Cine

Cambio en el sistema de ayudas: el taquillazo pierde subvenciones

Los filmes de éxito tendrán que reembolsar la cantidad. Era una reforma deseada, pero contenta sólo a medias a los productores.

Dolores Fonzi y Javier Cámara, en Truman

Dolores Fonzi y Javier Cámara, en Truman

El año 2015 termina con luces, sombras y cambios para el cine español. Se termina con un nada desdeñable 19% de cuota de pantalla, el porcentaje de espectadores que eligen las producciones españolas. También con un escándalo de fraude en las ayudas. Pero ha sido, sobre todo, el año en que el Gobierno ha reformado el sistema de ayudas con un reglamento nuevo que contempla incluso, en el caso de que una película logre un buen resultado comercial, el reembolso de la subvención. “Lo que hemos hecho es rematar y finalizar un modelo iniciado con la Comisión Mixta y la Ley de Cine del que ha salido un sistema que pretende mejorar y darle mayor solidez a una industria en un contexto moderno”, explica EL ESPAÑOL la directora del ICAA, Lorena González Olivares. El cambio, según cuenta, “acompaña la mejora de las cifras y del cine en general. Ayuda a que sigan haciéndose todo tipo de películas pero que tenga mayor solvencia financiera y la industria se consolide”.

Efectivamente, era una vieja reivindicación en la que productores y Ministerio de Cultura coincidían. Pero no en sus detalles. Todos han trabajado en el desarrollo del nuevo reglamento. "Cada productor hace un tipo de películas y quiere verse reflejado al 100%. hemos hecho un esfuerzo por aunar posiciones. Ellos también. Por lo menos los representantes", explica González Olivares. De igual manera, el presidente de FAPAE, Ramón Colom, ofrece una mirada positiva: "Es verdad que el ICAA y Lorena en particular han hecho un esfuerzo grande para sacar el texto ahora porque, si no, se creaba un vacío legal difícilmente salvable en la actual coyuntura política con un Gobierno en funciones".

Ocho apellidos catalanes ha sido el taquillazo de 2015. En la imagen, sus protagonistas

Ocho apellidos catalanes ha sido el taquillazo de 2015. En la imagen, sus protagonistas UPI Spain

El sistema venía coleando de los años 90: fue la respuesta a las ayudas nominales que fomentaron una industria formada por infinidad de películas medianas y pequeñas con las que el espectador a menudo no conectaba. La Ley de Cine de 2007 vinculó ayuda a resultado. Había que conquistar al público, o al menos no ignorarlo. Pero no supo ver los problemas que la nueva legislación traía en la mochila: mayores cargas de financiación para los productores, pagos tardíos… y el fraude. Hace unos años ya que los productores demandaban un nuevo cambio.

Las nuevas ayudas pueden ser de hasta 1,4 millones de euros por producción, hasta 500.000 para los filmes independientes

El ICAA lo ha hecho a lo largo de este año, desarrollando una Orden Ministerial que regula de nuevo las ayudas previstas en la Ley de Cine. Una reforma que el BOE acaba de recoger. Hasta ahora, el sistema se basaba en las subvenciones a posteriori: el ICAA concedía ayudas a la amortización de largometrajes, la categoría más importante de varios tipos de subvenciones. Ayudas que no llegaban a menudo hasta dos años después. Los productores cinematográficos veían incrementarse sus costes por la financiación.

El principal cambio de la regulación aprobada es la sustitución de este tipo de ayudas por otras sobre proyecto, divididas en dos categorías las generales y las selectivas. Las primeras cubren hasta 1,4 millones de euros del filme, con ciertas condiciones: no puede sobrepasar el 40% del coste y el proyecto está obligado a cumplir una serie de requisitos. Las segundas, para largometrajes de carácter independiente, ascienden a un máximo de 500.000 euros por película. "Nos parece bien que el límite de la ayuda sea de 1,4 millones. También que hayan reducido el presupuesto mínimo de acceso en caso de documentales de 700.000 euros a 400.000".

Alejandro Amenábar (izda), con Emma Watson y Ethan Hawke en el rodaje de Regresión

Alejandro Amenábar (izda), con Emma Watson y Ethan Hawke en el rodaje de Regresión

Otro cambios más que saludan desde FAPAE como acertados es que la exigencia de tener el 40% de la financiación del filme asegurada para acceder a las ayudas se haya quedado al final en el 35%. Y que, por primera vez, se contemple la devolución de la ayuda si el filme genera beneficios. "Hay toda una serie de cuestiones que os parecen correctas -añade Colom-. Sería perfecto el sistema si hubiese el dinero suficiente para hacer las películas de 2016. Ahí andaremos todos cortos de dinero y ese es el principal problema", lamentam referencia a los 30 millones en total que se reparten las producciones españolas este año. "Sería deseable que hubiese unos 10 más".

