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Chicho Ibáñez: “Me gustaría que Amenábar, Bayona y Balagueró fueran mis herederos"

Se cumplen 50 años de 'Historias para no dormir', la mítica serie que trajo el terror a la televisión española. 

Una imagen de archivo de Chicho Ibáñez Serrador con Ruperta.

Una imagen de archivo de Chicho Ibáñez Serrador con Ruperta.

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Mucho antes de la ruperta, las tacañonas y las azafatas de enormes gafas, Narciso (Chicho) Ibáñez Serrador (Montevideo, Uruguay, 1935) ya había revolucionado la televisión. Lo hizo con Historias para no dormir, la primera producción que apostaba por el terror y que ahora cumple 50 años. El 4 de febrero de 1966 se emitía El cumpleaños, que además de por su temática sorprendió por ser el primer episodio rodado con cámaras de cine en 16 milímetros.

La serie contó con guiones originales y con adaptaciones de relatos de terror de autores clásicos como Edgar Allan Poe. Todos escritos por el propio Chicho Ibáñez Serrador, que también se encargó de la dirección de los mismos y que, como nuestro Alfred Hitchcock, presentaba cada uno de ellos. Para celebrar este medio siglo sin pegar ojo se reedita en DVD la serie que puso en el foco de la industria a Ibáñez Serrador, que a sus 80 años ha atendido a EL ESPAÑOL para hablar de su influencia en el terror posterior y hasta del Un, dos tres.

¿Cree que 50 años después siguen vigentes esas Historias para no dormir?

Los temas sí, creo que siguen vigentes. No hay más que ver que se siguen haciendo series y películas de extraterrestres, de vampiros, de zombies… la técnica es lo que verdaderamente ha cambiado, porque antes se hacían en formato de cine y en blanco y negro, y ahora se disponen de muchos más adelantos y unos efectos especiales que dotan de cierta 'realidad' a lo que vemos en pantalla.

A muchos nos siguen poniendo la piel de gallina, ¿qué tiene el terror para atraernos tanto?

El terror, al igual que la alegría o el amor, es una de las emociones primarias del ser humano, es parte inherente de nuestro ser… El miedo era lo que en muchas ocasiones salvaba a nuestros antepasados, por eso nos atrae tanto, porque sigue manteniéndonos alerta. Además, como ya dije en alguna ocasión, el terror nos atrae tanto porque nos permite volver a ser ese niño que se asusta hasta del propio silencio.

Ahora que se reeditan en DVD, ¿cree que podrían enganchar a generaciones de adolescentes acostumbrados a un terror 'Made in Hollywood'?

Todo depende de cómo los jóvenes se decidan a ver esas viejas Historias para no dormir. Si lo hacen con curiosidad y sin prejuicios, creo que sí podrían engancharse, porque los guiones siguen siendo interesantes y atractivos. Pero si lo que quieren ver es vísceras y sangre chorreando por toda la pantalla, se sentirán decepcionados, ya que están más relacionadas con el terror psicológico que con la estética gore. Es más, la mayoría de las Historias se hicieron con la intención de liberar al género del terror de la mayoría de sus tópicos: castillos en ruinas, mazmorras, etc.

La cabecera de la serie

La cabecera de la serie

Apostó por el terror en televisión, algo que sigue siendo poco habitual; ¿hay poco riesgo en la industria?

Siempre he procurado encontrar temas y formatos de programas que fuesen novedad. En su momento, tanto Historias para no dormir, como el Un, Dos, Tres o Hablemos de sexo, por poner un ejemplo, fueron programas nuevos y absolutamente diferentes. Hoy en día las cadenas televisivas cada vez se centran más en los ratings de audiencia y arriesgan menos; en cuanto un programa destaca, en seguida aparecen clones en las demás cadenas. Suelen escudarse en que es lo que pide la audiencia, pero si a esa audiencia le ofreces un buen programa, primero lo verá con curiosidad y después lo aceptará con agrado, aunque sea muy diferente al resto de lo que esté en antena.

Décadas después surgieron nombres españoles que apostaron por el género, como Amenábar, Balagueró, Bayona… ¿Cree que son herederos de esas Historias para no dormir?

Sinceramente, no lo sé. Por supuesto, me agradaría mucho que así fuese, pero… eso debes preguntárselo a ellos.

Ibáñez Serrador presentando unos de los capítulos del programa.

Ibáñez Serrador presentando unos de los capítulos del programa.

Muchos años después se produjo una continuación con algunos de estos nombres, e incluso dirigió un episodio; ¿cómo fue repetir la experiencia? ¿Cree que ahora sería posible?

No fue exactamente una continuación de la serie, ya que lo que se hizo fueron largometrajes para televisión. Eso sí, la experiencia de compartir con los otros directores la pasión por el terror, conversar con ellos y conocer el punto de vista que cada uno de ellos tiene sobre el tema, fue enriquecedor. En cuanto a si sería posible repetir la experiencia… bueno, yo ya me he retirado, pero sí, creo que cualquier unión de personas creativas siempre es positiva.

¿Cuáles considera las mejores historias para no dormir que han dado el cine, la televisión o la literatura?

Es una pregunta difícil de responder, pero creo que los clásicos de la Hammer siempre destacarán, aunque sea como pioneros del género de terror. En cuanto a la literatura, sin duda cualquiera de los clásicos: Edgard Allan Poe, Lovecraft, Guy de Maupassant, Robert Louis Stevenson, Gaston Leroux…

¿Cómo vive que, a pesar de obras tan rompedoras como ésta, siempre se le asocie al Un, Dos, Tres?

Bueno, las Historias para no dormir producían escalofríos, pero a los niños no se les permitía verlas. En cambio, el Un, Dos, Tres desde sus inicios fue un programa familiar en el que todos los miembros de la familia podían 'competir' desde sus casas contra los concursantes, bien respondiendo a las preguntas y consiguiendo más respuestas (en casa, sin nervios, es fácil, claro), o eligiendo un regalo diferente en la subasta y sintiéndose de alguna manera más listos si ese regalo resultaba ser el coche o algo mejor a lo que en realidad obtenían los concursantes.

Por otra parte, las azafatas eran muchachas muy guapas, sí, pero con una doble cualidad: gustaban a los señores y no ofendían a las señoras. Y el espectáculo que se ofrecía en la subasta: ballet, actuaciones de cómicos, intervenciones sorprendentes, entretenía tanto a mayores como a pequeños.

Como decía antes: un programa absolutamente familiar y que ha estado en antena, con descansos más o menos largos, durante más de 25 años. Así que es lógico que se me asocie al Un, Dos, Tres. Además, en su momento fue tan rompedor como Historias para no dormir y no deja de ser uno de mis hijos televisivos.