Cuevas de Altamira

“Altamira no puede tratarse como un producto de consumo”

La catedrática de Prehistoria Teresa Chapa aclara que se debe cerrar la cueva y potenciar la réplica.

“La cueva de Altamira no es un producto de consumo”

“La cueva de Altamira no es un producto de consumo”

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Altamira se sortea. La cueva fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985 y desde entonces los científicos han trabajado para protegerla de los abusos a la que fue sometida cuando se actuaba como si no hubiera un mañana. La preservación ha avanzado mucho, la conciencia de la protección ha madurado, pero la política parece que se resiste a comulgar con los estrictos pasos que le marca la ciencia.

Por eso las declaraciones del consejero de Turismo cántabro, Francisco Martín, han levantado ampollas en el ámbito científico. Propone un plan de choque para “acabar con el paro” en la comunidad con los beneficios de la cueva original. Plantea ampliar la entrada de visitantes y subastarlo al mejor postor. Teresa Chapa es una de las mayores especialistas en Altamira, vinculada al CSIC, catedrática de prehistoria de la Universidad Complutense y firmante de la carta contra la apertura de la cueva declarada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, declara en esta entrevista con EL ESPAÑOL la importancia de potenciar la réplica para salvar la original.

¿Qué le parece la idea de ampliar la entrada de personas a la cueva para subastar tickets?

El informe científico elaborado por el CSIC entre 2007 y 2009 señalaba con claridad los peligros de la presencia de visitantes en la cueva. Por eso se tomó la decisión de cerrarla, al igual que ha sucedido con otras grutas como la de Lascaux, en Francia. Por tanto, la entrada de cinco personas semanales, como sucede en la actualidad, va en contra de las consideraciones emitidas en dicho informe y ya supone una carga no deseable para la conservación de la cueva. Hablar de ampliar este número, sean cuales sean las condiciones propuestas, resulta inaceptable.

¿Cuál es la alternativa?

Lo procedente sería cerrar las cuevas de nuevo y potenciar la excelente réplica, en la que se ha realizado una notable inversión con magníficos resultados. Es el camino que, como sabemos, se ha tomado tanto en Lascaux como en la Cueva de Chauvet, donde sólo en cuatro meses el número de visitas ha ascendido a 320.000 personas.

Incluso estando cerrada, el número de visitas cada año está en torno a 250.000 personas

¿De qué manera puede afectar a las cuentas del turismo la apertura de la cueva a una subasta?

Carezco de información para valorar estos aspectos económicos, pero lo que si podemos saber es que las previsiones de una mayor atracción turística a la cueva gracias al sorteo de entradas no se han cumplido. El público sabe que la cueva debe conservarse y disfruta enormemente con la visita a la réplica, al museo y a las actividades que allí se ofrecen. Por eso, incluso estando cerrada, el número de visitas cada año está en torno a 250.000 personas, lo que resulta muy satisfactorio tanto para el centro en sí como para su entorno.

¿Cómo definiría la actuación política del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y del Gobierno cántabro en estos años?

Como es lógico, tanto el Ministerio como el Gobierno cántabro desean promocionar los destinos culturales. La decisión de realizar el nuevo museo de Altamira y la réplica de la entrada tal y como era originalmente, así como de la sala en la que se representaron los bisontes, supuso una renovación radical con una respuesta masiva de visitantes. Se cumplía así con los principios de UNESCO para la conservación de los lugares declarados como Patrimonio Mundial y con el objetivo de difundir y disfrutar del conocimiento y las experiencias relacionadas con la vida de las poblaciones paleolíticas y su arte rupestre.

Pero con eso no fue suficiente…

A partir de ahí, surge la idea de reabrir la cueva de forma limitada, con la intención de atraer a más turistas, invirtiendo un notable presupuesto para la elaboración de informes que justifiquen la apertura. Sin embargo, esta decisión resulta injustificable, tanto por razones científicas como patrimoniales. La cueva original de Altamira no puede tratarse como un producto de consumo. Con su declaración como Patrimonio Mundial hemos adquirido la responsabilidad de conservarla para las futuras generaciones en las mejores condiciones posibles y eso pasa por mantenerlas cerradas. En estos momentos existen multitud de alternativas para dar a conocer la cueva sin tener que entrar en ella. La mejor inversión sería desarrollar estas nuevas tecnologías.

En la cueva entran organismos al abrir la puerta, las luces tienen sus efectos sobre las colonias de hongos y el público no ha acudido en un número significativamente mayor

¿Por qué sería grave la entrada de más personas en la cueva que las cinco a la semana?

