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Las cinco leyendas de la música negra

Hoy se ha ido uno de los mejores artistas de las últimas décadas. En los últimos 15 años el pop, el soul y el R&B se han ido quedando huérfanos.

Prince en plena actuación.

Prince en plena actuación. EFE

  1. Prince
  2. Michael Jackson

La muerte de Prince, deja huérfana la música negra. Desde el año 2.000 han ido diciendo adiós las leyendas que habían revitalizado y mezclado géneros tan variados como el Soul, el Blues o el R&B. Comenzarán ahora todas las apuestas por ver quiénes son los herederos de estos cinco artistas que hicieron historia con sus canciones y con sus peculiares formas de ser.

Jimmy Hendrix (1942-1970)

"Quiero hacer una música tan perfecta que se filtre a través del cuepro y sea capaz de curar cualquier enfermedad", decía Hendrix. Cuando su padre le compró su primera guitarra eléctrica a los 17 años, no podía imaginar que el pequeño Jimmy se iba a convertir en el considerado el mejor guitarrista de rock de todos los tiempos por la revista Rolling Stone (y por muchos otros). Lo suyo era un don, no había más: supo rodearse de la inspiración adecuada -como B.B. King, uno de sus grandes referentes-, supo estar en el lugar adecuado -el concierto en el Festival Pop de Monterey de los 60, que le valió la fama en EEUU después de conquistar al público europeo con su banda The Jimi Hendrix Experience- y supo tocar con algo más que los dedos: con algo parecido al alma. "Cuando rompí mi guitarra fue como un sacrificio, porque uno sacrifica lo que más ama".

No entregó su talento: se entregó a sí mismo. Y eso es algo imposible de imitar. Él mismo bromeaba sobre la intención camaleónica de sus adeptos: "Hay personas que me imitan muy bien, de hecho copian hasta mis errores en la guitarra". Uno de los momentos cumbres de Hendrix que ha quedado en el imaginario popular fue su concierto de Woodstock de 1969, cuando -como decía en la cita señalada- prendió fuego a su guitarra, arrodillándose ante su pasión con los brazos en alto, como un Cristo o un enamorado en trance. Purple Haze, Voodoo Child y American Woman son algunos de sus temas más aplaudidos -y fundamentales en cualquier lista de reproducción de rock que se tercie-. Se fue por la puerta mítica y desgarradora del Club de los 27: la versión oficial cuenta que una mezcla de alcohol y somníferos acabó con su vida en el Londres de 1970. Lo dijo él mismo -quién sabe si refiriéndose a su vida, a su pasión, a su muerte o a su ansiada resurrección-: "Disculpen mientras beso el cielo".

Barry White (1944-2003)

"Cuando era niño, yo creía que la libertad para los Estados Unidos era sinónimo de la libertad para mí. Hubo un momento en que creía cada palabra hablada". White creció en Los Ángeles, protagonizando una adolescencia problemática. Fue hijo de madre soltera y estuvo encarcelado -de joven- por robar ruedas de coches. Pasó por correccionales para niños conflictivos. Pero algo le latía dentro: la vocación, que no teme a nada. Ni a la sociedad, ni al amor, ni a la muerte. Empezó a cantar en el coro de una iglesia Baptista y rápidamente se convirtió en su director. Lo llamaban -lo siguen llamando- el "maestro del soul" y "el rey del romance". Con 16 años empezó a formar parte del grupo de Doo Woop The Upfronts, con el que grabó varios discos. Tras pasar por las fases de ejecutivo, mánager y productor -de su propia empresa, Soul Unlimited Productions- regresó a lo inconfundible: su latido. Su I've Got So Much To Give fue el nuevo pistoletazo de salida de una trayectoria legendaria.

Una leyenda que pasó por las pistas de baile de todo el planeta, elevándose como el Cupido de miles de parejas de los años setenta. No sólo en términos románticos: también manejó infinitamente las sensaciones eróticas de su público, ya que presentaba un estilo alegremente sensual y explícito. Pero la gloria no es eterna: el artista no empieza y acaba en delicias como Can't Get Enough Of Your Love Baby o I'ts Ecstasy When You Lay Down To Me. A partir de 1977, su carrera perdió fuelle -hasta su reaparición diez años más tarde, con la edición del LP The right night and Barry White-. 

