El escritor mexicano Guillermo Arriaga.

El escritor mexicano Guillermo Arriaga. EFE

Literatura mexicana

Guillermo Arriaga: "Los vegetarianos también cometen genocidio"

"No soy 'guionista', esa palabra me parece peyorativa" / "Perdí el olfato de tantas peleas que tuve" / "Que se haga justicia contigo depende de tu clase social" / "Quien come carne, simplemente está pagando a otro por ejecutar la muerte".

Lorena G. Maldonado

Guillermo Arriaga es un hombre conectado a lo visceral, a lo animal, a lo atávico. Dice pensar, actuar y escribir como un depredador. Sabe de la violencia porque sabe de la vida: la aprehendió en un barrio olvidado de su México natal, con la exactitud de las hostias que uno encaja cuando es niño. La regularizó haciéndose boxeador y le dio un toquecito de atención a su colega Tarantino: quien la ha padecido no la frivoliza ni la convierte en un circo estético. "La violencia siempre tiene consecuencias", apuntaló. "Cuando has tenido a un amigo tres días abierto en canal por los narcos, deja de ser chistoso filmar cómo le cortan la cabeza a alguien". Escribió las películas Amores perros, 21 gramos y Babel -siempre con la obsesión del peso de la vida por encima de la muerte- y después, con Iñárritu, se le rompió la complicidad de tanto usarla.

Ahora se arremolina cuando se le pregunta si es novelista o guionista. "Guionista me parece una palabra peyorativa", lanza. Arriaga es, sobre todo, una bestia literaria. En su cuarta novela, El Salvaje (Alfaguara) cuenta la historia "de un hombre enfrentado a la más profundas pérdidas" y plantea "cómo el amor y la amistad pueden terminar por conducirle a la esperanza".

Juan Guillermo es un chaval de 17 años que se ha quedado solo en la vida: se fueron sus padres y su abuela. A su hermano mayor lo asesinaron un grupo de fanáticos jóvenes católicos, apoyados por el clero y aplaudidos por la policía judicial. Para lidiar con las ganas de venganza, la tarita de la autodestrucción y la salvaje búsqueda de la libertad sólo cuenta con dos amores: el de una niña promiscua y el de un lobo de pura raza.

¿Por qué en su trabajo está tan presente la violencia?

Yo creo que la violencia es algo que está de manera permanente en la sociedad. A veces hacen falta pequeñísimas circunstancias para que se dispare… no podemos evadir el tema de la violencia. Yo sufrí muchos episodios de violencia de niño. Recuerdo un día… tenía 10 años y un tipo de 25 me agarró a batazos de la nada, casi me mata. Es violencia gratuita. De niño dices “¿por qué me hicieron esto a mí, si yo no hice nada?”, y eso te hace reflexionar el resto de tu vida. Perdí el olfato de tantas peleas que tuve. No fue una, fueron varias, y vivo en un país y un mundo donde está presente la violencia. Si queremos hablar de la vida, tenemos que hablar de la violencia.

¿Cuándo es útil mostrar la violencia al espectador? En una conferencia con Tarantino, decía que la diferencia entre la visión de él y la suya es que usted piensa que la violencia siempre tiene consecuencias.

Lo que platicábamos entonces es que la violencia se puede utilizar como elemento narrativo e incluso divertido, vale, pero que para un latinoamericano que ha experimentado la violencia hay que presentar que ésta tiene consecuencias. Yo también he estado en proyectos donde la violencia puede parecer algo chistoso y absurdo, pero hay que reflejar siempre su trascendencia.

¿Cree en la censura en algún caso, en el cine o en las noticias?

Yo soy enemigo de la censura. He leído sobre algunos autores que han sido censurados en algunos países… y pienso que bastante trabajo cuesta ya terminar una obra para que llegue alguien y la mutile. No creo en la censura de ningún tipo, que la gente decida lo que quiere consumir. Claro estoy en contra de aquellas cosas que violan la ley, pero eso no es censura, es delito. El porno infantil y esas cosas, lugares a los que no hay que ir. Todo lo demás…

En su libro, son unos fanáticos de la ultraderecha los que mataron a Carlos, el hermano de Guillermo. ¿Es así -con el fanatismo de ultraderecha- con lo que usted identifica el peligro que acecha al mundo actualmente?

