Festival de Cine Español

Muchos Goya y poca taquilla: el futuro de las ganadoras de Málaga

Las vencedoras de la Biznaga de Oro del certamen convencen a la Academia pero no al público.

Miguel Herran y Antonia Guzmán en A cambio de nada.

Miguel Herran y Antonia Guzmán en A cambio de nada.

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Ganar un Oscar tiene un efecto directo en la taquilla. Que se o digan a Spotlight, que según fue nombrada por la Academia de Hollywood como la mejor del año multiplicó sus entradas vendidas. También en menor medida ocurre con los Goya, que alargaron la carrera comercial de Truman al auparla en su ceremonia. Pero, ¿qué pasa con los Festivales de Cine? ¿Para qué sirve ganarlos? Depende de cuál sea. Si se trata de Cannes, llevarse la Palma de Oro supone el reconocimiento máximo que un cineasta de autor puede conseguir, además de asegurar sus ventas internacionales en todo el mundo y una promoción que siempre, más o menos, influye en el dinero recaudado.

Menos afecta en España ganar la Concha de Oro en San Sebastián. Nadie se acuerda de cuál fue la vencedora del año pasado (Sparrows), y a pesar de lograr el máximo galardón, la española Magical Girl pasó sin pena ni gloria por salas, aunque puso en el disparadero a Carlos Vermut. Si continuamos bajando escalafones llegamos al Festival de Cine Español de Málaga. ¿Para qué sirve? ¿Tiene alguna influencia en el destino de los filmes?

Está claro que las películas más importantes del año esperan para ir a San Sebastián, por lo que Málaga suele quedarse con títulos que quieren aprovechar la promoción que ofrece de cara a un próximo estreno comercial (como La noche que mató a mi padre este año) y filmes muy pequeños que necesitan ganar para que la gente los conozca. En resumen: ganar en Málaga sirve para colarte en los Goya, pero no en los cines.

Habrá que ver lo que ocurre con las vencedoras de este año: Callback parece que tiene difícil entrar en los premios. Mejor pinta para La próxima piel, vencedora moral con cuatro premios, que con Emma Suárez y una respuesta global más positiva tiene que encontrar una distribución para poder colarse en los premios.

En 2015 hubo una clara ganadora: A cambio de nada, de Daniel Guzmán. El drama urbano protagonizado por Miguel Herrán se llevó una Biznaga de Oro que se tradujo en seis candidaturas a los Goya de las que materializó dos, Dirección novel y Actor revelación para su joven protagonista. En taquilla, a pesar de todos los galardones, se quedó en 125.000 espectadores y 585.126 euros.

Peor le fue a otras dos de las triunfadoras del año pasado. Requisitos para ser una persona normal llegó con tres nominaciones a los Goya, pero no se llevó ninguno y la taquilla no vio cambió ninguno tras ganar en Málaga, sólo 82.000 espectadores y 486.000 euros. A Techo y comida el premio a la Mejor actriz en Málaga para Natalia de Molina supuso poder estrenar en más salas y con más visibilidad, ya que este título se rodó gracias al crowdfunding. De Molina repitió mención en los premios de la Academia de Cine Español, pero su drama sobre los desahucios sólo convenció a 31.000 personas en taquilla.

Un año antes, Málaga tuvo el lujo de descubrir a un realizador novato, Carlos Marqués-Marcet. Su superioridad fue tan rotunda que se llevó las Biznagas a Mejor película, dirección, guion novel, actriz y de la crítica. Casi nada. Los Goya le reconocieron con el premio al Mejor director novel y candidaturas a sus intérpretes en las categorías revelación. El certamen andaluz había sacado a la luz a un joven prometedor y se lo enseñaba al mundo, pero los espectadores españoles no quisieron enterarse: 31.000 personas pasaron por taquilla

Año 2013. Una gran vencedora, 15 años y un día. Gracia Querejeta repetía premio en su certamen fetiche y tuvo un estreno poco después con una buena presencia en salas. Fue un fracaso, pero los 'cabezones' se acordaron de la película con siete candidaturas, además de ser la elegida para representarnos en los Oscar. No paso el corte y la gente la ignoró, sólo 68.000 espectadores y 439.000 euros.

La edición de 2012 será recordada como una de las más flojas. Sólo un filme convenció a todo el mundo, Los niños salvajes, de Patricia Ferreira, que logró menciones como Mejor película, guion, actriz secundario y actor secundario. Un drama sobre niños problemáticos (igual que A cambio de nada) que optó a tres Goya. Su 'momento de gloria' fue cuando en la ceremonia Adriana Ugarte se equivocó y les anunció como ganadores del premio a la Mejor canción y rectificó un minuto después. Abandonaron la gala en señal de protesta. Pero su rebeldía no convenció a la gente: 37.000 espectadores y 224.000 euros.

En 2011 la pauta se rompe, porque Cinco metros cuadrados, de Max Lemcke, arrasó en Málaga, pero fue una de las grandes olvidadas por la Academia y en cines tampoco fue mucho mejor. Fue el año de inflexión del certamen, que comenzó a medir más su Sección Oficial para intentar tener una relevancia mayor.

Así que el Festival de Cine Español de Málaga tiene un don para encontrar una de las joyas españolas de cada curso. Películas buenas que necesitan de su ayuda, pero todavía no ha adquirido la dimensión suficiente para que la gente consideren sus premios como una promoción y un aval para que pasen por caja para comprar una entrada. Seguirán intentándolo.