Terele Pávez, en una de sus últimas imágenes.

Terele Pávez, en una de sus últimas imágenes. Gtres

Famosos SU REALIDAD SUPERÓ LA FICCIÓN

Terele Pávez, una vida de luces y muchas sombras

La actriz conoció el éxito artístico, pero los dramas que interpretaba en sus papeles cinematográficos tenían reflejo en su realidad. Los problemas con el alcohol, la imagen de su padre y un supuesto periodo de indigencia son algunos de los oscuros episodios que le tocó vivir.

Ane Olabarrieta

El drama y el temperamento siempre fueron los papeles idóneos para Terele Pávez. La actriz fallecía este viernes y dejaba consigo un legado de personajes que hablaban de sí misma y de su propia vida. Y es que las sombras de su historia vital repercutieron en su forma de ser y en la forma en la que decía que los demás la veían: "A todos les intimidaba".

Existe una serie de episodios en la vida de Terele que han ido en paralelo a su éxito en las carteleras. La apariencia fuerte y guerrera que siempre caracterizó a la actriz escondía algunos relatos oscuros y trágicos que superan cualquier guion de película que hubiera llegado a sus manos.

La foto entre cartones

Terele, entre cartones.

Terele, entre cartones.

En abril de 2008 unas duras imágenes de Terele sentada sobre unos cartones tirados en la acera, vestida con ropa desgastada, hablando con un hombre sin techo e incluso durmiendo, hicieron que saltaran todas las alarmas. El vídeo escandalizó a los profesionales de los medios e incluso llegó a los informativos de los diferentes canales de televisión.

La actriz se mostraba sin reparos en plena plaza de Santa Ana, en el mismo centro de Madrid, charlando con un indigente. Cuando la noticia estalló la propia Terele quiso explicar la situación y se mostró indignada de ver la repercusión que había alcanzado el asunto y señaló que únicamente estaba llevando un bocadillo a "Manolito" porque era amigo suyo.

Los problemas con el alcohol

Nunca descuidó el trabajo de actriz y sus representaciones siempre fueron impolutas tanto en el escenario de los teatros como ante las cámaras, pero sí descuidó sus relaciones personales por culpa del alcohol, según indicaron algunos de sus conocidos.

Todos destacaban de ella su nobleza y su gracia natural que la convertía en el alma de la fiesta, pero su afición al alcohol supuso grandes quebraderos de cabeza para quienes la rodeaban y sobre todo para su hijo en una época de su vida. "Terele es una persona buenísima, divertida, generosa y noble, que tiene un problema terrible con la bebida. [...] Ha vivido en hostales, todos la hemos acogido en nuestra casa. Venía un día y se quedaba todo el tiempo. Dejaba a su hijo en una casa durante un fin de semana y no volvía a recogerlo en meses", fue lo que recogió el diario EL MUNDO al contactar con compañeros de la actriz. Ella siempre negó tener problemas con la bebida.

El adiós del padre de su hijo

Caloro (42) es el único descendiente de la actriz, fruto de su relación con el editor José Benito Alique, fallecido en 2008 y quien rehizo su vida junto a la exministra socialista Cristina Alberdi. Terele y el padre de su hijo se separaron en cuanto nació el primogénito y Pávez quiso criarlo ella sola, sin que su entonces pareja lo reconociera como vástago.

Madre e hijo siempre se adoraron, Carolo fue el sustento de su progenitora en los momentos más difíciles y fue el que logró resurgir de sus cenizas a la actriz cuando estaba en sus horas más bajas y los productores no la llamaban. La infancia del pequeño niño siguiendo siempre a su madre hizo que creciera entre pensiones, bambalinas, descansos de rodajes o incluso algún guardarropa. La estrecha unión con el mundo artístico hizo que le picara el gusanillo y también probara suerte con la interpretación aunque de forma más humilde.

Terele con su hijo Carolo.

Terele con su hijo Carolo. Gtres

Pero la faceta favorita de Carolo siempre ha sido ejercer de hijo de su madre, a la que admirará eternamente, con sus luces y sus sombras. Y es que la unión materno-filial fue su mejor arma para superar los obstáculos y una vez superados celebrarlo juntos, como cuando una noche de 1998 Carolo compró a una vendedora callejera todas las rosas que tenía y cubrió a su madre con él en el estreno de Madre Caballo o como cuando Terele le dedicó el Goya a su hijo con la frase: "Todo esto, por una sonrisita tuya".

La temida pregunta sobre su padre

Bilbaína de nacimiento pero madrileña de acogida, Terele vino al mundo en la resaca de la Guerra Civil. El mundo político y el artístico estaban en el seno de la familia, por lo que estaba claro que las tres hermanas tendrían voz mediática dentro de unos años.

Su madre fue Magdalena Penella, hermana de la cupletista Teresa Silva, y la responsable de que sus tres 'pequeñas' optaran por un futuro lleno de arte e interpretación. Y su padre fue Ramón Ruiz Alonso, diputado conservador por Granada en la Segunda República. Además, su progenitor cargaba consigo una historia que repercutió directamente en sus hijas y se convirtió en una pregunta obligada para ellas en cada acto público al que acudían. Y es que el padre de Terele fue el hombre que acudió a la casa del poeta Luis Rosales para llevarse a Federico García Lorca al fusilamiento.

"Sé que mi padre le explicó a la familia que tenía orden de detener a Lorca, como estaban deteniendo a otros muchos. Es más, le ofrecieron un vinito y estuvieron charlando... y, cuando regresó con él, lo llevó al cuartelillo sin saber absolutamente nada de lo que iba a pasar después con el escritor", relató finalmente la propia Terele tras no cesar las preguntas en un evento al que asistió.

Terele Pávez, orgullosa con su premio Goya.

Terele Pávez, orgullosa con su premio Goya. Gtres

La vida de Terele Pávez podría ser la trama perfecta para cualquiera de las películas que ella misma interpretó, y de hecho, algo de esas experiencias vitales quedan reflejadas en sus propios personajes. Porque gracias a ellos, a la profesión que eligió o que el destino le puso en un camino lleno de baches, Terele seguirá viva en la cultura de nuestro país.

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