México

La actriz que creyó ser la reina del sur conectó a Sean Penn con 'El Chapo'

La mexicana Kate del Castillo, protagonista de telenovelas incluso en España, ejerció de mediadora entre el narco y el actor estadounidense.

Kate del Castillo, actriz mexicana.

Kate del Castillo, actriz mexicana. Efe

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Cuando Teresa y Kate se encontraron el narco estalló en una fiesta de glamour y transparencias que poco tiene que ver con las camisas estampadas del Chapo y el olor a gallina. “Tú eres mi Teresa”, le dijo Arturo Pérez-Reverte a la actriz que interpretaba a la protagonista de La reina del Sur y ella se lo creyó. Era el autor de la novela en la que Kate del Castillo encontró algo así como una inspiración vital, además de la fama de la que bebe su carrera. “Teresa y yo compartimos los mismos demonios”. A saber: “mejicanota”, “impulsiva”, dice.

Meses después de acabar el último capítulo de los sesenta y tantos de aquella cacho telenovela emitida en 2011 -con dinero de Antena 3 y Telemundo, rodada en su mayoría en Melilla- hizo pública una carta, casi manifiesto, en la que se desnuda y aclara sus preferencias religiosas, sexuales, vitales y, de paso, desata la madre de todos los líos en un país ensangrentado por el narcotráfico: “Hoy creo más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos que me esconden verdades aunque sean dolorosas, quienes esconden la cura para el cáncer, el sida, etc para su propio beneficio y riqueza”. Los tertulianos de México estuvieron comiendo de la presa semanas.

El revuelo bajó intensidad y ella apareció en el programa de la periodista Adela Micha para tratar de enmendar la chingada. Que era “ironía y sarcasmo”, que se malinterpretó. “¡Yo no conozco al Chapo!”, le contestó tres años antes de que formara parte de aquella cena de película: una revista que encuentra la exclusiva del año gracias al mayor narcotraficante del mundo en busca y captura tras fugarse de la cárcel (por un túnel), un actor que quiere cambiar el mundo y una actriz que interpreta la versión femenina del narco que tiene delante.

Ella también quiere un mundo nuevo y sólo hay una persona que puede lograrlo: el Chapo. En la polémica carta, Kate dice que no cree en política, que no cree en el Vaticano, ni en el Papa, ni en sus riquezas (sí en dios, porque “lo veo en mis ojos cada vez que me miro al espejo”). Si no crees en nada, ¿qué queda? El narcotráfico redimido. Le pide a Joaquín “El Chapo” Guzmán “traficar con el bien”. Ve en él al mesías del nuevo mundo, al héroe por llegar que ayudará con las curas para enfermedades incurables, con comidas para niños de la calle y con el alcohol para los asilos de ancianos… ¿Alcohol para ancianos? Sí, porque “no los dejan pasar sus últimos años haciendo lo que se les pegue la reverenda chingada”.

Y ya puestos, también le pide que trafique con políticos corruptos y no con mujeres y niños que terminan como esclavos. Quiere que “queme a todos esos puteros donde la mujer no vale más que una cajetilla de cigarros”. “Sin oferta no hay demanda”. No hay excusas para no hacer todo esto, es el elegido: “Anímese don usted, sería el héroe de héroes, trafiquemos con amor, usted sabe cómo”. Porque como ella misma dice, “la vida es un negocio, lo único que cambia es la mercancía”, dejando la duda de si esto es cosecha propia o del personaje de Pérez-Reverte.

Hija de Eric del Castillo, leyenda dorada de las telenovelas, y de Kate Trillo Graham, llegó con veinte años a Los Ángeles a buscarse la vida y con los años acabó en el mismo gimnasio que Robert Downey Junior. Todo lo que aprendió de la interpretación lo hizo en las tablas de las telenovelas. Todos los demonios con los que empezó a lidiar los tocó por primera vez con La reina del sur: “Es una protagonista que se mete con hombres casados, fuma marihuana, trafica con gente, perdón, con drogas, mata gente, es supermalhablada, vive borracha y la gente la adora porque es mujer”. Le encantaba el papel que hizo de ella una estrellaza: dieciocho horas diarias, seis días a la semana. Ahora imagínenla como primera dama mexicana. ¿Lo tienen? La serie se llama Ingobernable y llega este año a Netflix, para revivir las mejores manera de Claire Underwood en House of Cards.

Es tan tequilera que tiene su propia marca: “Honor”. “Lo voy a sacar para nosotros los hispanos que tanto dinero y tanto trabajo estamos dejando en los EEUU. No digo que no sea para los americanos, pero ellos no saben tomar tequila”. Lo lanzó en noviembre y con él celebró la Revolución Mexicana. Si hay una Marca México es ella. “Los gringos no me gustan”, dice la actriz de “ojos de gata brava” a la que no le falta ni lunar. Su última aparición estelar es en el vídeo de Lupillo Rivera y Louis James, del tema Tequila, una oda al sabor del orgullo patrio. Ella les permitió mencionarla y participar si usaban la botella de su Honor. “Y no cobro nada”. Cuando Kate inspire un narcocorrido esta historia será una telenovela de verdad… Espera, que Los tigres del Norte ya lo han hecho.