transparencia, ética y educación

Lejos del museo ideal

Con motivo del Día de los Museos recuperamos las intenciones de las instituciones con directores, responsables de fundaciones, expertos y catedráticos.

Sala central de Velázquez, con Las Meninas.

Sala central de Velázquez, con Las Meninas.

  1. Museos
  2. Museo del Louvre
  3. Museo del Prado
  4. Museo Thyssen-Bornemisza
  5. Día de los Museos

¿Cuál es la importancia del museo hoy? Según la definición genérica que fijó el Consejo Internacional de Museos (ICOM), en 2007, “un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo”.

Directores de museos, responsables de fundaciones de arte, catedráticos de arte y expertos en la gestión transparente de las instituciones, dan a conocer a EL ESPAÑOL su visión de museo ideal, los retos que plantea el nuevo mercado y el nuevo público así como las carencias o limitaciones que encuentran en los mismos.

Miguel Zugaza:

“Me encantaría que los museos fuesen gratuitos”

Director Museo Nacional del Prado

Tras 14 años al frente del Museo Nacional del Prado gracias a un pacto de Estado en tiempos de José María Aznar. Zugaza ha sobrevivido a la crisis así como a los cambios culturales y de gobierno. ¿La clave? Asegura que la profesionalización. “Los museos y las grandes instituciones culturales se deben profesionalizar. Ese es el proceso que ha vivido el Prado desde que los partidos políticos se pusieran de acuerdo para sacar al museo de la batalla partidista. Lo que se ha podido hacer de bien en el Prado ha sido gracias a la decisión de profesionalizar el museo”.

Sala Goya, con las majas al fondo.

Sala Goya, con las majas al fondo.

Dice que el museo es “una de las grandes conquistas de la democracia en la edad contemporánea”. “Las obras que se encontraban en los palacios para el deleite de la corte pasan a formar parte de una institución pública abierta a todos los ciudadanos. Es una conquista magnífica. El museo del Prado es un lugar donde se relacionan importantes obras de arte con personas, cada una con su formación y sensibilidad. Lo que deseamos es que ese encuentro sea emocionante y memorable”.

Debido a la crisis y a la pérdida de más del 60 % de las subvenciones públicas, esa conquista inicial se vio debilitada y les llevó en 2010 a “redefinir el programa y apostar por proyectos basados en las colecciones del propio museo”, que ha podido remontar abriendo los lunes el museo. “Fue un esfuerzo de toda la plantilla que ha tenido un impacto importante en el contexto económico. La fidelidad de los benefactores es también muy destacable y el incremento constante de los Amigos del Museo”, explica.

Defiende “la calidad de las colecciones y actividades por delante del interés del público”, así como la gratuidad de los museos. “Me encantaría que los museos fuesen gratuitos como lo son en Gran Bretaña”. “Nosotros lo somos dos horas todos los días”. Tampoco se opone a un diálogo entre el museo público y el coleccionismo privado. “Es fundamental. Las colecciones privadas han aportado cosas muy importantes a las colecciones reales y ahora al museo. En los últimos años hemos recibido dos grandes donaciones: una de la familia Várez Fisa y otra de Plácido Arango”.

Según el informe A través del espejo de 2014 (Fundación Compromiso y Transparencia) El Prado es uno de los tres museos más transparentes de España. Zugaza define la política de transparencia del museo con el establecimiento de objetivo y programas “plurianuales”. El director indica que estos programas de actividades y la memoria anual se comparten públicamente.

Evelio Acevedo:

“Nada es gratuito”

Director gerente Museo Thyssen-Bornemisza

Al contrario que El Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza adquirió en informe mencionado una calificación de “translúcido”, ya que cumplía con 14 de los 24 indicadores de transparencia. Evelio Acevedo, gerente desde el año 2012, reconoce que quieren “mejorar en este aspecto” y que están “trabajando en ello”.

Para Acevedo, los museos son importantes por el papel determinante que juegan “en la educación” y en “la democratización de la cultura”. Señala que hoy, “con la ayuda de la tecnología”, la aproximación a la cultura “no es un asunto de posición social o de ubicación geográfica”. “Nuestra cultura, qué somos, de dónde venimos, todo eso es fundamental para poder decidir a dónde vamos como sociedad”, cuenta el gerente de la colección estatal que define como “el mejor testimonio plástico de la historia de la civilización occidental durante los ocho últimos siglos”.