James Brown (1933-2006)

Aquí el hombre que combinaba el gospel y el soul fingiendo ataques al corazón al final de los espectáculos, antes de los bises. Aquí el símbolo negro, el héroe hecho a sí mismo, el mito cultural. Durante los 60 se elevó como todo eso y más: apareció en televisión después del asesinato de Martin Luther King Jr para abogar públicamente por la paz y calmar la ira -algo que le valió críticas de muchos de sus adeptos-. Se ganó el apodo de Mr. Dynamite: todo él un tifón de voz imponente y movimientos frenéticos, epilépticos, entregados; todo un huracán sin gobierno. Algunos de sus títulos más famosos fueron I Got You (I Feel Good), Sex Machine, Papa's Got a Brand New Bag y Living in America.

Nunca fue un tipo perfecto. Distó mucho de eso. Su madre lo abandonó y creció con su padre, un trabajador itinerante, hasta que terminó en Georgia bajo el ala de su tía, que regentaba una fonda que también funcionaba como timba y prostíbulo. Se ganó la vida limpiando zapatos, recogiendo algodón y robando piezas de coches. Fue condenado por robo a mano armada con sólo 16 años y pasó tres en un reformatorio a modo de castigo. Después de su etapa épica y ejemplarizante, fue criticado por no pagar impuestos y su tercera esposa, Adrienne, le denunció por malos tratos. Más tarde fue arrestado por amenazar a un grupo de gente a punta de escopeta. Lo condenaron a seis años.

Nadie dijo que el padre del soul tuviera que ser también un mesías a nivel personal: su música -además de a edificar su género padre- contribuyó a crear estilos como el rap, el funky o la música disco. Mick Jagger, Michael Jackson y David Bowie han reconocido haberse inspirado en el legendario Brown.

Michael Jackson (1958-2009)

El rey del pop. No hace falta añadir nada más para que todo el mundo sepa que se habla de Michael Jackson. No existe otro músico que haya vendido tanto como él y del que se haya hablado tanto como de él. 26 American Music Awards y 15 premios Grammy, cifras de escándalo para el que todavía no se ha encontrado sucesor.

Desde los cinco años, cuando nació el grupo que lo catapultaría al a fama junto a sus hermanos, The Jackson Five, estuvo en el mundo de la música. Y no sólo consiguió no ser un juguete roto, sino que a los 13 comenzó una carrera en solitario con la que todos los artistas soñarían. Era cantante, compositor, productor y empresario. Sus pasos de baile revolucionaron las pistas y hasta puso nombre a alguno de ellos como el mítico 'moonwalk'. Su muerte, como la de Prince, conmocionó al mundo, y más cuando en los últimos años se había hablado más de sus escándalos y de las acusaciones de abusos a menores que siempre sobrevolaron su carrera. Pese a todo el público nunca le dio la espalda.

Con Thriller consiguió una marca difícil de alcanzar. 80 semanas consecutivas en el top 10 de las listas Billboard, 37 de las cuales estuvo en el número 1. De él Frank Sinatra dijo lo siguiente: “El único cantante masculino que he visto además de mi mismo, y que es mejor que yo. Ese es Michael Jackson”.

Prince (1958-2016)

El único artista que se enfrentó al todopoderoso 'Jacko' fue Prince. Entre ellos se estableció una especie de rivalidad que enfrentaba a sus fans. Muchos veían en su nombre la resignación de quien sabe que es el príncipe del pop porque sabía que el título del rey ya estaba dado.

Su mezcla de géneros, que iban del soul al funk pasando por el R&B revolucionaron la música, pero más aún lo hizo su personalidad arrebatadora y provocativa. Sus letras hablaban sin tapujos y sus actuaciones destilaban sexualidad y pasión.

Inclasificable es uno de los adjetivos que le atribuían. En esa constante lucha porque nadie pudiera etiquetarle cambió hasta de nombre artístico en varias ocasiones. Una de ellas hasta utilizó un símbolo para definirse.

Sobre el escenario era una pura máquina: cantaba, tocaba la guitarra, bailaba y daba todo un show. Todavía todas las estrellas actuales siguen buscando la forma de imitar su actuación en el intermedio de la superbowl de 2007.