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El mejor cine de acción se hace por 100 dólares

Uganda ha convertido su industria, Wakaliwood, en un fenómeno viral con ayuda de Alan Hofmanis.

Rodaje de una película de Wakaliwood

Rodaje de una película de Wakaliwood Alan Hofmanis

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¡Atención, atención! Se hace saber que la película de acción más 'molona' de los últimos años no es Mad Max: Furia en la carretera. Si creíais que la película de George Miller había tocado techo con sus guitarras lanzallamas y sus persecuciones trepidantes preparaos para conocer Who killed captain Alex (2010) y todas las películas de Wakaliwood, la industria de cine de Uganda que ha revolucionado el cine de acción.

Porque mientras Mad Max costó 150 millones de dólares, Who killed captain Alex no llegó a los 100 dólares. Exactamente fueron 80, y porque se les rompió parte del mobiliario y tuvieron que comprarlo de nuevo. El delirante filme de Isaac Godfrey Geoffrey fue el comienzo de un fenómeno que se ha convertido en viral gracias a Youtube. La gente ha conectado con estas historias hechas con cuatro duros y mucha imaginación. Las armas son de chatarra, las balas de madera y la sangre digital hace las delicias de los fans de la serie Z.

El encanto de las películas de Wakaliwood traspasa fronteras, si no que se lo pregunten a Alan Hofmanis, que tras ver el tráiler del filme de Isaac Godfrey dejó su trabajo como director del festival de cine de Lake Placid, vendió su casa de Nueva York y se fue a Wakaliga, uno de los barrios más pobres de Kampala, la capital de Uganda, para conocer a sus responsables.

En cuanto lo vi supe que mi vida actual terminaba y que comenzaba una nueva. No sabía por qué, pero mi corazón me pedía irme a Uganda y encontrar a estos locos

“En cuanto lo vi supe que mi vida actual terminaba y que comenzaba una nueva. No sabía por qué, pero mi corazón me pedía irme a Uganda y encontrar a estos locos. Cuando conocí a a Isaac Godfrey Geoffrey, el director de la película y vi como él y su equipo construían un estudio cinematográfico desde la nada, sin agua corriente ni electricidad, entendí lo que me decía mi corazón”, cuenta Hofmanis a EL ESPAÑOL.

Al principio intentó colaborar con ellos desde EEUU, pero la distancia y la diferencia horaria lo hacían imposible. Así que hizo el macuto y se fue para allá. Desde entonces ha producido con ellos cuatro películas y un documental en el que muestra el fenómeno desde dentro y que presentó en la quinta edición del CutreCon en Madrid.

Más pasión y menos dinero

Para Alan Hofmanis la clave del cine de Wakaliwood está en la pasión que ponen en cada proyecto, que suple la falta de presupuesto. Por ello cree que es más que posible hacer una película con 200 dólares e incluso menos. “Isaac siempre dice que las películas se hacen con pasión y no con dinero. Suena a locura, pero lo he visto aquí. Los actores buscan su propio transporte, se hacen sus trajes, trabajan en el guion y buscan localizaciones que no cuesten dinero. Se hacen con amor e ilusión y no con dinero. Créeme que todo el mundo puede hacerlo”, explica el productor.

Su aspiración es que Wakaliwood crezca y se convierta en una industria real, algo que considera posible. “¿Por qué no? Ha pasado en otros sitios. Uganda está en el principio de los principios, casi como si fuera la era del cine mudo de Hollywood. Realmente Wakaliwood es una de las industrias más rentables, si los ciudadanos lo quieren no hay razón para que no tengan una industria única en el mundo”, añade sin dudarlo.

Alan Hofmanis todavía recuerda cuando vio por primera vez Who killed captain Alex completa. Fue el primer occidental en hacerlo. Su cabeza estalló en mil pedazos. Rápidamente supo que era un clásico y que tenía que compartirlo con todo el mundo: “Era única, puede que incluso el principio de un movimiento, algo como el cine 'Slum Dog', un nuevo género…”.

Las películas se hacen con pasión y no con dinero. Suena a locura, pero lo he visto aquí, en Uganda

Aunque en un principio no se esperaba el éxito que han tenido las películas en todo el mundo gracias a internet, sí que cree entender que es lo que la gente encuentra en ellas, la emoción de sentirse “como un niño de nuevo”. Rememorar una época en la que “todo era posible”. “Cuando era un niño me creía que un bate de plástico era un sable de luz de 'Star Wars'. Es el sentimiento que tengo cuando veo las películas de Wakaliwood, y además son tan divertidas… Lo que la gente siente es una mezcla entre gozo, creatividad, pasión e inteligencia. La gente trabaja aquí por amor y eso se nota”, asegura Hofmanis.

Todavía queda mucho camino por andar. De momento Wakaliwood no es más que el sueño de un director que cree que sus películas “pueden competir con 'Los mercenarios'”. Un sueño que el creador de todo esto, Isaac Godfrey, le contó a aquel americano que dejó todo para ayudarle a cumplirlo.