pablo Mateos

Carlos Siemens (empleado de banca, 46 años)

Tenía 40 años cuando se puso las zapatillas, se ató los cordones y salió a la calle. “Estaba mal físicamente, los análisis no salían del todo bien y, entonces, vi a gente que corría. Ellos estaban delgaditos y dije, pues voy a probar”. Carlos empezó y ya no ha parado. Le costó al principio: luchó contra los dolores y se puso música para mitigar el aburrimiento. Pero ahora ya es un ‘profesional’. A sus 46 años, ha acabado tres maratones: Berlín, Praga y Valencia. La de Nueva York será la cuarta: “Vas allí y además corres. Para mí es un regalo que me hago a mí mismo”, reconoce. Al avión se subirá con su mujer, que le esperará en la meta. Sin sacrificar nada en demasía, apenas unos días de vacaciones y la dieta, que sigue a rajatabla antes de las carreras pero, confiesa, se salta de vez en cuando, como en el restaurante La Nueva, donde recibió a El Español.

Carlos Siemens / Pablo Mateos

Carlos Siemens / Pablo Mateos

Julián García Benítez (policía, 43 años)

Empezó en el colegio practicando judo y llegó a ser semiprofesional del boxeo, pero nunca llegó a dar el salto. “En la primera pelea tenía que enfrentarme a un cubano que tenía la nariz peor que yo y no creí que fuera amateur (regla que se tiene que cumplir en dicho combate)”. Total, que guardó los guantes y se puso las zapatillas. Hizo cinco maratones en Madrid y acumuló infinitos kilómetros tras 50-60 medias realizadas. Sin embargo, una lesión trastocó sus planes. Ahora, ha sacrificado sus vacaciones para pagarse el viaje a Nueva York (entre 2.500 y 3.500 euros).

Julián se lesionó y no volvió a hacer running hasta 2014. “Después de seis años y una operación, volví a salir y no se me inflamaba la rodilla. Ese día, me marqué el reto de acabar el maratón de Nueva York. Para mí es un reto personal. Yo creo que correr te cambia la vida. Cualquier persona a la que le guste el deporte tiene que hacerla porque sólo genera beneficios después del esfuerzo y el sufrimiento que supone”.

Julián García / Pablo Mateos

Julián García / Pablo Mateos

Pedro de Blas García (Ingeniero industrial, 53 años)

A pocos días de montarse en el avión contaba con algunas molestias, pero tenía claro que iba a salir en la meta. El sueño de ir a Nueva York lo lleva acumulando durante muchos años. Pedro es quizá de los más experimentados: ha hecho cuatro maratones y casi 28 medias. Entrenar ya es parte de su rutina diaria. “Eso sí, mi mujer está deseando que pase porque de una forma u otra comprometes planes para poder entrenar. Es mucho tiempo y dinero”, reconoce. A la capital del planeta, acudirá para coronar su propia montaña: “Es un hito. Para cualquier corredor popular, es el lugar al que hay que ir. Pero no la recomendaría para la primera vez porque es cara y en España se organizan muy buenas carreras”.

Pedro de Blas / Pablo Mateos

Pedro de Blas / Pablo Mateos

Isabel Beneit (aseguradora, 47 años)

Acude por primera vez a una maratón. Hasta hace un par de años no corría, pero vio que su marido, José María Fabián, estaba enganchado. ¿Y qué hizo ella? Pues comprarse unas zapatillas y acompañarle. “Y ahora no puedo parar”, confiesa. Desde entonces, tal vicio le ha cambiado la vida, a pesar de perder horas de sueño. “He pensado que me he metido en un lío del que no sé si voy a salir, pero intentaré pensar que no me duela nada y ya está”. A Nueva York irá con su esposo, que acude a la cita por segunda vez: “El día que la terminas una vez sólo piensas en repetir. Es una experiencia inolvidable. Cierran una ciudad para ti y te hacen sentir como un verdadero olímpico”.

Isabel Beneit / Pablo Mateos

Isabel Beneit / Pablo Mateos