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El corto hecho con cuatro duros que se convirtió en un taquillazo

El fenómeno viral de hace unos años, 'Lights out', llega a la gran pantalla apadrinado por el experto James Wan.

Fotograma de Nunca apagues la luz.

Fotograma de Nunca apagues la luz.

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Seguro que lo ha visto. Durante meses la gente no paraba de compartirlo por cualquier red social. Los muros de facebook estaban llenos de un corto aterrador que todo el mundo tenía que ver. La premisa de Lights out no podía ser más sencilla: una chica dentro de una cama y una sombra amenazante que ve cuando apaga la luz. Aterrada volvía a encender y el miedo desaparecía. Apagaba de nuevo y la figura parecía estar más cerca… así hasta que, como mandan las normas del género, llegaba el susto.

Dos minutos y medio que dieron la vuelta al mundo. Una buena idea hecha con cuatro duros. ¿Qué nos da más miedo que lo que no podemos ver? Eso es lo que pensó el realizador sueco David F. Sandberg, que en 2013 y con un travelling hecho con material de Ikea y usando a su esposa como la actriz principal se convirtió en un fenómeno viral. Sandberg no era un novato en el mundo del cine, ya que había estado en el equipo técnico de unos cuantos documentales, siempre con la espinita clavada de querer rodar su primer proyecto.

Los comienzos para Lights out no fueron fáciles. El sueco presentó el corto al certamen británico Bloody Cuts Horror Challenge. Ganó un premio al Mejor director, pero la película ni siquiera fue finalista para el premio gordo. Nunca pensó que ese trabajo casi amateur se convertiría en uno de los últimos taquillazos del terror de bajo presupuesto que tan buenos resultados está dando en los últimos años. Pero antes de eso fue un éxito por internet de esos que nadie prevé.

A mediados de 2014 explotó el boom y el corto, colgado en las principales plataformas como Youtube o Vimeo, acumuló más de 20 millones de visitas. ¿Quién era ese director sueco que estaba triunfando? Rápidamente desde la meca del cine se pusieron manos a la obra para cazarle. Fueron muchos los pretendientes, pero fue Lawrence Grey, de Fox Searchlight el que le convenció. El ejecutivo descubrió a comienzos de 2015 el cortometraje y en una reciente entrevista para Yahoo Movies aseguraba que lo vio en su oficina a plena luz del día y “saltó cada dos por tres”. “Me fui a la cama esa noche con esa 'cosa' en mis sueños”, aseguraba.

A priori Sandberg se negó a largar el chicle de su cortometraje, pero poco a poco Grey le hizo entrar por el aro y fueron puliendo el concepto y la premisa que se convertiría en Nunca apagues la luz, la película que este viernes llega a los cines españoles. Quizás lo que hacía falta para convencerle era un buen padrino. Alguien que entendiera el género como nadie. El responsable de Fox tuvo claro el nombre: James Wan. El creador de los títulos más rentables de terror de los últimos años (Insidious y Expediente Warren) y capaz de manejar grandes presupuestos (Fast & Furious 7 y Aquaman) fue el elegido.

Además de su conocimiento del susto y el suspense tenía algo en común que lo vinculaba directamente con David F. Sandberg. La ópera prima de Wan, Saw (de la que luego llegaron incontables secuelas) fue un éxito sorpresa en 2003 que nació, precisamente, de un cortometraje. La historia que se repite. Fox rechazó Saw en su momento y no pensaba renunciar a un nuevo filón comercial. Con el sello de James Wan la película cogió vuelo y el propio realizador entró en la producción con su compañía, Atomic Monster.

El reparto lo formaron dos actrices competentes y conocidas, pero que no responden al prototipo de estrella hollywoodiense, María Bello y Teresa Palmer. Wan sabe que no hace falta una cara famosa para que el terror funcione, lo mejor es tener un presupuesto ajustado que permita que con una recaudación modesta se obtengan beneficios. Insidious costó 1,5 millones de dólares y llegó a los 100 en todo el mundo. Expediente Warren se rodó por 20 millones y superó los 317 al final de su carrera comercial.

La fórmula se ha repetido en esta ocasión. Nunca apagues la luz ha costado 4,9 millones de dólares y ya lleva 100 millones en todo el mundo y muchos países en los que ser explotada comercialmente. Wan ha encontrado un sucesor para que siga haciendo terror de bajo presupuesto mientras él se pasa a las superproducciones. Asustar no es cuestión de dinero, es cuestión de talento.