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Paul McCartney rectifica y grita: ¡Viva los Beatles!

Han pasado doce años desde la última visita del cantante a Madrid. Tiempo en el que ha aceptado, por fin, la herencia del grupo de Liverpooly ha decidido explotarla comercialmente.

Llegada de The Beatles a Madrid en 1965.

Llegada de The Beatles a Madrid en 1965.

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Doce años han tenido que pasar para que Paul McCartney vuelva a Madrid. Tras aquel concierto en La peineta no ha pisado por la capital de España. Ni rastro del ex Beatle, y no será porque no haya dado giras desde entonces. Quizás es porque en aquel momento se habló más de los huecos en las gradas que del propio show, o puede que simplemente a McCartney no le guste nuestro país. Las cosas cambiarán cuando hoy pise el Vicente Calderón (que tampoco presentará el cartel de 'No hay entradas') con una gira con la que, tal como anuncia su frase promocional, quiere hacer historia -Let's make history.

Lo hará gracias a The beatles, de los que recordará hasta 25 canciones. One on one será, hasta el momento, su actuación con más éxitos de los 'fab four'. McCartney ha aceptado lo que para todo el mundo era una obviedad, que es, y será siempre un Beatle, y que su carrera posterior ni siquiera ha rozado la calidad y la repercusión de la banda de Liverpool. Así que para recuperar a un público perdido nada mejor que cantar Something, Hey Jude y todos los himnos que conquistaron a una generación y que se han heredado en todas las siguientes.

Paul McCartney en su habitaciónde de hotel.

Paul McCartney en su habitaciónde de hotel.

El propio promotor del concierto, Pino Sagliocco, tira de nostalgia para vender este evento como único: "La gira se titula One on One porque lo que hace es cantarte de tú a tú  las canciones que siempre te gustaron de él. Quien no vaya se perderá una oportunidad histórica de escuchar al Beatle cantando canciones de los Beatles”, contaba hace escasos días en una entrevista con la agencia EFE.

Lo cierto es que siempre ha tirado del repertorio del grupo (especialmente de las que fueron compuestas por él), sin olvidarse de unas cuantas de las que John Lennon odiaba. Ahí están Let it be o Lady Madonna, inamovibles en sus conciertos, casi como una provocación. Lo que ha cambiado es que ya no se oculta que el único gancho de ver a Paul McCartney es reencontrarse con Los Beatles. Esta será la única oportunidad que muchas tengan de escuchar en directo la banda sonora de toda una vida.

Está emocionalmente reconciliado con su pasado, consigo mismo y con su repertorio. Nunca he visto un Paul tan en forma y emotivo

"Sé que esta será la vez que haga historia, de la que se hablará en España en los años venideros", contaba Sagliocco en la misma entrevista antes de lanzar un dardo que sonaba a amenaza: "Si tenemos que esperar otros doce años para volver a verle...". Dejaba claro que puede que esta sea la última vez que los 'fab four' suenen en un estadio con alguno de sus intérpretes dentro.

Reconciliado con su pasado

Quizás lo que ha cambiado en esta visita es la actitud de Paul McCartney. Muchos de los fans de los Beatles siempre le han acusado de renegar de la banda, a pesar de forrarse gracias a los derechos de sus canciones. Una actitud altiva, de perdonavidas que considera que el público no ha sabido entender su carrera con Wings y en solitario. Lo cierto es que ni la crítica ni el público ha conectado con su trabajo post Beatles, y a cualquiera que se le pregunte por una canción suya dirá antes Eleanor Rigby que New. Eso sin contar sus colaboraciones con gente de éxito como Rihanna y Kanye West (un FourFiveSeconds que sí hará acto de presencia en el concierto) y sus miles de intentonas sin éxito de ganar el Oscar a la Mejor canción original.

Desde aquel lejano 2004, 'Macca' se ha encargado de ir cerrando cicatrices, como confirmaba también su promotor. "Está emocionalmente reconciliado con su pasado, consigo mismo y con su repertorio. Nunca he visto un Paul tan en forma y emotivo", comentaba a Efe Pino Sagliocco en unas declaraciones en las que también entonaba un ligero mea culpa por las decepciones de sus últimas visitas.

Puede que a esta paz interior y a esta aceptación de sus orígenes haya contribuido su lavado de cara público en forma de entrevista con la BBC en la que confesaba que no encontraba el sentido a seguir en la música tras los Beatles, cuya ruptura nunca aceptó, y que comunicó a la prensa coincidiendo con la promoción de su primer álbum y asegurando que nunca se volverían a reunir.

Fue difícil saber qué hacer después de los Beatles. ¿Qué es lo que sigue? Estaba deprimido. Era para estarlo. Estaba rompiendo con los amigos de mi vida, así que le di a la botella

En su expiación para la cadena británica 'Macca' contó el calvario que sufrió tras la separación de la banda: “Fue difícil saber qué hacer después de los Beatles. ¿Qué es lo que sigue? Estaba deprimido. Era para estarlo. Estaba rompiendo con los amigos de mi vida, así que le di a la botella”, explicaba y añadía que fue “el negocio” lo que separó al grupo. Reincidía de nuevo en librar de culpas a Yoko Ono, igual que había hecho un año antes en unas declaraciones a The Times en las que decía que “Yoko no rompió a los Beatles”. Tras liberar a la expareja de Lennon esta misma mostró su sorpresa y agradeció sus palabras, aunque también aprovechó para soltarle una pulla: “¿Ahora dices eso, después de 40 años?”, espetó.

Wings no volaron

Después del repertorio de The Beatles, el que más espacio tendrá en el concierto de esta noche es el de Wings, la banda que Paul McCartney formó junto a su mujer Linda nada más abandonar a Ringo y compañía. A ella le debe no haber abandonado la música, y por ella están esas seis canciones en el show. Porque el músico ya ha asumido públicamente que el grupo era “terrible”. Lo hacía en la ya histórica entrevista a la BBC en la que ajustaba cuentas con su pasado.

“No éramos un buen grupo. La gente decía: 'Linda no sabe tocar el teclado', y era verdad. Dice el cantante, que aun así no se decide a quitarlas del show. Peor se lleva con sus últimos lanzamientos discográficos. En este One on one tour no hay ninguna canción de sus trabajos desde los 80 hasta la primera década de 2000. Nada. Ha borrado de la mente de todos que sus canciones hayan existido.

Ya no hay por qué ocultarlo. Paul McCartney está a gusto consigo mismo y con su pasado. Ahora sólo le queda gritar al viento '¡Qué vivan los Beatles!' y hacer disfrutar a la gente con una de las mejores bandas que ha dado la historia de la música. No vale con poner el cazo. Mañana será su prueba de fuego, puede que no haya ninguna más.