Literatura

Los secretos de Gabo salen a la luz

Entre las cartas que libera el Centro Harry Ransom hay una en la que define 'Cien años de soledad' como "mamotreto de 800 páginas"

Fidel Castro, Gabo y Carmen Balcells, en La Habana, 1980.

Fidel Castro, Gabo y Carmen Balcells, en La Habana, 1980.

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El Centro Harry Ransom, de la Universidad de Texas, adquirió en el año 2014 el archivo personal del escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014), que acaba de liberar. La institución estadounidense pagó a la familia 2,2 millones de dólares por los secretos del premio Nobel de Literatura. El fondo incluye los manuscritos anotados de Cien años de soledad, Memoria de mis putas tristes, El amor en los tiempos de cólera, o la novela inédita En agosto nos vemos, entre otros. También más de 2.000 cartas, notas sobre tres obras de ficción, recortes de prensa y borradores de su discurso del Nobel de 1982 y una grabación de audio del discurso de agradecimiento, así como más de 40 álbumes de fotografías personales de casi nueve décadas.

Una de las colecciones que sobresalen es la correspondencia que mantuvo con su amigo y periodista Plinio Apuleyo Mendoza. El 27 de junio de 1966 le escribe sobre el proceso de escritura de Cien años de soledad, que se publicaría un año más tarde. Le reconoce las apreturas económicas por las que pasa y avisa de que tampoco del cine parece que vaya a ingresar nada, porque la industria “ha vuelto a caer en una crisis muy compleja, que parece ser el preludio de la nacionalización”. Así que todos los planes de producción se mantienen en suspenso.

No he salido a ninguna parte. Mercedes aguanta como un hombre, pero dice que si luego la novela no funciona me manda a la mierda

“Vivo de mis reservas hasta terminar la novela. En dos semanas estará terminado el impresionante mamotreto de 800 páginas, y un mes después se van copias para Sudamérica y cinco países de otras lenguas. Ha sido una locura. Escribo desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde; almuerzo, duermo una hora, y corrijo los capítulos del principio, a veces hasta las dos y tres de la madrugada. Nunca me he sentido mejor: todo me sale a torrentes. Así desde que regresé de Colombia. No he salido a ninguna parte. Mercedes aguanta como un hombre, pero dice que si luego la novela no funciona me manda a la mierda”. No le mandó a la mierda, claro.

Copia personal, revisada por él mismo, de El amor en los tiempos del cólera.

Copia personal, revisada por él mismo, de El amor en los tiempos del cólera. Harry Ransom

La decisiva carta entra a describir la necesidad de marcharse a Europa, para “empezar a recaudar fondos”. Pero la oferta que le ha llegado de Italia no es del todo aceptable. Tampoco quiere viajar por el continente americano porque le aterra, entre otras coas, el avión. “Pienso que ya no puedo eludirlas, para esta presente, y que se vendan los libros”. Es el momento en el que aparece Carmen Balcells en su vida, que le pone casa en Barcelona y hace estallar el boom de las letras latinoamericanas.

El 1 de octubre de 1977 escribe al Presidente de los EEUU Jimmy Carter, pidiendo el indulto a un puertorriqueño “de corazón cristiano”: “Sr. Presidente: Con ninguno otro título que el de escritor latinoamericano, le suplico que considere, en el fondo de su corazón cristiano, la grave situación del patriota puertorriqueño Andrés Figueroa-Cordero, que está cumpliendo una condena de 23 años de prisión en EEUU y que se enfrenta a la muerte ahora, debido a una enfermedad incurable”.

Desde el centro aseguran que en el caso de los archivos literarios resulta muy atractivo encontrar cuantos más desaliños y correcciones, mejor. “El proceso creativo avanza dando tumbos y deja atrás un reguero de cosas, materia desechada, alambres retorcidos y vueltos a utilizar”. El archivo contiene numerosos documentos con adiciones manuscritas, palabras y frases tachadas, notas al margen, párrafos descartados y otras evidencias de arrepentimientos. “Las huellas del proceso creativo en una colección de manuscritos tienen un inmenso valor, lo mismo para los expertos que para los aficionados, porque abren una ventana hacia el taller del artista”, explican sobre el autor que tuvo en William Faulkner, Ernest Hemingway, Virginia Woolf, Jorge Luis Borges sus maestros.

Máquina de escribir de Gabriel García Márquez

Máquina de escribir de Gabriel García Márquez Harry Ransom

La directora adjunta del centro Megan Barnard ha explicado en la presentación del archivo que “las cartas tempranas entre amigos de confianza suelen ser importantes, porque García Márquez prefería la comunicación telefónica a la escrita”. “Como un personaje de una de sus novelas, Gabriel García Márquez ha llegado a un lugar sin tiempo”, ha dicho Stephen Enniss, director del Centro Harry Ransom.

Las colecciones digitales del Harry Ransom comparten parte de los materiales más destacados de sus fondos. A las 43.000 referencias se añaden regularmente nuevas imágenes y documentos digitalizados. El fondo está ahora disponible para la investigación en la sala de lectura y consulta del centro. Pero cualquier persona puede acceder a una selección de materiales digitalizados del archivo de Gabo.