Acevedo señala que el museo aplica un “modelo abierto a las necesidades y a la evolución de la sociedad en permanente adaptación”, y no se muestra partidario de la gratuidad de los museos. “Nada es gratuito. Los servicios públicos los pagan también los ciudadanos. Insisto en que lo que los museos tenemos que ser es eficientes y eficaces, y eso sí depende en mayor grado de nosotros”.

Aunque la tarifa general de acceso al museo sea de 12 euros y la reducida de 8 euros, el objetivo del Thyssen, dice, “no es ganar dinero, sino conservar el patrimonio estatal, educar y dar a conocer mejor nuestra cultura”. Añade entre los objetivos de los museos: “Tener una tarifa, sensible a las diversas posibilidades de los miembros de nuestra sociedad, es la manera de garantizar la continuidad de dar servicio público. Somos una fundación pública que pertenece al Estado español”.

Pablo Jiménez Burillo:

“Entre un museo y una fundación apenas hay diferencia”

Director Área de Cultura de Fundación MAPFRE

Para Pablo Jiménez Burillo la línea que separa a un museo de una fundación es “cada vez más difusa” y remarca que el funcionamiento de la Fundación Mapfre es similar a la de estas instituciones. “Tenemos un departamento de registro, un departamento de conservación, un departamento de exposiciones. Nuestro trabajo es muy parecido al de un museo, con una diferencia, y es que entendemos que su responsabilidad, que es la de conservar y difundir sus convicciones, es pública”.

Cuenta que Mapfre ayuda a “mirar las cosas de una forma distinta”. Ahí encuentra el papel de las fundaciones en la sociedad: “Ofrecer un punto de vista alternativo, que enriquece un panorama que tiende a ser excesivamente oficial. Allí donde no es capaz de llegar el Estado tendremos que llegar nosotros”.

Un visitante en la exposición de los Uffizi, en Bellas Artes de San Fernando.

Un visitante en la exposición de los Uffizi, en Bellas Artes de San Fernando.

Reconoce que el trabajo conjunto entre museos y fundaciones sería el modelo del futuro, pero que aquí aún es muy difícil lograrlo. “Llega un momento en el que los museos y las empresas nos hemos profesionalizado tanto que queremos entrar en la gestión. Como fundación tenemos unas responsabilidades públicas, porque debemos responder de lo que hacemos frente a la dirección general de fundaciones y al Ministerio de Cultura. Todos estamos en un lugar mixto”, añade.

Burillo hace hincapié en que los museos públicos son importantes por “la educación que recibimos en los museos de manera espontánea y que tiene mucho que ver con las señas de identidad nacional” y no duda en señalar que el gran desafío de los museos “es terminar de encontrar un lugar en el que puedan seguir siendo atractivos para la gente”. “Que sigan siendo lugares de enseñanza y de cultura, en un mundo que parece moverse más por el espectáculo”, cuenta a este periódico.

Jesusa Vega:

“Sólo hay marketing y espectáculo”

Catedrática de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo de la UAM

Según Jesusa Vega, esta sociedad del espectáculo también ha llegado a las altas esferas museísticas: “El espectáculo que hemos vivido entre el Museo del Prado y Patrimonio Nacional se puede calificar de esperpéntico, pero también ilustrativo de las rivalidades personales. Es patético ver cómo los directivos de los museos de “bandera” rivalizan entre sí, pero a la vez es la visualización de la sociedad que estamos construyendo, donde la solidaridad y el diálogo brillan en muchas ocasiones por su ausencia”.

La publicidad agresiva y el cumplimiento de los objetivos propuestos (alcanzar un buen número de visitantes es una de las preocupaciones primordiales de algunos museos) han propiciado que dichas instituciones hayan entrado “en esa dinámica de usar y tirar”. “Los esfuerzos van dirigidos a las exposiciones temporales y no a la exposición permanente, y en la mayoría de los casos detrás de las exposiciones sólo hay marketing y espectáculo. Ni se ha generado nuevo conocimiento, ni se ha afianzado en las funciones del museo”.

