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El Reina Sofía crea una máquina para resolver el misterio del 'Guernica'

El museo desarrolla una técnica revolucionaria, junto con ingenieros de la Universidad Politécnica, para hacer una réplica de la obra, “grieta a grieta”.

Una imagen del robot que escaneó el cuadro antes del estudio actual.

Una imagen del robot que escaneó el cuadro antes del estudio actual.

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El Reina Sofía aterriza en El Guernica cuatro años después de alunizar con el robot fotográfico que escaneó el enorme lienzo. El cuadro más visto del museo está a punto de revelar los misterios que permanecen ocultos a simple vista. El mito de su creación va a desvelarse gracias a una fructífera e insólita colaboración entre restauradores e ingenieros, que han entrado a trabajar después de retirarse la mirada robotizada. Trabajan en los laboratorios de la Universidad Politécnica de Madrid para crear el más exhaustivo y potente mapa de la pintura que cumplirá 80 años en 2017. 

Tal y como ha podido saber este periódico, la institución acaba de contratar por 59.991 euros al equipo científico para la creación de un sistema de ingeniería, que investigará y gestionará las más de 20.000 imágenes capturadas en aquel “viaje al interior del Guernica”. Gracias a esta aplicación, los restauradores y conservadores de la institución podrán interpretar el estado de conservación, la evolución de la salud y los pasos que dio Pablo Picasso cuando lo pintó, entre el 11 de mayo y el 4 de junio de 1937, en su taller en la Rue des Grands-Augustins (París), mientras era fotografiado por Dora Maar.

Es un salto cualitativo, porque nadie ha tratado hasta el momento las imágenes científicas como un sistema de información geográfica

“Es un sistema pionero en los museos de todo el mundo, que no tienen ni en el Louvre”, cuenta a EL ESPAÑOL Lino García Morales, Jede fe investigación del proyecto Guernica en el Centro de Domótica Integral (CEDNIT). “Es un salto cualitativo, porque nadie ha tratado hasta el momento las imágenes científicas como un sistema de información geográfica”. Es decir, cuando el equipo finalice su trabajo se podrá navegar por la superficie del cuadro como si fuera un Google Earth.

El ADN creativo

Lo más llamativo es que no sólo mostrará las carreteras, sino la composición del terreno. La ampliación óptica que han logrado no es sólo un viaje detallado por la superficie, permite un salto al pasado del cuadro, porque descubre el ADN creativo que aplicó el artista durante su creación: rectificaciones, incorporaciones, materiales y materias, técnicas. La ciencia descubrirá el nacimiento de este lienzo de ocho metros de ancho por cuatro de alto, pero también la salud que ha acompañado a la pintura durante ocho décadas: alteraciones, restauraciones, daños y repintes.

Es un mapa gigante, un mapa mayor que el territorio analizado, a tan alta resolución que los restauradores podrán analizar los filos de las costuras. “Un pixel son 10 micras a la más baja resolución”, comenta el científico. “Es un estudio de computación muy complejo. Los mapas son fotografías que permiten buscar no sólo en un plano, sino también en volumen. Aparecen el relieve de la pincelada, por ejemplo”, dice.

El Guernica durante el estudio robotizado de la superficie.

El Guernica durante el estudio robotizado de la superficie.

Esta visión es posible gracias a cruzar esos mapas con otros informes de luz visible, luz ultravioleta, luz infrarroja y multiespectral, así como el escaneo 3D. “Es una ventana por la que el restaurador va a entrar a la obra. El objetivo es que tengan mejor base objetiva para tomar decisiones”, añade. Las imágenes recopiladas superan con creces la resolución de la imagen real: no han reconstruido un Gernica digital, han construido algo mucho más grande que El Guernica.

Un ojo que lo ve todo

Hay mucha información de lo que esta obra es como símbolo, pero no tanta como objeto. El grupo de científicos formado por dos ingenieros y cuatro restauradores, que trabajan desde hace cuatro años en el proyecto -a pesar de que se haya contratado y pagado ahora-, construirá un ojo que lo pueda ver todo. Un ojo tecnológico que acabe con la paradoja de la invisibilidad del lienzo más grande del Reina Sofía y permita ver lo que no se ve.

Aquel barrido robotizado de la superficie pictórica ahora podrá utilizarse como un viaje al pasado, desde el presente, para prevenir el futuro de uno de los cuadros más maltratados y crear las medidas urgentes para proteger la conservación de su delicado estado. El sistema acumula tanta información visual de la obra, que es una biblioteca digital gigante para entender cómo era su estado original. Además, el sistema de información geográfica puede seleccionar capas y mostrar, por ejemplo, en qué partes del cuadro Picasso pintó con cera.

Hablamos de un sistema que gestionará más de cinco millones de archivos, que nos permitirá navegar por ellos y geolocalizar las referencias

“Estamos creando una herramienta única para navegar por la orografía de las imágenes”, explica Jorge García Gómez-Tejedor, Jefe de restauración y conservación del Museo Reina Sofía, a este periódico. “Hablamos de un sistema que gestionará más de cinco millones de archivos, que nos permitirá navegar por ellos y geolocalizar las referencias los hitos físicos del cuadro”. Apunta que la ingeniería que se está utilizando es propia de la medicina, aplicada a la conservación del patrimonio cultural por primera vez. Es una “técnica revolucionaria”.

Un estudio espectacular

“El resultado es espectacular”, asegura el responsable de restauración del museo. Cuenta que la máquina permitirá cuantificar grietas, faltas, envejecimiento, así como las diferentes capas del proceso creativo. Paralelamente, restauradores y científicos trabajan con el equipo de conservadores, que documentan el proceso de creación de Picasso. “Es una réplica del Guernica, grieta a grieta”, dice.

El museo está volcado con este proyecto, del que quieren mostrar una parte en las actividades y fastos que se están programando para 2017. Aunque reconocen a este periódico que todavía no saben qué harán. De hecho, desde restauración indican que el proyecto estará cerrado a finales de este año, pero los ingenieros aseguran que no habrá prototipo hasta en el verano de 2017.

El equipo del museo durante la manipulación para los estudios previos.

El equipo del museo durante la manipulación para los estudios previos.

La principal dificultad de la investigación es la dimensión de la obra. Cuanto más grande, más complejos los estudios de alta resolución. Pero cuando te vas a una obra de ocho metros de ancho--- “No queremos falsear la realidad”, cuenta Lino. Por eso han tenido que corregir todo lo producido por el robot, para que no haya saltos en el ensamblaje entre imagen e imagen. “Hay que coser todas las imágenes hasta dejarlas sin costuras”. Y son 240.000 imágenes en alta resolución.

Utilizamos máquinas de 20 núcleos y una operación puede necesitar hasta tres o cuatro días de procesamiento

Lo primero que hicieron fue comprar un servidor de datos de 20 Teras. “Utilizamos máquinas de 20 núcleos y una operación puede necesitar hasta tres o cuatro días de procesamiento. Hay 20 ordenadores trabajando en paralelo. Todo es muy complejo y hay mucha presión por la repercusión, los tiempos y el resultado”, cuenta el ingeniero a este periódico. Una vez creada la máquina podrá emplearse para desvelar los secretos de cualquier obra. De momento, queda excluida la escultura.

Ahora habrá que habilitar un espacio en el Museo Reina Sofía para incluir el servidor que almacena el otro Guernica, el digital. Son armarios que guardan en su interior ordenadores específicos que en lugar de tener un procesador, tiene más de treinta. “Es un armario de los grandes”. Ahí dentro se conservará todo lo que no se puede ver de la obra más vista, para entrar en las tripas de la pintura sin tocar el original.