Todos menos Clint Eastwood

La cultura zurra a Trump: de "hijo de puta" a "mierda flácida"

"Fascista", "xenófobo", "le escupiría en la cara", "que chingue a su madre"... son sólo algunas de las palabras dedicadas por figuras de la cultura ¡mundial! al líder republicano. 

El líder del partido republicano Donald Trump, blanco de críticas.

El líder del partido republicano Donald Trump, blanco de críticas.

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Es un hombre a un tupé platino pegado, que hace las veces de zorro diminuto dormitando sobre el cráneo. Rebosa pigmentos naranjas y dentadura excesivamente blanca, como un jubilado en Benidorm negado a envejecer. Su aspecto cómico y excesivo, casi caricaturizado a la fuerza -inofensivo de puro personaje de tebeo- comienza a chirriar cuando coge el micrófono: "Podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos", sonríe. Donald Trump, el líder del Partido Republicano, no se anda con chiquitas.

"Restablecería el ahogamiento simulado para los sospechosos de terrorismo", "pido el bloqueo completo y total a la entrada de musulmanes en EEUU", "si gano las elecciones, devolveré a los refugiados sirios a su casa", "un muro en la frontera con México nos ahorraría mucho dinero", "México nos trae gente drogadicta, criminal, violadora", "no me gustan las mujeres cerdas gordas y perras"... una delicia. Un candidato que es carne de meme; una ofensa en sí mismo a los derechos humanos; un trastabillazo a la dignidad.

Una avalancha de escritores, actores, músicos y artistas se han lanzado a la yugular del republicano, han recogido firmas en su contra y le han lanzado besos envenenados en conciertos y ruedas de prensa

Meterse con Trump es fácil, casi una apuesta segura de lo políticamente correcto -a pesar de sus espectaculares apoyos-. Él solito se ha convertido en un blanco jugoso de críticas e insultos. Pero no sólo por parte de políticos: el mundo de la cultura no quiere a Donald Trump, a excepción de algunos escuetos guiños a su favor, como el de Clint Eastwood, que alegó que le votará porque "vivimos en una generación de maricas" y que al menos Trump "dice lo que piensa". Una raya en el agua. Una avalancha de escritores, actores, músicos y artistas se han lanzado a la yugular del republicano, han recogido firmas en su contra y le han lanzado besos envenenados en conciertos y ruedas de prensa.

Julio Iglesias -icono ibérico a nivel mundial- espetó sobre Trump: "He cantado muchas veces en sus casinos, pero no volveré a hacerlo. Me parece un gilipollas. Cree que puede arreglar el mundo olvidando lo que los inmigrantes han hecho por su país. ¡Es un payaso! Con perdón a los payasos".

Darío Villanueva, director de la Real Academia, sostiene que, si estuviera aquí, "Don Quijote embestiría a Donald Trump como a los molinos", siendo el hidalgo la figura referencial de la españolidad literaria.

El actor Antonio Banderas también le dedicó su discurso en la gala de los premios Platino y sus palabras de amor hacia los hispanos se hicieron virales: "Hay que comprender el carácter universal, el indudable potencial y la fuerza incontenible de lo latino. Pese al interés insano y absolutamente reprochable del señor Donald Trump por patearnos el trasero, en el que se reúnen un crisol de comunidades que hablan la lengua cervantina y que no sólo enriquecen la vida cultural del país sino que aportan valores apoyados en su propia dignidad, en el trabajo duro, el sacrificio y el poderoso regusto de sentirse unidos contra nadie (...) Nadie nos valorará si no lo hacemos nosotros primero".

En uno de sus shows de México, el cantante Marc Anthony se acordó del líder republicano: "Los latinos tenemos que cuidarnos los unos a los otros, sin importar de dónde vengamos. Tenemos que cuidarnos, porque hay un movimiento muy loco que viene. Así que, sin enloquecer, quisiera decir algo antes de irme: que se joda Donald Trump", y causó gritos de apoyo en la arena. La cosa no acabó ahí. También pidió más rudeza en la lucha contra Trump: "Quiero que los gritos lleguen hasta su casa. Despierten a ese hijo de puta".

