Teatro

El Nacional de Literatura Dramática revive Mauthausen

Laila Ripoll y Mariano Llorente firman "El triángulo azul", un montaje musical que estrenó en Centro Dramático Nacional en 2014

Una escena de El triángulo azul

Una escena de El triángulo azul

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Mauthausen es uno de los nombres del horror. Junto con Auschwitz, Treblinka, Buchenwald... Es también el que más familiar les resulta a muchos españoles. Allí perecieron algo más de 4.800 españoles de los más de 7.000 que pasaron por sus barracones. Republicanos en su mayoría que, tras huir de España al final de la Guerra Civil, fueron detenidos por los nazis y enviados a realizar trabajos forzados a un campo en en el que muchos murieron por agotamiento y enfermedades. Sin contar los que fueron directamente ejecutados. Hace dos años, Laila Ripoll y Mariano Llorente escribieron y estrenaron en el Centro Dramático Nacional El triángulo azul, una obra teatral que transcurría en Mauthausen. Una obra que ahora ha sido galardonada con el Premio Nacional de Literatura Dramática. "Feliz. Esa es la palabra. Estamos los dos felices", aseguraba ayer a EL ESPAÑOL la dramaturga.

Concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el galardón está dotado con 20.000 euros. El jurado ha destacado de esta obra “su calidad literaria, una sólida estructura dramática y la relevancia del tema: la experiencia vivida por los republicano españoles en el campo de exterminio de Mauthausen, su resistencia y su testimonio”.

Verbena entre rejas

El triángulo del título hace referencia a la insignia que los prisioneros estaban obligados a llevar en sus uniformes. La mirada de Ripoll (Madrid, 1964) y Llorente (Madrid, 1965) es particular: plantea cómo estos deciden no darse por vencidos y escenifican un musical, una especie de verbena, dentro de sus barracones. Así, el montaje se movía entre el drama, la comedia y el musical. 

Aunque ni ella ni Llorente han llegado a visitar el campo, conocen bien su historia. Llevaban diez años con este proyecto en mente. "Siempre nos ha interesado el tema de la memoria, y el Holocausto. En un momento dado, cayó en nuestras manos el libro de Benito Bermejo sobre Boix, el fotografo de Mathausen. Nos lo bebimos. De ahí saltamos al de Montserrat Roig. No sé la cantidad ingente de libros que hemos leído, de documentales que hemos visto y sobre todo de gente con la que hemos hablado. Hemos escuchado muchos testimonios directos". Y añade: "tenemos familiaridad con el tema".

Para Ripoll, Mathausen sugiere "cosas muy encontradas, como todo lo que tiene que ver con este país y su historia. Por un lado, algo tremendamente doloroso; por otro, algo que me indigna: y por otro, me llena de orgullo el comportamiento de esta gente". se refiere a los españoles que allí aguantaron. Uno de ellos, Francisco Boix, logró sacar las primeras fotos al exterior de lo que ocurría en los campos de concentración cuando Mauthausen fue liberado. "A medida que iba entrando en la historia me iba entrando orgullo de ese colectivo tan impresionante como fue el de los españoles en Mathausen. Por otro lado, me da mucha pena España, la mala suerte que hemos tenido: cada vez que intentamos levantar la cabeza, nos la machacan". Y menciona la imagen de Antonioo Machado cruzando la frontera para, enfermo y agotado, ir a morir a Colliure. "Simboliza lo que es la tragedia española. Es la metáfora de este país".

Nuevo rumbo

Ripoll y Llorente son el cerebro y corazón, indistintamente, de Micomicón Teatro, una compañía de solera que fundaron en 1992 y con la que han cultivado un teatro de raíz, muy centrado en la actuación y la poesía de los textos de Ripoll, aunque El triángulo azul fue una producción del CDN.

"Para mí es una inflexión, un punto y final", explica la dramaturga sobre un texto que llegó después de su trilogía dedicada a la posguerra -Los niños perdidos, Atra bilis (cuando estemos más tranquilas) y Unos cuantos piquetitos- y que "tienen una unidad de espacio, tiempo y acción. Ahora me apetece algo más fragmentado, me está pidiendo el cuerpo un teatro más de escenas de escenas"·.

El montaje se vio entre abril y mayo de 2014 en el Teatro Valle-Inclán del CDN, protagonizado por el propio Llorente, José Luis Patiño y Marcos León, entre otros intérpretes. Ripoll asegura que, "para nosotros no habría más alegría que volviera a Madrid". Pero no depende de ellos. "Lo ideal sería que pudiera volver al sitio donde nació, donde Ernesto Caballero nos abrió las puertas y nos recibió con entusiasmo tremendo". El texto está editado por el propio CDN.