Como he señalado, el escenario deseable no es ampliar el número de visitantes, sino cerrar de nuevo la cueva. El informe del CSIC dejó claro que cualquier régimen de apertura promocionaba los organismos que ejercen un factor destructivo, y por tanto lo más razonable es el cierre, como ocurre ya con otras cuevas.

El CSIC determinó que la cueva tiene “un riesgo real”, con De Guichen que “no corre peligro”. ¿Cuál es la valoración que hace de las conclusiones de informe De Guichen?

Gäel de Guichen ha sido el director científico del Programa de Investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso a la Cueva de Altamira, que incluye en su propio título la decisión de reabrir la cueva, lo que evidentemente condiciona todos los estudios incluidos. Aun así, una lectura detallada de los informes permite ver que no corroboran la decisión: en la cueva entran organismos al abrir la puerta, las luces tienen sus efectos sobre las colonias de hongos y el público no ha acudido en un número significativamente mayor. Debemos ser fieles a la evidencia científica, de otra manera estaremos deteriorando a sabiendas un patrimonio excepcional.

¿Por qué cree que el mayor órgano científico de este país fue apartado de la decisión de la reapertura?

El CSIC tiene un representante institucional en el Patronato del Altamira, pero aunque en las reuniones previas a la decisión final de reapertura se realizaron argumentaciones contrarias, estas no fueron tenidas en cuenta. De hecho, como he señalado, el título del Programa de Investigación justificaba desde su inicio la reapertura, y la mayor parte del Patronato lo había apoyado, de forma que la decisión parece que ya estaba tomada.

El empeño en abrir la cueva se ha basado en argumentos débiles y en ocasiones falsos

Entonces, ¿el Patronato del Museo de Altamira representa los intereses científicos que deben regir la protección de la cueva?

Los Patronatos son entidades combinadas con los diversos agentes implicados en la gestión de las instituciones a las que pertenecen. En este sentido, el de Altamira tiene suficientes miembros para que puedan valorarse adecuadamente los aspectos científicos, otra cosa es que haya otras prioridades.

¿Cree justificada la “experiencia sensitiva y emocional” de la que habla De Guichen en su informe y en las entrevistas para abrir las puertas de la cueva?

El empeño en abrir la cueva se ha basado en argumentos débiles y en ocasiones falsos, como que es la oscuridad y la temperatura, además de la obra en sí, lo que transmite la verdadera “emoción” a los visitantes. Sin embargo, la réplica nos muestra dónde estaban las pinturas originalmente: cerca de la boca de la cueva y no en ese espacio cerrado y oscuro en el que se ha convertido hoy el interior de la cavidad por la caída de los bloques de la visera.

Es decir, la réplica es más fiel a la original… que la original.

Las personas que visitan la cueva original deberían saber que el espacio que ven es el resultado del deterioro de la cueva tras el último periodo glaciar y de las transformaciones estructurales y agresivas que se hicieron cuando la cueva se abrió al público masivo. La realidad paleolítica era muy distinta: penumbra, y techo muy bajo, sin apenas sitio para estar de pie. Sin atender a todos estos detalles, la réplica los reproduce mucho mejor.

El fracaso sería continuar produciendo las alteraciones que ponen en serio peligro la conservación de este Patrimonio

Es curioso, pero en el centro de la polémica se encuentra la experiencia y la capacidad de una copia para emocionarnos. ¿Con una réplica es suficiente para apreciar las cuevas? ¿Cuál es la experiencia que podemos aprender de Lascaux?

En la actualidad existen sofisticados métodos para reproducir las condiciones ambientales de las cuevas paleolíticas. La recientemente abierta de Chauvet/ Pont D´Arc es una buena prueba y en la actualidad se trabaja en el proyecto Lascaux IV, dedicado a la creación del Parque Internacional de Arte Parietal Montignac-Lascaux, con previsión de apertura para este año, en el que se plantean la reproducción integral de la cueva de Lascaux y el empleo de nuevas tecnologías de imagen y virtualidad al servicio del conocimiento del arte rupestre. Es un camino conservacionista, cultural y educativo que permite disfrutar al máximo de la experiencia del arte rupestre sin dañar ni abrir la cueva original, en la que se siguen aplicando medidas para solucionar los problemas causados por las visitas masivas que se realizaron entre 1948 y 1963.

¿Cree que el cierre absoluto de un bien patrimonial de la humanidad tiene algo de fracaso?

El fracaso sería continuar produciendo las alteraciones que ponen en serio peligro la conservación de este Patrimonio y no promocionar soluciones alternativas que se han evidenciado como extremadamente eficaces para conseguir los objetivos deseados: aumento del nivel de visitantes, experiencias únicas y transmisión de un conocimiento enriquecedor.