ÓPERA

El Teatro Real se convierte en un 'blockbuster'

El teatro celebra que alcanza los 20.000 abonados y abre temporada con 'Otello', el clásico de Verdi.

El tenor Gregory Kunde (Otello) y la soprano Ermonela Jaho (Desdemona)

El tenor Gregory Kunde (Otello) y la soprano Ermonela Jaho (Desdemona)

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Giuseppe Verdi era una especie de Rolling Stone de la música de finales del siglo XIX. Sesentón, con fama internacional e incontables éxitos. Atrás quedaban La Traviata, Il trovatore, Rigoletto o Nabucco. Su último gran éxito había sido Aída, hacía más de una década. Verdi había decidido que se había ganado su retiro, pero al editor Giulio Ricordi le parecía una pérdida de talento y, por qué no, de posibilidades de negocio. Así que se propuso convencerlo para que volviese e hiciera de Otello, de Shakespeare, una ópera.

"Verdi era el blockbuster de la época", señalaba este lunes Pierluigi Ledda, responsable hoy del archivo histórico Ricordi, en la presentación de la obra, que este jueves estrena la temporada del Teatro Real. Por la ópera, basada en la tragedia de Shakespeare, Verdi llegó a recibir "lo que al cambio actual serían un millón de euros", según Ledda. Es decir: un éxito asegurado. 

Blockbuster fue una empresa gigante de EEUU especializada en alquiler de películas y videojuegos. Llegó a tener fama mundial, con miles de tiendas en todo el mundo. El Teatro Real considera que está en un momento floreciente de su historia. Esta temporada sirve como calentamiento para los fastos del segundo centenario de la institución (al menos de la primera piedra, que se puso en 1818), y el vigésimo aniversario de su reapertura como teatro de ópera.

Otello llega al Teatro Real.

Otello llega al Teatro Real. Teatro Real

Según el presidente de su patronato, Gregorio Marañón, el Real ha dejado atrás la crisis hace ya dos ejercicios. Las cuentas están equilibradas, no hay deudas y el número de abonados ha crecido hasta rozar los 20.000 en este inicio de temporada, 8.000 más de los que tenía en 2012, según los datos de la institución. Las entradas siguen siendo prohibitivas para muchos bolsillos, pero el teatro trata de compensarlo con descuentos para jóvenes y la emisión de algunas óperas por internet.

El estreno de este jueves será de los exclusivos. El Real pretende convertir el inicio de cada temporada en una "gran fiesta de la cultura", según Marañón, que cuente con granadas personalidades de la cultura. La presencia de Felipe VI y Letizia está confirmada, así como la de escritores y empresarios mecenas, que hacen aportaciones privadas al teatro. 

Blockbuster quebró... y apareció Netflix

Sin embargo, el reto del Real es no quedarse en Blockbuster, empresa que acabó quebrando. De sus cenizas surgió, en parte, Netflix, el gigante de nuestros días, con un público joven y producciones de primer nivel.

Puede que el Real goce de un buen momento actual, pero a sus responsables les preocupan los nuevos públicos, a los que este año han tratado de seducir emitiendo por primera vez una ópera en Facebook, así como potenciando su servicio audiovisual y sus plataformas de streaming. 

La ópera es una coproducción con la English National Opera, un teatro de referencia, y la Ópera Real de Estocolmo. Pretende ser un ejemplo de producción para el futuro: con grandes teatros europeos, lo que permite ahorrar en costes al mismo tiempo que se asocia al Real a instituciones prestigiosas. Algunas de las que están por venir en esta temporada, como Billy Budd (Benjamin Britten), Rodelinda (Händel) o Bomarzo (Ginastera) se estrenarán antes en Madrid que en los teatros asociados. 

Otello cuenta con el tenor Gregory Kunde y la soprano Ermonela Jaho en los dos roles principales. La dirección de escena corre a cargo del reputado David Alden, que según Joan Matabosch, responsable artístico del Real, contribuye a que la obra dé "un paso más" en la reinterpretación que Verdi hizo de Shakespeare. 

Del racismo a la inseguridad

La obra mezcla intrigas amorosas y políticas en torno a Otello, el gobernador de la flota veneciana con base en Chipre, un guerrero negro casado con la "blanquísima, finísima y cristianísima Desdémona", explicó Matabosch. Aunque los dos se aman, las guerras de poder que asoman entre los lugartenientes de Otello y una serie de engaños provocan los celos del gobernador, que acaba por "no sentirse merecedor de lo que más se ama". 

En la obra de Shakespeare, el racismo se trata de forma explícita. La sociedad veneciana desprecia a Otello a pesar de que Desdémona lo ama, aunque los celos le acaban haciendo creer que no es así. 

Sin embargo, en la obra de Verdi, las frases referidas al racismo son menores. Eso es lo que hace que haya "estudiosos que consideran al Otello de Verdi superior al de Shakespeare", según Matabosch. La propuesta escénica también se deshace de esa trama. "Me alegro de que Otello no sea negro en esta producción", confesó Renato Palumbo, director musical. 

La ópera de Verdi es una obra sobre la inseguridad, un sentimiento mucho más común y cercano a cualquiera, sea del color que sea. "Te lo puedes encontrar por la calle sin darte cuenta y eso es lo que lo hace mucho más peligroso", según Matabosch. El Otello de Verdi que presenta el Real pretende ser, en definitiva, una trama psicológica, amorosa y política en la que la inseguridad pone a los personajes al límite hasta dejarlos fuera de control.