Elecciones Generales 2016

Los 10 peores gazapos lingüísticos para conquistar la Moncloa

La campaña electoral nos deja varios momentos que harían temblar al lingüista más desengañado: de "palencianos" a "uchas".

Los cuatro candidatos justo antes de empezar el debate electoral.

Los cuatro candidatos justo antes de empezar el debate electoral.

Lo bueno de una campaña en España es que del éxito al ridículo hay un paso. ¿Cuántos discursos que iban para Nobel churchilliano se quedaron para siempre en las hemerotecas por un simple desliz lingüístico? Las dos Españas se enfrentan al periodo electoral como si el Quijote se encarase al gigante sabiendo que, por mucha locura que finja, siempre habrá un molino detrás para romper el encanto. Dicho con otras palabras, el españolito que viene al mundo está tan desengañado que ya se sienta frente al televisor esperando, resignado, el próximo golpe. Si, además, siente especial predilección por la ortografía y la gramática, el Quijote pasa del desengaño al apaleo (que, como todo cervantino sabe, es la evolución natural del loco).

Por si fuera poco, este periodo electoral se prolonga en el tiempo amenazando con no acabar nunca: Europa, ayuntamiento, comunidad autónoma, Cataluña, Andalucía, España, comunidad de vecinos, el equipo de fútbol del barrio y así ad infinítum. Pero, claro, a todo Quijote le llega su final (convertido ya en Alonso Quijano, el Bueno, hastiado y moribundo), y además amenaza con tratarse de un final engorroso, nada que ver con el tranquilo desenlace de la novela de Cervantes.

Por eso, con Sancho implorando al otro lado de la almohada, el cura ensayando la extremaunción junto a la puerta y los "ojos preñados" de ama y sobrina escrutando atentamente, la España gramatical se deja tomar el pulso por el médico sin demasiadas esperanzas. Como no resistiría una sola campaña electoral más, ha decidido expulsar sus vicios en forma de pecaminoso ranking. Así que, a continuación, enumeraremos los diez mejores momentos lingüísticos que han dejado a la España gramatical con un pie en la sepultura. Aún están a tiempo de huir si no quieren tener que "enderezar este tuerto".

10. Pedro Sánchez y los verbos

Parecía increíble que la palabra verbo pudiera volver a acercarse a menos de diez grupos sintácticos de Pedro Sánchez... pero sí. Ocurrió de nuevo en el debate a cuatro, cuando todos añorábamos el bigote adusto de Campo-Vidal. El dirigente socialista aprovechó esa guardia baja para colarnos el siguiente gerundio: "conjugando verbos como revitalizar o reconstruir".

Vale, estamos de acuerdo en que, de momento, se trata sólo de un gerundio y dos infinitivos (su forma verbal favorita). Pero ¿qué haremos cuando se lance a cumplir su amenaza? Todos a salvo.

9. Rajoy y sus participios

Para ser sinceros, esta relajación está tan extendida por toda la clase política que no sería de extrañar que fuese aceptada en la próxima Gramática de la Academia. Dicha relajación consiste en pronunciar todos los participios, adjetivos y demás especímenes acabados en "-ado" como si la "d" intervocálica hubiera salido corriendo despavorida. Por ejemplo, si este párrafo hubiera sido leído por un político cualquiera, los especímenes estarían "acabaos" en "-ado".

Dicho esto, cuando pensábamos que no contaría con más métodos de tortura, Rajoy sorprendió a los espectadores del debate a cuatro del martes 14 de junio haciendo lo propio con los participios acabados en "-ido". Comenzó condenando "los asesinatos cometíos en Orlando", marcando ya el nivel del debate.

8. La "ucha" de las pensiones

En este caso, el tweet escrito por el PSOE de Andalucía desapareció como hache que lleva el diablo. Esto nos hace suponer que con esa "ucha" no se refieren al sufijo despreciativo que se utiliza para formar, por ejemplo, conceptos como "gramática malucha".

Si, además, se están refiriendo a las pensiones, todo parece indicar que hablan del sustantivo "hucha". Lo de meter la mano ya se nos ha ido tanto de las mismas, que de la hucha se llevan hasta las consonantes (qué culpa tendrán ellas, convertidas en simples letruchas).

El tuit-ucha del PSOE.

El tuit-ucha del PSOE.

