Música

Camisetas negras en el heavy por la muerte del líder de Motörhead

Lemmy Kilmister fallece a los 70 años por "una corta batalla contra un cáncer extremadamente agresivo".

Lemmy Kilmister en el Festival de Glastonbury.

Lemmy Kilmister en el Festival de Glastonbury. Reuters

Quizá no haya mejor tesoro para un artista de género que trascender estilos, salpicarse etiquetas fáciles y convertirse en una referencia para casi todas las músicas. Todo eso, y mucho más, lo consiguió el cantante y bajista Lemmy Kilmister durante las cuatro décadas que estuvo al frente de la seminal banda británica de heavy Motörhead. Su fallecimiento se produjo ayer a los setenta años después de perder "una corta batalla contra un cáncer extremadamente agresivo", anunciaron sus compañeros en las redes sociales del grupo. Atrás quedan cuarenta años de heavy metal en una aventura que, a golpe de mito y no pocos conciertos, se fue convirtiendo en toda una pauta para el rock más contundente.

Ian Fraser Kilmister había nacido en la víspera de Navidad del año 1945 en la localidad de Burslem, una de las tres ciudades que componen la zona metropolitana de Stoke-on-Trent en el norte de Inglaterra. A medio camino de las industriales Manchester y Birmingham, la vida de Lemmy Kilmister se vio marcada pronto por la separación de sus padres.

Con una mudanza temprana a la pequeña ciudad de Madeley, nada hacía presagiar que el joven Ian iba a ser capaz de superar una adolescencia anodina en una ciudad intrascendente. Su madre pronto rehizo su vida con un futbolista del montón, George Willis (no busquen su historial, apenas equipos de segunda en los años de posguerra), que aportó otros dos vástagos a la pareja. Todos se mudaron al norte de Gales, periodo que Lemmy recordaría luego como años de aislamiento por ser "el único niño inglés entre setecientos galeses".

De esta época procede su apodo, más tarde convertido nombre de guerra en su nueva vida rock. El apodo de Lemmy se originó a partir de la querencia que los chavales tenían por las propinas para luego gastarlas en máquinas tragaperras. De "lend me" a Lemmy, y la historia ya estaba esperando. El primer contacto importante con la música se produjo a principios de los años 60, cuando el aún adolescente Ian Fraser acudió a un concierto de The Beatles, por entonces recién vueltos de Hamburgo. Sobre las tablas de The Carven Club el futuro rockero se entusiasmó tanto con la música (y la actitud, sobre todo de John Lennon) que se dedicó a aprender con guitarra el repertorio del disco Please please me.

Lemmy, por entonces aún bajo el nombre de Ian Willis, debutó sobre un escenario con los conjuntos aficionados The Rainmakers y Motown Sect, pero no fue hasta su participación en The Rockin' Vickers cuando se produjo su estreno en un estudio de grabación para el sello CBS. Con los vicarios de la ciudad de Blackpool protagonizó un hito en la historia del rock británico: están acreditados como la primera banda que en 1965 actuó en la antigua Yugoslavia, cuando el país de Tito marcaba el principio del telón de acero en la Europa de la guerra fría.

Tres años después, ya establecido en Londres, Lemmy compartió piso con Noel Redding, bajista de Jimi Hendrix, y el representante del grupo. Pronto se hizo con un puesto en la caravana rock, primero como ayudante en giras europeas, mientras seguía buscando su oportunidad en las bandas de rock psicodélico Sam Gopal y Opal Butterfly. Por el camino se encontró con Sid Vicious, al que adiestró en el bajo para los Sex Pistols.

Hawkwind y Motorhead

Ian ya era Lemmy y Lemmy fue Lemmy Kilmister a partir de la reconciliación con su padre biológico. El siguiente nombre propio fue Hawkwind, conjunto de rock al que se sumó en el puesto de bajista a partir de 1972. Fueron tres años de aprendizaje en los que Lemmy indagó en las posibilidades sonoras del rock duro a partir de un aprovechamiento nuevo del bajo. También ganó confianza como cantante e incluso protagonizó uno de los pocos éxitos comerciales de Hawkwind, la canción Silver machine, que llegó hasta el puesto tres del top británico. Lemmy cantó supliendo a Robert Calvert, enfermo por trastorno bipolar, pero ya pensaba en el grupo heavy que puso su melena en el mapa mundi del rock duro.

Motörhead proviene de la última canción que Lemmy compuso para Hawkwind antes de ser expulsado del grupo al ser detenido con una pequeña cantidad de droga en la frontera de Canadá. El estreno de Motörhead se produjo en 1977 con un primer disco homónimo, aunque fueron trabajos como Overkill (1979) o Ace of Spades (1980) los que catapultaron la carrera del grupo en la escena heavy. Veintitrés discos y centenares de actuaciones por todo el mundo terminaron de levantar un mito basado primero en la innovación en el bajo y sus posibilidades sonoras como instrumento de rock, y luego en unos conciertos a fuego que arrancaban con aquel grito incendiario: "¡Somos Motörhead y tocamos rock and roll!".

Hace cinco años, el documental Lemmy plasmó la influencia seminal y el enorme respeto que la carrera del capitán de Motörhead mereció entre compañeros de profesión de varias generaciones como Ozzy Osbourne, James Hetfield y Lars Ulrich (Metallica), Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters), Alice Cooper, Slash (Guns N' Roses) o Peter Hook (New Order).

Nuestro poderoso y noble amigo Lemmy falleció después de una corta y extremadamente agresiva batalla con el cáncer

El principio del fin de Lemmy Kilmister, que ya había suspendido algunas actuaciones de Motörhead por problemas cardiacos, llegó hace una semana cuando fue diagnosticado de cáncer en un hospital de Los Ángeles. Apenas un año después de publicar su biografía Lemmy, donde recordaba sus opciones de vida (tabaco, bourbon, speed, strippers y rock and roll). Pero el desarrollo de la enfermedad mortal fue vertiginoso.

"No sabemos cómo expresar nuestra consternación y nuestra tristeza. No hay palabras [porque] no hay una forma sencilla de decir esto: nuestro poderoso y noble amigo Lemmy falleció después de una corta y extremadamente agresiva batalla con el cáncer. Se enteró de la enfermedad el pasado 26 de diciembre y estaba en su casa, sentado frente a su videojuego favorito", comunicaron ayer sus compañeros de Motörhead en su página de Facebook. En Twitter su amigo Ozzy Osbourne fue más emotivo: "Perdí a uno de mis mejores amigos, él era un guerrero y una leyenda. Te veré en el otro lado". Ahora nos quedan las camisetas negras.