La orden ministerial recoge la posibilidad de que si un largometraje genera tres veces en ingresos su coste reconocido pueda devolver la subvención total o parcialmente. Colom cree que es lógico, aunque matiza: "Nos gustaría que esas devoluciones se quedasen en el ICAA para poder seguir jugando a favor de la inversión en cine". Y recuerda que habrá que ver qué se entiende por "coste reconocido". A veces, señala, aunque una película sea un ciclón taquilla, el productor sigue perdiendo dinero. Con todo, la redacción del artículo es ambigua, y dice que las ayudas, en esos casos "podrán" ser reembolsadas, en vez de "deberán". Aunque en otro punto del artículo habla de plazos máximos y sí usa el verbo "deberá", el artículo promete ser problemático.

De 2 millones a 1,4

Conviene matizar que el texto publicado por BOE contiene además una errata importante.  "Nos han prometido que la corregirán", asegura Colom. En vez de 1,4 millones en la cuantía máxima a que puede aspirar un filme, aparece 1,3 "por las prisas de última hora". En cualquier caso, al margen de que finalmente se cambie, Colom prefiere no hablar de satisfacción total: "1,4 millones es mejor que 1,3. Pero cuando comenzó la legislatura había 2. Luego se pasó a 1,5 y de ahí a 1,4. Nos decían que nos íbamos  a ahorrar los intereses. Y es verdad: pero eso no supone toda la diferencia [la disminución de la ayuda]".

González Olivares asegura que, "todas las asociaciones representativas y FAPAE han sido muy constructivas y han mostrado que estaban de acuerdo".

2015 ha sido, por otro lado, un año brillante en el terreno de los resultados: un 18,9% de cuota de pantalla -el porcentaje de espectadores que elige ver películas españolas- es un dato notable, y probablemente superará el 19% la semana que viene. Es peor, desde luego, que el 25,4% de 2014. Pero no se puede comparar: el éxito de Ocho apellidos vascos arrojó cifras de récord absoluto. En 2015, gracias a Ocho apellidos catalanes, se ha logrado la tercera mejor cuota de pantalla desde que en 2002 se empezó a computar. Cinco filmes más han superado el millón de espectadores. El resultado: más de 100 millones de euros recaudados, una cifra superada sólo seis veces por el sector.

Fraude en las ayudas

El año ha dejado también el escándalo del fraude en las ayudas al cine, relacionadas precisamente con el antiguo sistema: varios juzgados madrileños han juzgado o tienen causas abiertas contra productoras y exhibidoras por falsear los datos de público de una docena de películas para así poder acceder a las subvenciones por amortización. "Lo que ha salido en prensa es una cosa que ocurrió en 2012", recuerda González Olivares. Y añade la directora del ICAA: "Es un sector cada vez más sano y no hay más que verlo en el público, en los datos de espectadores. Esto ha ocurrido en el ultimo momento del año, pero es un hecho aislado. En todo caso, desde el punto de vista del nuevo modelo, esa parte queda cerrada, pero no era ésa la intención, sino buscar un sistema que le dé una mejor solvencia financiera al sistema".

2015 ha sido el año también de Regresión, Atrapa la bandera, Perdiendo el Norte y Ahora o nunca, todas con más de un millón de espectadores. También, aunque fueron menos taquilleras, se estrenaron Anacleto, agente secreto, Mi gran noche,El desconocidoTruman. En la 30ª edición de los Goya, el próximo febrero, se decidirá entre La novia y Nadie quiere la noche, con permiso de El desconocido y A cambio de nada, las mejores películas, en teoría, del año. "Ha habido un punto de inflexión y se nota. La gente antes era reacia a ver cine español. Sin embargo, ahora no es así: si hay una buena propuesta, el publico puede ir y disfrutar", reflexiona Colom. Y eso tiene, a su juicio, una lectura cultural y otra económica. "El primer beneficiario de eso va a ser el Estado, a través de 21% de IVA. Pero, una vez conseguido eso, que ha costado muchisimo tiempo, se ha invertido ahora con el cambio gubernamental y la visión timorata del Gobierno. No conseguimos redondear el sistema". 

'Me preocupa la poca generosidad que demuestra a veces el núcleo duro del Gobierno. No Cultura, sino Hacienda, Industria...", lamenta el presidente de FAPAE, Ramón Colom

Y es que, lamenta el presidente de los productores, "se ha avanzado, pero me preocupa la poca generosidad que demuestra a veces el núcleo duro del Gobierno en esta historia. No hablo de Cultura, sino de Hacienda, Industria... Hay que quitarse las gafas de no ver y ponerse las de ver". 

"Al final lo importante es que a la gente le guste", termina Colom. Y cita las palabras recientes de un directivo de Tele5: "Hemos tardado 15 años en descubrir que para que el cine español vaya muy bien en televisión tenemos que conseguir que previamente vaya muy bien en las salas".