Yvonne Blake ha presentado la única candidatura para presidir la Academia de Cine.

Yvonne Blake ha presentado la única candidatura para presidir la Academia de Cine. Efe

Cine CINE ESPAÑOL

La candidata a la presidencia de la Academia de Cine propone transparencia pero no la practica

Blake y su equipo pretenden renovar la Academia, pero rehúsan las preguntas incómodas que afectan al clima de guerra interna. 

27 septiembre, 2016 18:39
Javier Zurro Ana Delgado

Noticias relacionadas

Ser presidente de la Academia de Cine es un “marrón”. Lo dijo el propio Antonio Resines cuando llegaba al cargo. Un año más tarde dimitía del mismo por problemas con la junta directiva. La sensación de que nadie quiere dirigir la institución se prolonga en el tiempo y aquellos que se sacrifican por el sector acaban escaldados. Que se lo digan a Álex de la Iglesia, cuyas formas de renovación no gustaron, o a Resines, que se vio bloqueado y sin capacidad de actuación. Tras su renuncia se puso al frente, en funciones, la diseñadora de vestuario Yvonne Blake.

Ella ha sido la único que se presenta ahora para sustituir de forma oficial al actor de La buena estrella. Lo hace acompañada de la actriz Nora Navas y del director Mariano Barroso. Han presentado esta tarde en Madrid su candidatura acompañados de un clima de guerra interna.

'En alas a la transparencia' 

El programa que presentan se articula "en alas a la transparencia". Sin embargo, la terna no ha querido responder al por qué de la cesión del Porfirio Enríquez, tampoco al respecto de si al ex Director General se le ha tenido que indemnizar. Ni ellos ni ninguno de los académicos ni los miembros de la Junta Directiva que estaban presentes en el acto de presentación han querido responder. 

La terna no ha querido responder al por qué de la cesión del Porfirio Enríquez, tampoco al respecto de si al ex Director General se le ha tenido que indemnizar

Mariano Barroso afirmó que la presidencia de la Academia se va a solucionar antes que el del Estado, al que esperarán para tener conversaciones. Mientras, Blake sonreía cuando le decían que ella era Mariano Rajoy. La proximidad física de la sede del PP y de la Academia de Cine -ambas en la calle Zurbano de Madrid- ha debido de afectarles ya que la candidata ha aprendido las técnicas eufemísticas del gallego. 

Blake tendrá que ver su candidatura refrendada con los votos de los académicos el próximo 15 de octubre y tendrá que enfrentarse a dos problemas urgentes de la organización. El primero es la elección de un nuevo Director General tras el cese de Porfirio Enríquez. Un cargo de vital importancia para la gestión diaria y económica de la Academia de Cine.

A Enríquez le han despedido de la misma forma que llegó: por la puerta de atrás. La junta directiva escogía al director de fotografía poco antes de la elección de Enrique González Macho como presidente para asegurarse una política de continuación. En vez de elegir a alguien con un perfil gestor escogieron a alguien de la casa y la jugada les salió mal. Han sido ellos mismos los que le han cesado.

Junta directiva ¿antidemocrática?

El segundo problema que tendrá que atajar es el de la propia junta directiva. Tal como pudo saber este periódico muchos académicos consideran que la actual forma de elegirla no es representativa e impide el funcionamiento de la institución. Dos miembros de cada gremio de la industria (productores, animadores, maquilladores…) la forman y defienden sus intereses sin que haya una política común.

Dos miembros de cada gremio de la industria (productores, animadores, maquilladores…) forman la junta directiva y defienden sus intereses sin que haya una política común

Todos ellos están desde antes del propio presidente, muchos de ellos ni siquiera le han votado, y cada decisión de este se tiene que ver respaldada por ellos. Si la junta no quiere, el presidente no tiene nada que hacer. Por ello Yvonne Blake tendrá que ver la forma de que esto no vuelva a ocurrir, o ser una presidenta en la sombra y dejar que ellos decidan el futuro de una institución cuya imagen pública se ha visto muy deteriorada en el último año.

La candidatura presentada no piensa cambiar nada respecto al funcionamiento de la Junta Directiva pese a los problemas que su funcionamiento ha provocado. De hecho, académicos afirmaron a este periódico que la dimisión de Resines se debía a los manera en que ejercía la Junta Directiva y cómo se elegía. Pero Yvonne Blake obvia esta cuestión y sentencia que no quiere que la presidencia tenga más poder porque sería "caciquista".