Fernando Trueba ha acudido al Festival de Málaga.

Fernando Trueba ha acudido al Festival de Málaga. Moeh Atitar

Festival de Málaga

Fernando Trueba: “Mi relación con España es entrañable, pero nunca he sido nacionalista”

El director español ha ido a Málaga, donde Belle Epoque ha sido reconocida como la película de oro del festival.

Javier Zurro

Se cumplen 25 años de la película que demostró que se podía hablar de la Guerra Civil sin ser oscuro y dramático, de aquella comedia de enredos que enamoró a la gente, nos dio a conocer a una jovencísima Penélope Cruz y encima nos hizo ganar el Oscar al mejor filme de habla no inglesa. Belle Epoque es la película de oro del Festival de Málaga, una de las obras más importantes del último cuarto de siglo y de la carrera de su director Fernando Trueba.

El realizador acudió a presentar un pase especial y un libro sobre los entresijos de la producción al certamen y explicó que muchos amigos al leer el guion le dijeron que no lo hiciera, pero “esto es lo bonito del cine”. “Me decían que era otra películas de curas y la Guerra Civil, y yo decía que por qué se habían quedado con eso cuando yo la veía triunfalista, alegre, luminosa, optimista y vital, no era la España Negra”, opinó en su encuentro con la prensa y el público.

David Trueba y Fernando Trueba en un acto.

David Trueba y Fernando Trueba en un acto. GTres

En este cuarto de siglo asegura que no ha cambiado su relación con España, a pesar de aquellas palabras que provocaron un tsunami y hasta un boicot a su último filme, La reina de España, por asegurar que no se había sentido español ni cinco minutos de su vida. Trueba volvió a referirse al incidente con ironía. “Yo no he cambiado en absoluto, pienso lo mismo, y de vez en cuando hasta lo digo en voz alta y me causa problemas. Yo de pequeño, que aquí había que hacer la mili ya la decía a mi madre: Mamá yo voy a ser desertor, con diez años se lo dije. Siempre he sido igual. Mi relación con este país es entrañable, pero nunca he sido nacionalista. Mis relaciones no son con las frontera o los pasaportes, son con las personas o con el cine”, añadió.

Mis relaciones no son con las frontera o los pasaportes, son con las personas o con el cine

Sobre todo destacó la capacidad del ser humano para poder decir y hacer lo que quiera sin miedo a la reacción furibunda de la gente, que parece encrespada y esperando la posibilidad de saltar. “Me gusta que la gente sea libre y que puedan decir lo que quieran sin que nadie se meta en sus palabras, es algo maravilloso y tan antiguo... hace siglos que se dice eso del dejar hacer, dejar decir. No hay nada más bonito que respetar a alguien con ideas distintas y vivir con ello, de eso se trata la democracia, lo otro ya lo inventó Caín, que es abrir la cabeza a tu hermano. Cuando se evolucionó, los griegos ya crearon una fórmula para vivir en paz. No me parecía un mal invento, pero hay gente que todavía no ha entendido eso de convivir con los seres humanos”, añadió.

Amor a Fernán Gómez

Belle Epoque nació de la amistad de Trueba con el maestro Azcona y con José Luis García Sánchez, también presente en el acto, y supuso la oportunidad del director de juntar a un reparto de jóvenes promesas y a actores de la talla de Fernando Fernán Gómez, cuyo recuerdo impregnó toda la presentación. Las anécdotas se sucedían, y el propio director reconoció que todo lo mal que se pasa en un rodaje se acababa cuando escuchaba al mítico actor decir una de sus frases.

Me gusta que la gente sea libre y que puedan decir lo que quieran sin que nadie se meta en sus palabras, es algo maravilloso y tan antiguo...

“Siempre me acuerdo de él volviendo en el coche y preparando los diálogos del día siguiente, era facilísimo rodar con él. En un rodaje siempre se dice que la primera semana habría que repetirla, porque cuesta empezar y tardas en empezar a sentirla en tus manos como si fuera una escultura, yo me acuerdo ver rodar una escena con Fernando Fernán Gómez y pensar, sólo por este plano me compensa dedicarme a esto”, recordó.

Ahí estaba siempre el actor, con su libro, fumando un cigarro y tomando una copa antes de rodar sus escenas. “Le veía y decía, quiero ser como él, quiero ser ese señor con esa cara, esa voz y en esa hamaca. Cenar con él todos los días era un privilegio que le debo al cine. Yo al cine le debo muchas cosas, pero sobre todo le debo la gente a la que he conocido. Tengo una gran deuda con el cine, e intentaremos pagarla lo mejor posible”, aseguró antes de dar paso a la película que más alegrías, personales y profesionales, le han dado en una de las carreras fundamentales de la historia del cine español.