Bueno, yo creo que la intolerancia es uno de los grandes peligros de la sociedad contemporánea, teniendo en cuenta que también la hemos sufrido durante muchos siglos… yo al escribir la novela descubro que la intolerancia viene de la inseguridad y del miedo, no de la certidumbre ni de la fortaleza. Cuando hay algo que no es poderoso hay que imponerlo. No se da naturalmente…

¿Cree en la justicia?

Creo que la justicia es lo que debe prevalecer, pero no necesariamente creo que la justicia se imparta. Al menos, no en mi país. Hay un componente de clase y eso lo marca claramente el libo. Que se haga justicia contigo depende de tu clase social. Lo dice el protagonista: “La justicia y todas esas cosas… son para otra clase social, no para aquí donde yo vivo”.

Tienes en común con el protagonista de El salvaje que los Beatles no te convencen. ¿Por qué? ¿Están sobrevalorados?

Los Beatles… me parecen un grupo de gran calidad musical, con una influencia definitiva en la cultura mundial, pero a mí no me dicen nada. Hay autores y manifestaciones que no et tocan, no te hablan, no te conmueven. Ninguna canción de los Beatles me ha dejado pasmado o me ha cambiado la perspectiva del mundo o me ha hecho sentir algo que no había sentido antes. Jimmy Hendrix sí. Cuando lo escuché a él dije: “Qué-es-esto”. Él interpretó mejor el mundo en el que yo crecí, interpretó mejor mi realidad. El Salvaje la escribí de manera improvisada. Las improvisaciones de Hendrix me hicieron sentir que podía ir en diversas direcciones…

Te consideras un amante de la caza. ¿Qué es lo que legitima a la caza que no legitime a la tauromaquia; o ambas prácticas son legítimas?

No discutiré lo que no sé. Los toros son algo que conozco poco. Pero somos una especie cazadora, lo hemos sido durante muchos años y no hemos dejado de cazar, lo que pasa es que hemos otorgado a otros el acto de la muerte. Quien come carne, simplemente está pagando a otro por ejecutar la muerte. Yo sé de dónde viene mi comida, sé lo que siente, sé donde duerme, sé donde defeca y cuáles son sus temporadas de apareamiento… lo que hace la sociedad es trasladar a otros los actos de destrucción. Los vegetarianos que dicen que ellos no cometen también genocidio querría que fueran a ver cómo se destruyen los bosques para producir zanahorias. ¡Los queman!

Pero sí sabrá que la diferencia fundamental entre la tauromaquia y la caza es que la base de la primera es el espectáculo y la de la segunda la alimentación.

Sé que los toros se comen también… en la plaza de México también son famosas las carnicerías en las que se vende el toro de lidia. En cualquier caso, yo creo que la sociedad necesita ritos y necesita cerrar círculos y enfrentarse de alguna manera a esa parte natural de nosotros mismos.

¿Es usted un guionista que escribe novelas o un novelista que escribe guiones?

Soy un narrador. La palabra “guionista” no me gusta porque es peyorativa. Guionista es alguien que hace guías. Me parece muy grosero decir que alguien que hace una obra hace una guía. Yo tardo tres años en escribir una obra de cine para que me digan que es una guía. Me considero narrador tanto en el cine como en la literatura. Me molesta que me pregunten que cuándo vuelvo a la literatura… a un dramaturgo no le preguntarás jamás eso. Es peyorativo.

¿Por qué nos llamamos demócratas si luego no respetamos la decisión de EEUU de que Trump sea presidente? ¿Se están poniendo aquí de manifiesto los vicios de la democracia?

Se están poniendo de manifiesto los vicios de un sistema económico perverso que ha generado descontento y desigualdad. Ha provocado la desesperación de las clases obreras y les ha hecho equivocarse y pensar que el enemigo es el inmigrante o el extranjero, sin darse cuenta de que quienes les han destruido son los que aplican medidas neoliberales y su concentración de ingresos.

¿Y qué pasará con el muro de México?

Yo lo que creo es que la realidad es mucho más compleja que las decisiones simples que se puedan tomar. Y esta es una realidad bastante compleja.