¿Cómo cambiar esta práctica? “Con una revisión crítica de los mismos. La cuestión, al margen de los discursos en sí, es cómo hacemos partícipes de los museos a muchos colectivos que todavía no sienten ninguna identificación con los mismos, entre otras razones porque tampoco se sienten integrados en la sociedad”.

El primer paso es definir qué es museo y qué no. Jesusa Vega matiza que un museo “es un lugar físico y conceptual donde se encuentran depositados para su conservación objetos producidos por el hombre que sirven de perchas a su propia memoria”. “En este sentido, todos los museos son iguales, siendo indiferente la temática. La memoria humana, individual o colectiva, es frágil y, si no nos quedan vestigios físicos, tangibles, olvidamos. Todo desaparece sin dejar rastro. El museo es el lugar físico donde está depositada una parte de nuestra memoria colectiva”, explica.

Establecida la noción del mismo, la catedrática de Historia del Arte defiende que también se debe exigir mayor claridad en la composición de sus órganos de gobierno. “Uno de los principales retrocesos que hemos vivido en estos últimos años, en relación a los museos públicos, es que se han ido sustrayendo a la gestión pública y en esa misma medida retrayendo del cuerpo de funcionarios públicos especializados, el cuerpo de conservadores de museos”.

Para la experta es importante diferenciar entre lo que ocurre en los museos de titularidad pública de los que siguen atendidos por los funcionarios. En los primeros, los públicos, “la gestión se ha privatizado, es decir, se ha hecho en ellos lo mismo que se ha pretendido hacer con la sanidad pública en varias comunidades”. En los otros, “la dirección se hace por concurso entre funcionarios, mientras que en los primeros se puede designar libremente”. Como consecuencia de la politización de estos últimos, “el nombramiento depende del responsable político correspondiente”.

Javier Martín Cavanna:

“Los museos fallan en transparencia”

Director Fundación Compromiso y Transparencia

Javier Martín Cavanna va más allá que Jesusa Vega y exige la creación de un equipo que controle las funciones del director. “Debería haber una evaluación del desempeño del director, para fijarle una serie de objetivos, como se hace en cualquier institución. Evaluarles y renovarles por un mandato. No pasa porque tenemos órganos de gobierno muy decorativos y muy deficientes. En los actuales patronatos y órganos de gobierno de los museos se observa que hay muy poca capacidad de visión estratégica a largo plazo”.

Según su análisis, falta “apertura y diálogo con los diferentes grupos de interés”, pero también compromiso por parte de los museos y de las empresas. “Echamos de menos, por parte de las empresas, un patrocinio más responsable. La empresa podría hacer mucho por impulsar buenas prácticas de transparencia y rendición de cuentas en los museos, pero no lo está haciendo”

Para lograrlo hace falta un código de buen gobierno. Como se muestra en su informe, el 98% de los museos españoles carece de él, y sólo el ICO demuestra tenerlo. “Los museos viven en una situación de absoluta falta de seguridad jurídica. No dan información sobre las políticas que están relacionadas con la gestión de la colección, porque el órgano de gobierno no ha aprobado esas políticas internas. En políticas de buen gobierno y transparencia la gran mayoría de los museos suspenden, es su gran asignatura pendiente”.

Por este motivo aconseja mirar hacia el mundo anglosajón. “Lo que faltan no son leyes, sino mecanismos de control más eficaces para este tipo de instituciones. No hay quien controle al Real Patronato del Prado, que debería ejercer el Ministerio de Cultura. Ese tipo de situaciones no se pueden permitir”.

¿Es la transparencia una utopía? “El tema de la transparencia en España ha llegado tarde no sólo a los museos, sino a todas las instituciones. Nuestra Ley de Transparencia tiene apenas un par de años y hay que preguntarse, ¿quién está exigiendo la transparencia? ¿Quién está interesado en exigir la transparencia? Nosotros como institución lo que hacemos es impulsarlo, pero lo que debe hacer la ciudadanía es ser más exigente con sus instituciones públicas”, sentencia.