La actriz y cantante Miley Cyrus arremetió contra Trump por dos cuestiones: animalismo y feminismo, a causa del desprecio del republicano ante estas dos causas. Cyrus se fotografió llorando y explicó que iba "a vomitar" de la desesperación: "Tú no eres Dios, Donald Trump, por mucho que te creas que sí. Si sales elegido, me iré de Estados Unidos. Y nunca hablo por hablar". En otra ocasión, lo tildó de "despreciable" y "sexista".

Matt Damon relató que estaba "preocupado" porque "ni Jason Bourne podría salvar el mundo si Donald Trump es presidente": "Los mexicanos deberían pagar por un muro anti-Trump", remató. "Es xenófobo e inhumano".

El actor Will Smith se le unió: "Escucharle hablar es doloroso y vergonzoso, pero, como americano que soy, creo que es bueno oírle. Así podemos comenzar a conocer cómo son las personas realmente y comenzar a 'limpiarlas', fuera de nuestro país".

Jennifer Lawrence fue más escueta. Le bastó con un corte de mangas y un "Fuck you, Donald Trump".

Springsteen tampoco se andó con rodeos: "Es un idiota".

David Simon, creador de The Wire, eligió el mismo adjetivo: "Donald Trump es un auténtico idiota".

"Imbécil", prefiere el actor Gael García Bernal. "Es imbécil, pero sabe que los mexicanos somos bien chidos y maravillosos. Y eso no lo hace menos imbécil".

Vargas Llosa agrega: "Es un payaso y un racista".

George Clooney aprovechó Cannes para dar su particular puntapié al candidato republicano: "No podemos dejarnos ganar por el miedo que intenta instalar contra los musulmanes, los inmigrantes, los derechos de la mujer y las minorías", explicó. "Es un fascista xenófobo".

El actor Mickey Rourke lo redujo a "la peor escoria del planeta". A Melania Trump le preguntó, directamente: "¿Cómo puedes dormir con esa pedazo de mierda flácida?".

El puertorriqueño Ricky Martin estableció que EEUU ha dado importantes pasos hacia un futuro "libre de prejuicios y de odios", y por eso sus ciudadanos no pueden permitir que Donald Trump "llegue a la Casa Blanca y lo destruya todo".

"¡Miserable!", le llamó la cantante Cher.

"Ah, que se vaya al diablo", le deseó el músico canadiense Neil Young.

"Está totalmente chiflado", dijo Robert de Niro.

Hasta la escritora J. K. Rowling se ofendió cuando algunos usuarios de Twitter compararon a Donald Trump con Lord Voldemort: "¡Es un insulto! Lord Voldemort nunca haría cosas tan malas como Trump".

El cantante Vicente Fernández tampoco se andó con rodeos: "Que chingue a su madre. Le escupiría en la cara".

El actor Johnny Depp, que arremetió contra Trump en un vídeo donde le parodiaba, opina que es "un malcriado".

Salma Hayek celebró su 50 cumpleaños dedicándole estas palabras: "Su estupidez viene de la ceguera por el egocentrismo que tiene. Es estúpido lo que dice porque el presidente de México no va a pagar la barda. No tiene idea de cuánto cuesta. Hicieron un presupuesto y nada más el material eran 17 billones de dólares".

"Es un pendejo", guiñó la cantante Paulina Rubio.

Pitbull le recordó al líder republicano que tuviera "cuidado con El Chapo".

El actor Neil Patrick Harris -el mítico Barney en Cómo conocí a vuestra madre- resaltó la responsabilidad de los americanos de "llamar la atención sobre los peligros que supone una presidencia de Trump" y animó a apoyar a los demócratas para "derrotar a Donald Trump y al odio que su ideología representa".

Harrison Ford lo parodió y le espetó que "los presidentes no son como los de las pelis".

El escritor Stephen King lo retrató desde el humor con un tuit: "Última hora: fuentes fiables revelan que Donald Trump es realmente Cthulu [una deidad ficticia hija del autor de terror Lovecraft]. Su absurdo peinado no es tan absurdo. Esconde los tentáculos".

La lista es infinita: Alejandro Fernández, Barbara Streisand, Snoop Dogg, Cryan Cranston, Romeo Santos, Rose McGowan, Ricardo Arjona, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, James Franco, Elena Poniatowska, Enrique Vila-Matas, Fernando Savater, Diego Luna... una amalgama cultural firma por su desaparición. Hasta Los Simpsons le han dedicado un capítulo: el éxito era esto.