líder de guns n' roses

AC/DC insiste en la maldición del cambio de cantante: Axl Rose

La banda se enfrenta al momento dramático de incorporar un nuevo vocalista. Una estrategia que nunca ha funcionado.

Brian Johnson y Angus Young en un concierto de AC/DC.

Brian Johnson y Angus Young en un concierto de AC/DC. Weatherman90 en Wikipedia

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Las bandas de rock están condenadas a sufrir un bache en sus carreras. Egos desmedidos, enfermedades o muertes inesperadas obligan a los grupos a reconfigurarse y a poner a prueba a sus seguidores. ¿Aguantarán que uno de los miembros originales sea reemplazado? La situación se complica si al que hay que cambiar es al cantante y, habitualmente, líder del conjunto. Pocas han superado un momento tan drástico. La última que se enfrenta a ello es AC/DC, que ante la pérdida de audición de su cantante Brian Johnson ha anunciado oficialmente que el encargado de sustituirle en la gira que ya tienen cerrada para este año será Axl Rose, líder por su parte de Guns N' Roses.

No es la primera vez que les pasa a los australianos. Ya en 1974 Bon Scott sustituyó a Dave Evans. Lo haría seis años, hasta su fallecimiento en 1980. En aquel momento el grupo ya estaba consolidado, pero a pesar de la pérdida de su vocalista, Brian Johnson consiguió hacerse con el favor de su público. Ahora AC/DC tendrá que enfrentarse otra vez a la maldición del cambio de cantante que acabó con unas cuantas bandas míticas.

Queen

En 1991 Freddy Mercury fallecía por una bronconeumonía complicada por el sida. En aquel momento nadie pensaba que la banda pudiera sobrevivir sin su carismático líder. Mercury era Queen. Su imagen y su espíritu. Seguir sin él era una locura. Durante un tiempo lo parecía, y de hecho el resto de componentes sólo se reunieron durante muchos años para actos honoríficos, pero en 2004 el guitarrista Bryan May y el batería, Roger Taylor, tentaron a la suerte con una resurrección del grupo.

No era un conjunto nuevo, sino un Queen con nuevo rostro, el de Paul Rodgers. Por si acaso los fans se les echaban encima cambiaron un poco el nombre de la formación, que se quedó con un Queen + Paul Rodgers y se encargaron de subrayar siempre que nadie sustituía a Freddy Mercury. El experimento no salió bien, aunque estuvieron cinco años intentándolo.

The Doors

Las alarmas se encendieron en 2002. 30 años después de la muerte de Jim Morrison el resto de The Doors pensaron que había pasado el suficiente tiempo como para que la banda pudiera seguir su carrera musical. En vez de refundarse en una nueva ficharon a Ian Atsbury, vocalista de The Cult y comenzaron una lista de conciertos bajo el nombre de The Doors of the century XXI.

Muchos se opusieron a que se usara el nombre, e incluso miembros de la familia de Morrison buscaron posibilidades legales para prohibirlo. Ante la respuesta negativa a tocar bajo el sello The doors, tocaron hasta 2013 como Riders on the storm, que es el título de una de las canciones más emblemáticas del grupo original. La leyenda de Jim Morrison era demasiado grande para que pudieran continuar sin él.

The Supremes

El reemplazo del cantante de un grupo no siempre viene provocado por su fallecimiento. A veces las rencillas internas o las ganas de una carrera en solitario también descomponen las bandas obligándolas a reconfigurarse. Este fue el caso de The supremes, el trío de voces negras responsables de éxitos como Can't hurry love o Stop! In the name of love. Un fenómeno de la Motown que terminó siendo un vehículo para el lucimiento de Diana Ross, líder natural del grupo.

Era tan evidente, que en 1967 el grupo cambió de nombre a Diana Ross & The Supremes. Esto no gustó a otra de sus componentes, Florence Ballard, que siempre había considerado que se la infravaloraba y que valía tanto o más que Ross. Ballard terminó dejando el grupo el mismo año. Sólo dos cursos más tardo Diana Ross en abandonar para empezar una carrera en solitario, pero las Supremes eran una fábrica de dinero, y Berry Gordy, presidente de la Motown, no estaba dispuesto a abandonar su gallina de los huevos de oro.

Hasta 1977 se mantuvo la banda, que si bien siempre gozó del favor de la gente nunca volvió a triunfar como con su composición original. Durante estos siete años pasaron nuevas componentes como Lynda Laurence, Scherrie Payne y Susaye Greene; pero del trío inicial sólo aguantó Mary Wilson.

Olé Olé

En cambios de cantante se lleva la palma un grupo español. Olé Olé. A la estela del éxito de Mecano se crea este grupo prefabricado para arrasar en las listas de ventas. Tanto bebían del grupo de Ana Torroja que Nacho Cano les regaló su primer single, No controles. La cara visible de la banda era Vicky Larraz. La chica del grupo aguantó hasta 1986. Se sentía limitada dentro de Olé Olé y probó suerte en solitario.

La banda se enfrentó al dilema de encontrar sustituta. La elegida fue Marta Sánchez. El cambió salió bien y se mantuvieron entre los grupos más populares de finales de los 80. Tanto, que en 1990 fueron a actuar a la fragata Numancia ante las tropas españolas desplazadas en la Guerra del Golfo. Marta Sánchez se transformó en una Marilyn Monroe cañí y animo a los soldados en un acto retransmitido por TVE. Un año después de esta peculiar cima artística, la cantante también optó por empezar una carrera alejada de Olé Olé.

Una tercera cantante fue demasiado para el grupo, aunque lo intentaran. En 1992 presentaron en sociedad a Sonia Santana, que sólo duró un año. Hubo incluso una cuarta intentona. En 2007 tiraron de nostalgia y con otra nueva cantante, Marta Domínguez, se produjo un reencuentro que no interesó a nadie.

Presuntos Implicados

Y otro grupo español entre los que no aguantaron sin su cara visible. Mientras que Sole Giménez sigue dando que hablar, aunque sea por su aparición en el programa A mi manera, ya nadie se acuerda de Presuntos Implicados. En 2006 Giménez dejó a Nacho Mañó y a Juan Luis Giménez compuestos y sin cantante. 23 años habían estado juntos.

La sustituta fue una cara conocida para el gran público. Lydia, la cantante que tiene el dudoso honor de haber quedado última en Eurovisión con un sólo punto. Fue en 1999 con su actuación de No quiero escuchar. Nadie quiso escuchar tampoco su incorporación a Presuntos implicados, que aguantaron en esta nueva etapa hasta el año pasado, cuando anunciaron su disolución definitiva.