7. Una marca para la posteridad

Todos hemos querido dejar alguna vez esa frase para la posteridad, la marca de nuestra huella en el tiempo. Desde Altamira hasta el "Clapton is god", desde Rosetta hasta el muro de Berlín, el hombre tiende a buscar en las paredes la repercusión que no le dio el papel. Como la campaña es el momento perfecto para cumplir tus deseos más oscuros, ahí estaba Pablo Iglesias con su rotulador "tallando" la roca.

Pero, claro, nadie contaba con que se marcase un "aquí" sin tilde que, como al hombre paleolítico, le perseguirá tanto tiempo como aguante la piedra.

Frases para la posteridad.

Frases para la posteridad.

6. La verdadera reforma de España

Fue llegar la propaganda de Ciudadanos y pensar en cómo expresarían la reforma de España que tanto habían prometido de viva voz. Es público y notorio se necesita un cambio que contente a aquellos que ven una ruptura en el estado actual del país. Y Ciudadanos, por iniciativa propia, se ha propuesto abanderar ese cambio.

Pero, al abrir el sobre, nos topamos con una reforma que nadie esperaba. Al parecer, Ciudadanos pretende despojar a España de su mayúscula inicial, convirtiéndola así en un sustantivo común, cosificándola, perdiendo la oportunidad de designar a un único ser. ¿Acaso no es más difícil romper una clase entera que a un individuo de dicha clase?

5. El palencianismo de Garzón

Palencia. 15 de junio. Alberto Garzón, uno de los líderes de la coalición Unidos Podemos, echa un vistazo al público que abarrota las calles en las que ha de exponer sus propuestas electorales. Entonces ocurre: "...aquí, en este pueblo de Castilla y León, en este pueblo palenciano…".

Garzón no sabe que un palentino puede perdonar que no sepas que tienen el segundo Cristo más alto del mundo después del Cristo de Ipanema de Brasil, que tienen el románico más rico del planeta o que sus patatas a la importancia son inigualables. Pero nunca puedes llamar palenciano a un palentino. Nunca.

4. Un tajo a la retórica 

La España más renacentista, ésa que ha crecido viendo cómo Garcilaso de la Vega le componía hermosas églogas al río Tajo y a las ninfas que lo habitan, no pudo evitar retorcerse al ver cómo Pedro Sánchez recurría a la acepción coloquial que del término "tajo" ha registrado el Diccionario de la Academia. Esta acepción reza: "Lugar en el que se trabaja".

Sí, señores, en el Gran Debate, en el momento más solemne, Pedro se refirió a los que colocaron la sigla "O" en el nombre de su partido con ese término: "Varios trabajadores han muerto en el tajo...". Si la retórica es "una disciplina que se dedica a la construcción de discursos persuasivos eficaces", esto es un suicidio retórico en toda regla.

3. Pablo y las arrobas

Bueno, pues Pablo parece que se ha unido a la moda del desdoblamiento de género (desaconsejado por la RAE). Pero, por si fuera poco, lo ha hecho obviando otra recomendación de la docta casa que, al referirse al uso de la arroba en estos escenarios, dicta: "Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo".

¿Dónde se ha quedado la elegancia? Además, la Academia da esta vez en el clavo cuando se pregunta: ¿qué haremos cuando alguien utilice una inconsistencia como "el día del niñ@?

2. Rivera y los argonautas

Aprovechando la atención que, durante la campaña, los políticos prestan a los distintos colectivos, varios integrantes del sector turístico consiguieron que Albert se reuniera con ellos. Allí se personaron hoteleros, restauradores, comerciantes, agentes de viaje y otros tantos actores de la escena turística.

Pero la cuenta oficial de Ciudadanos superó lo esperado al descubrirnos un nuevo colectivo: las naúticas. ¿Qué función cumplen dentro del sector? ¿Son los zapatos del botones del hotel? ¿Los acompañantes de Jasón? ¿Los ingenieros del capitán Nemo? Seguiremos informando.

1. Terrenos valdíos 

La cuenta oficial de Podemos Andalucía sorprendió a propios y extraños poniendo en boca de Teresa Rodríguez, poco después de empezar la campaña, que "Hay que poner en producción las tierras valdías".

Si "baldía" (Dicho de la tierra: Que no está labrada ni adehesada) viene de "baldo" (Dicho de la espiga: Que no ha granado bien), el término "valdía", ¿viene de "valdo" (según la RAE, heresiarca francés del siglo XII, según el cual todo lego que practicase voluntariamente la pobreza podría ejercer las funciones del sacerdocio)? También seguiremos informando.